Entre abril y junio, la tasa de pobreza habría trepado hasta 47%

1 de octubre, 2020

POBREZA ARGENTINA

Tal como se esperaba, en el marco de la fuerte crisis económica actual (la más profunda y veloz del país en los últimos tiempos), el nivel de pobreza en el país mostró un importante crecimiento durante el primer semestre de 2020, luego de que 2019 cerrara con 35,5% de la población por debajo de la línea de la pobreza, de los cuales el 8% se ubicaba por debajo de la línea de la indigencia, según informó el Indec a principios de abril de este año.

Ayer, el organismo oficial de estadística informó que durante el primer semestre de este año la pobreza subió a 40,9% y la indigencia, dentro de esa proporción, se ubicó en 10,5%. Según las cifras oficiales, la pobreza alcanzó al 30,4% de los hogares del país, es decir, a casi 11,7 millones de personas en los 31 aglomerados urbanos del país, siendo el Gran Buenos Aires y el Gran Resistencia las zonas más afectadas, con 47,5% y 48,7%, respectivamente.

De esta manera, de acuerdo con los datos del Indec, durante el primer semestre de 2020 la pobreza en el país se incrementó en 5,5 puntos porcentuales respecto al mismo período del año pasado. En tanto, en comparación con el segundo semestre de 2019, el incremento fue de 5,4 puntos porcentuales. Así, la pobreza retrocedió a los niveles de 2004-2005.

No obstante, el organismo que conduce Maco Lavagna toma un promedio de todo el semestre. Por lo tanto, se estima que durante el segundo trimestre, entre abril y junio, con la llegada de la pandemia y la implementación de la cuarentena estricta que generó la súbita parálisis de gran parte de la economía, lo que afectó a millones de hogares, la pobreza habría trepado al 47% de la población, según estimaciones de los especialistas.

Por otra parte, la brecha de la pobreza se elevó a 41,2%, es decir, se incrementó 1,9 puntos porcentuales respecto al primer semestre del año pasado. “Esto significa que no sólo se incrementó el número de pobres, sino que los pobres se volvieron más pobres: en el último semestre el ingreso promedio de los hogares pobres sólo llegó a cubrir el 58% de la canasta básica, cuando un año atrás cubría 60%. Este deterioro data, de manera persistente, desde el segundo semestre de 2017 cuando se había llegado a cubrir un máximo de 64%”, detalló LCG.

Cuarentena

Ecolatina señaló ayer en un informe que al comparar con el primer semestre del año pasado, halló distintos potenciales factores detrás del incremento de la pobreza: el salto cambiario tras las PASO, seguido de una elevada incertidumbre que impactó en toda la sociedad, parcialmente compensado con una política de ingresos (refuerzos de la AUH, mayores aumentos para las jubilaciones mínimas y el IFE).

“Sin embargo, estimando que la pobreza se habría ubicado en la zona de 34,5% en el primer trimestre de este año, apenas 0,5 puntos porcentuales por encima de igual período de 2019, podemos asumir que el deterioro de los indicadores sociales reflejan plenamente el impacto de la pandemia/cuarentena”, indicó la consultora, que afirmó que la imposibilidad de trabajar impactó en mayor medida sobre los ingresos laborales de las familias de menores recursos, que sólo vieron parcialmente compensada la pérdida de recursos por el pago del IFE.

“En consecuencia, la tasa de pobreza habría superado 47% en el segundo trimestre de 2020. Así, entre 5 y 6 millones de personas habrían pasado a ubicarse por debajo de la línea de pobreza durante el aislamiento obligatorio. Si bien esta comparación no es del todo correcta por tratarse de trimestres contiguos, la comparación en relación al segundo trimestre de 2019 arroja un incremento de más de 4 millones de personas en situación de pobreza, por lo que el deterioro social es inequívoco”, agregó.

Peor aún: según estimaciones de Leo Tornarolli (Cedlas de la UNLP), la tasa de pobreza en niños y niñas (o-14 años) habría escalado a 61,2% en el trimestre abril-junio.

Hacia adelante

En un informe que fue difundido ayer, la consultora LCG resaltó que será un desafío para el Gobierno poder administrar la (probablemente creciente) demanda social en el actual contexto de escasez. “En el mientras tanto, la pobreza seguirá tendiendo raíces que se vuelven cada vez más difíciles de cortar”, advirtió.

“No somos optimistas en cuanto a una mejora de los ratios de pobreza e indigencia en lo que resta del año. Aun cuando la incipiente recuperación logre consolidarse, la rigidez del mercado de trabajo local seguirá jugando en contra. A su vez, el sostén de ingresos vía políticas públicas es esperable que tienda a disminuir en los próximos meses y, por lo pronto, el Presupuesto 2021 no hace mención a gasto por Covid en sus planillas”, afirmó.

Por su parte, Ecolatina consideró que el relajamiento de la cuarentena permitirá que más personas vuelvan a su fuente laboral, recomponiendo sus ingresos para hacer frente a la aceleración de la inflación. Asimismo, señaló que la continuidad del IFE posibilitará a más familias salir de la pobreza en tanto sus miembros vuelvan a ocuparse (aunque sea bajo la informalidad o como cuentapropistas).

“Sin embargo, la reversión no será total. El rebote de la economía luego del piso de abril parece haberse diluido, la situación sanitaria está lejos de ser controlada (especialmente en el interior del país) y el creciente riesgo cambiario jaquea la recuperación de la economía”, afirmó.

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