Fuerte advertencia de Cepal para la región: recuperación durará años y será más lenta que la subprime

7 de octubre, 2020

Cepal Argentina

La crisis económica regional “va a durar más de lo que se pensaba, la recuperación va a tomar varios años y será más lenta que tras la crisis subprime”, por lo que habrá que “mantener políticas macroeconómicas, fiscales y monetarias expansivas”, advirtió la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena. En el caso de Argentina, el organismo estimó que en 2020 el PIB caerá 10,5%.

Al presentar por videoconferencia el Estudio Económico 2020 para la región, Bárcena señaló que los esfuerzos realizados para paliar el impacto de la pandemia “no van a ser suficientes”, por lo que alentó un sostenimiento del gasto público apoyado en un “fortalecimiento de los ingresos públicos”, en especial con mayores gravámenes a la renta y a la propiedad.

La pandemia, resaltó Bárcena, “está teniendo impactos negativos históricos en lo económico, productivo y social, con secuelas y efectos a mediano plazo sobre el crecimiento, aumentos en la desigualdad, pobreza y desempleo”. Según el informe, América Latina y el Caribe registra su peor crisis económica en un siglo, con una contracción estimada del PIB regional de 9,1%, y de 9,4% en América del Sur, en particular.

Proyecciones 2020 de la Cepal
Paraguay será el menos golpeado (-2,3%) y Venezuela, el más (-26%)

El organismo anticipó que la caída de la actividad será este año de 2,3% en Paraguay; 5% en Uruguay; 5,6% en Colombia; 7.9% en Chile; 9% en México y Ecuador; 9,2% en Brasil; 3% en Perú y 26% en Venezuela.

Debido a esto, a fines de 2020 el nivel de PIB per cápita sería igual al de 2010, es decir, “habría un retroceso de 10 años con un fuerte aumento en la desigualdad y la pobreza”, proyectó la Cepal. Con el cierre de 2,7 millones de empresas formales, el desempleo alcanzaría a 44 millones de personas, unas 18 millones más contra 2019.

Además, “la pobreza llegaría a los mismos niveles observados en 2005, es decir, marcaría un retroceso de 15 años, hasta 231 millones de personas, mientras que la pobreza extrema llegaría a los niveles de 1990, lo que implica un retroceso de 30 años (96 millones de personas)”.

En este escenario, Bárcena insistió en que “serán necesarias políticas macroeconómicas activas para retomar el crecimiento y promover una agenda de transformación estructural”.

“Hay que fortalecer los ingresos públicos, mantener las políticas monetarias expansivas convencionales y no convencionales”, y fortalecer la regulación de los flujos de capitales, para limitar las salidas y preservar la estabilidad macrofinanciera en el corto y mediano plazo, añadió el informe.

En materia de política fiscal, el Estudio Económico 2020 alentó un marco de sostenibilidad centrado en los ingresos. “Es necesario que América Latina y el Caribe aumente su recaudación tributaria, que actualmente es de 23,1% del PIB en promedio para los gobiernos de la región, comparado con el 34,3% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”, consideró Bárcena.

 

Datos clave del reporte de Cepal

“La pandemia del COVID-19 está teniendo impactos negativos históricos en lo económico, productivo y social, con secuelas y efectos a mediano plazo sobre el crecimiento, aumentos en la desigualdad, pobreza y desempleo. Por ello, el proceso de recuperación de  la actividad económica a sus niveles precrisis será más lento que lo observado en la crisis subprime (de 2007-2008)”, indicó Bárcena

Se prevé además el cierre de 2,7 millones de empresas formales en 2020, mientras que el desempleo alcanzaría a 44 millones de personas (con un incremento de 18 millones de personas respecto al nivel de 2019, el mayor aumento desde la crisis financiera global)

Además, la pobreza llegaría a los mismos niveles observados en 2005, es decir, marcaría un retroceso de 15 años, alcanzando a 231 millones de personas, mientras que la pobreza extrema llegaría a los niveles de 1990, lo que implica un retroceso de 30 años, alcanzando a 96 millones de personas

El documento cepalino indica que el desafío es mantener una política fiscal activa en un contexto de mayor endeudamiento.  ¿Cómo? A través de una política fiscal activa en un marco de sostenibilidad fiscal centrado en los ingresos

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