Cippec: “Es urgente planificar la educación con distancia social”

10 de noviembre, 2020

Cippec: “Es urgente planificar la educación con distancia social”

Casi ocho meses después de declarada la pandemia en Argentina y el aislamiento de la población, de los más de 11.400.000 niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas que concurren a los niveles inicial, primario y secundario de todo el país, apenas el 1% (124.000), pertenecientes a Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis y La Pampa, está concurriendo a clases presenciales, mientras que el 34% (3.900.000), de ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, está habilitado para asistir a actividades de revinculación, pero para hacerlo dependen de la decisión y las posibilidades de sus escuelas.

“Esto revela que más de 6,5 de cada 10 niñas, niños y adolescentes aún no tiene la posibilidad de concurrir a las escuelas bajo ninguna modalidad y muestra la necesidad de que las autoridades educativas nacionales y provinciales planifiquen e implementen el regreso a las clases presenciales, por el alto riesgo de abandono escolar y pérdida de aprendizajes, sobre todo en las poblaciones más vulnerables”, señala un documento de Cippec, difundido ayer.

Los datos surgen del “Mapa de la vuelta a las clases presenciales”, elaborado por el think-tank, que es una herramienta interactiva que releva qué provincias están implementando el regreso a las clases presenciales, en qué niveles educativos lo están haciendo, y para qué población de estudiantes, cumpliendo con el protocolo definido por el Ministerio de Educación.

El mapa muestra que los 124.000 alumnos que concurren hoy a clases presenciales pertenecen a las provincias de Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis, La Pampa, provincia de Buenos Aires y Jujuy. En ningún caso la presencialidad es obligatoria y todas, salvo La Pampa, Formosa y Jujuy, establecieron el regreso para estudiantes de zonas rurales o de baja densidad poblacional. San Luis, Santa Fe, Formosa, Chaco y Buenos Aires, por su parte, habilitaron el regreso para estudiantes de diferentes años, mientras que el resto optó solo por aquellos que pertenecen a los últimos años de cada nivel.

Con respecto a los aproximadamente 3.900.000 chicos habilitados para concurrir a actividades de revinculación, un poco más de 3.243.000 pertenecen a provincia de Buenos Aires y 660.000 a ciudad de Buenos Aires. En todos los casos la asistencia de los estudiantes es optativa. En su mayoría, la decisión de la apertura de las escuelas depende de los equipos educativos de cada institución, quienes deben solicitar autorización a la cartera educativa de la jurisdicción.

“La habilitación de estudiantes para actividades de revinculación presencial es una buena noticia. Sin embargo, en la mayor parte de los casos depende de las posibilidades de cada escuela que efectivamente puedan asistir. Si bien es imprescindible que algunas decisiones organizativas se tomen a nivel de las instituciones, los gobiernos provinciales tienen que garantizar las condiciones para que todas y todos los estudiantes puedan revincularse con sus escuelas presencialmente de forma segura. De lo contrario, se corre el riesgo de que solo las escuelas más favorecidas y con mayores recursos retornen a la presencialidad y, por lo tanto, que se profundicen las brechas de desigualdad”, señaló Alejandra Cardini, Directora del Programa de Educación de Cippec.

Las propuestas

Para Cippec, es urgente planificar cómo pasar de una etapa de educación en aislamiento a una de educación con distancia social. Así, propone cinco pilares sobre los cuales construir esta estrategia de reapertura de escuelas.

1. Espacios seguros. Los planes deben comenzar en aquellas áreas donde las circunstancias epidemiológicas lo permitan. Esto supone contemplar la diversidad de escenarios que puedan presentarse en un mismo territorio. Y allí donde la situación lo habilite, la actividad en las escuelas requiere la aplicación de medidas de distanciamiento social y de seguridad y el equipamiento de elementos de higiene.

2. Justicia educativa. Con la presencialidad, el Estado recupera una herramienta clave para mitigar las desigualdades que la pandemia profundiza. En tanto recurso escaso, la presencialidad debe distribuirse con un criterio de justicia que priorice a los estudiantes que más lo necesitan, a quienes han estado desconectados y desprotegidos en tiempos de aislamiento.

3. Flexibilidad. Un plan de reapertura de escuelas debe integrar como componente propio de su planificación los protocolos de intervención ante casos de contagio y cierre de un establecimiento. Tan importante como el protocolo de reapertura de las escuelas, es el de cierre.

4. Creatividad. Para volver a las aulas es necesario ensayar soluciones creativas en relación al uso de los espacios y el tiempo escolar.

5. Confianza. La participación de la comunidad educativa en espacios de diálogo y definición de los planes es necesaria para favorecer la asistencia de los alumnos y el cumplimiento de los protocolos ante eventuales complicaciones.

 

 

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