El 2020 cerró con un déficit comercial de US$ 700 millones con Brasil

5 de enero, 2021

El 2020 cerró con un déficit comercial de US$ 700 millones con Brasil

En diciembre pasado, la balanza comercial bilateral con Brasil fue levemente deficitaria en US$ 20 millones. Así, se revirtió el superávit de casi US$ 200 millones alcanzado en igual mes del 2019. Según cifras presentadas por Ecolatina en base a datos oficiales de Brasil, el deterioro del último mes de 2020 obedeció una caída de las exportaciones (-15% interanual) mientras que las importaciones crecieron 11% en la comparación interanual. Las primeras fueron de US$ 770 millones y las segundas, de US$ 790 millones.

Así, el saldo acumulado anual arrojó un déficit de US$ 700 millones, “esfumando el superávit de US$ 760 millones logrado en 2019”, señaló Ecolatina. “La desaparición del resultado positivo obedeció íntegramente al desplome de las exportaciones (-26,1%), muy golpeadas por la crisis de la economía, y especialmente la industria brasileña, ya que las importaciones retrocedieron 13% en el último año”, agregó el reporte.

Más allá de la caída anual de las importaciones, estas se aceleraron en los últimos meses (+15% interanual entre septiembre y diciembre), explicado no solo por un menor impacto del coronavirus en la producción local (que repuntó algo tras un 2° y 3° trimestres muy duros), sino también por la elevada brecha y expectativas de devaluación que alentaron el adelantamiento de importaciones desde ese mercado.

Otro dato que sobresale es que las importaciones de la economía brasileña cayeron “sólo” 9,4% interanual en 2020, mostrando que el desempeño de nuestro país estuvo por debajo del promedio. “Como resultado, la participación argentina en las importaciones brasileñas pasó de 6% en 2019 a menos de 5% el año pasado, el menor valor desde el 2000”, destacaron desde Ecolatina. 

“En primer lugar, producto de la pandemia y la división entre ramas de actividad esenciales y no-esenciales, la industria automotriz del gigante sudamericano tuvo un año particularmente malo: las compras al exterior de autos livianos se desplomaron casi 50%, las de autopartes 40% y las de vehículos pesados 35%. Dado que este segmento es uno de los de mayores flujos de comercio bilateral, explica parte importante de la caída”, señaló el informe.

Además, el abaratamiento del real brasileño pudo haber traído algunos problemas para nuestro país en materia de competitividad. “El comportamiento de ambas monedas pudo haber generado sustituciones de producción argentina por brasileña”, agrega.

Además, “la cuarentena que se impuso en nuestro país complicó a la oferta durante varios meses, especialmente durante el segundo y tercer trimestre”. Asimismo, flexibilizadas las restricciones operativas, las expectativas de devaluación y una brecha en torno al 100% invitaron a posponer las ventas al exterior y alentaron su subfacturación. Así, factores locales y externos se combinaron, golpeando fuertemente nuestras ventas al Gigante Sudamericano y al resto del mundo también.

Por el lado importador, en 2020 se observaron tres períodos claramente marcados. Un primer trimestre prepandémico, en donde las compras externas arrastraron el deterioro del cierre de 2019, cayendo poco menos de 7% interanual; una segunda etapa, que va de abril a agosto, muy marcada por la pandemia y las restricciones operativo-sanitarias, que provocaron un desplome inédito del 35% interanual y, por último, un incremento del 15% interanual en el acumulado entre septiembre y diciembre, resultado de la recuperación de la industria, pero, también, de las expectativas de devaluación y el stockeo de producción que generan.

“De cara al 2021, las perspectivas son más alentadoras. Por un lado, porque la pandemia debería ceder y las restricciones operativas ser menores, de modo que las exportaciones crecerán, al menos, por el efecto base de comparación. Además, porque la posposición de ventas y el adelantamiento de compras no pueden durar para siempre. Por el contrario, en algún momento se deben normalizar y, en ese entonces, ayudan al saldo comercial: el déficit ‘artificial’ del último cuatrimestre del 2020 debería transformarse en un superávit, también transitorio, al comienzo de este año. Por último, porque las perspectivas de recuperación de la economía brasileña deberían traccionar parte de las compras a nuestro país. En este marco, proyectamos que 2021 cerrará con una balanza comercial bilateral al menos equilibrada, cerrando una fuente de sangría de dólares, curiosamente, el bien más escaso y necesario de la economía argentina”, concluyeron desde Ecolatina.

El 2020 cerró con un déficit comercial de US$ 700 millones con Brasil