El saldo comercial de 2020 podría llegar a US$ 18.000 M

29 de julio, 2020

El comercio exterior de junio no entregó grandes novedades: las exportaciones cayeron 8,6% a US$ 4.786 millones y las importaciones se pegaron otro golpazo, bajando 20,8% hasta US$ 3.302 millones. Así, el intercambio total apenas superó los US$ 8.000 millones.

El gran dato es el superávit comercial, que fue de US$ 1.484 millones y acumula US$ 8.097 millones en un semestre, por exportaciones de US$ 27.388 millones (-11%) e importaciones de US$ 19.291 millones (-23,3%). Como siempre advierten los privados, no es un superávit basado en un boom exportador sino por un boom recesivo. En junio de 2018, hace 2 años, Argentina importó por más de US$ 5.000 millones. En mayo de 2018, más de US$ 6.400 millones. Luego de esos meses que cavaron la tumba de Cambiemos, cuando se “sinceró” el dólar, las importaciones empezaron a bajar y nunca pararon. El temor es que, cuando la economía vuelva a crecer y/o el tipo de cambio se atrase, el nivel de importaciones se recupere y el único canal que aporta dólares frescos se vaya acogotando nuevamente. Sin embargo, no hay indicios de que ese escenario esté cerca.

Por el contrario, Ecolatina estima que el superávit comercial será de US$ 10.000 millones en el segundo semestre, arriba de US$ 1.500 millones mensuales en promedio. Así, cerraría 2020 en la zona de US$ 18.000 millones: no es poco para un país que tiene el mercado cambiario atado con alambras. En rigor, es bastante.

El otro dato (la otra cara de la misma moneda) es menos alentador: las exportaciones están estancadas. Si bien los números actuales están “sucios” por la pandemia y el desplome del comercio global, Argentina exportó US$ 27.388 millones en un semestre. En 2018, había exportado por casi US$ 30.000 millones. Estancadas, pero con un dólar sustancialmente más competitivo. Ese dato muestra la escasa reacción del tejido exportador a la potente mejora del tipo de cambio real. Allá por 2018, el dólar rondaba los $20. Si Argentina quiere exportar más, la lección es obvia: necesitará algo más que tipo de cambio. En primer lugar, sí, que la pandemia ceda y el comercio global vuelva a crecer. Pero luego necesitará un gran empuje articulado para despegar y exportar más. La otra opción, como alguna dijo un funcionario latinoamericano en los albores del 2000, es “prenderle una vela a China” para que aspire commodities como antes y/o suban los términos de intercambio. Ese escenario, clave en la salida de la crisis de 2001 y 2002, y también decisivo para explicar la extensión política del kirchnerismo, parecería no estar sobre la mesa. La soja hoy está arriba de US$ 320 por tonelada. Si bien estuvo peor, no es gran cosa comparado con los mejores años del superciclo de las commodities.

Por mas que China tire (y en junio haya vuelto a desplazar a Brasil como principal socio comercial), Argentina necesitará diversificar su menú exportador y sus compradores.

¿Cómo sigue?

“De cara al futuro, proyectamos que el superávit comercial de bienes acumularía US$ 10.000 millones en el segundo semestre de 2020, creciendo levemente respecto de la segunda mitad del año pasado. De esta manera, la balanza comercial alcanzaría US$ 18.000 millones en 2020, producto de un desplome de las importaciones (mayor al 20%), en un contexto de caída de las exportaciones que superaría el dígito. En consecuencia, aunque el frente comercial no resultará un foco de tensión permanente en el mercado cambiario, tal como lo hubiera hecho en una situación de déficit, y eso es algo positivo, tampoco nos beneficiaremos de los derrames de un crecimiento exportador”, dijeron desde Ecolatina.

“Dada las recientes medidas para contener la pérdida de reservas internacionales hemos recalculado nuestras estimaciones de cara a los próximos meses en torno a los U$S 3.100-3.400 millones para las importaciones. En un escenario más benigno podría existir una recuperación más considerable durante el último cuatrimestre del año, en caso de flexibilizarse el acceso a las divisas en caso de llegar a un acuerdo en torno a la renegociación de la deuda como también si se continúa bajo el ritmo actual devaluatorio, un abaratamiento relativo de los bienes importados con respecto a los locales en un contexto de mayor inflación”, dijeron desde ACM.

“Dado el aumento de las retenciones a las exportaciones y el escaso dinamismo exportador que mostró los primeros seis meses del año, a lo cual se le sumaría una desaceleración sustantiva del crecimiento mundial, lo cual dada la elasticidad de las exportaciones a la demanda mundial (y más específicamente de nuestros principales socios comerciales, Brasil y China), provocaría que las exportaciones presenten una caída cercana al 8% en 2020 Por otro lado, los avances de los últimos años en torno a la exportación de energía asociado a Vaca Muerta se vieron fuertemente afectados por la caída en la rentabilidad ocasionada por la caída del precio del petróleo como también el escaso financiamiento disponible actualmente”, agregaron.

“La recuperación asiática en general, y de China en particular, se visualiza en las exportaciones argentinas sobre todo de productos primarios, que aumentaron 46.3% en junio traccionadas por la suba de cantidades (+51.5%). Esa mejora ayudó a compensar el flojo desempeño de las exportaciones de manufacturas de origen industrial (principalmente con destino regional y Brasil), que cayeron 45,9% interanual y con ello a recortar la caída interanual del valor total exportado en el sexto mes del año a sólo 8,6% (versus -16,3% en mayo, -18,9% en abril y -15,7% en marzo). La soja y nuestra estructura productiva orientada a alimentos otra vez jugaron un rol crucial. Con importaciones que también recortaron ligeramente la caída (a -20,9% versus 31% en los dos meses previos), el superávit comercial de junio arrojó US$ 1.484 millones, bastante en línea con lo que se esperaba.

Así, con los nuevos datos cerrados al primer semestre y con una caída estimada del PBI cercana al 12%, para este año prevemos una retracción promedio del 12,2% para las exportaciones a US$ 57.189 millones y un descenso del 19,8% en las importaciones a US$ 39.421 millones. De esta forma el superávit comercial del año cerraría en torno a los US$ 17.800 millones, equivalente al 4,9% del PIB”, dijeron desde Abeceb.

“En lo que queda del año, no esperamos un buen desempeño de las exportaciones, debido a los efectos negativos de la recesión global sobre el volumen de comercio. Las ventas de productos primarios podrían amortiguar la caída, debido a una mayor inelasticidad de la demanda en este tipo de productos. Por el lado de las importaciones, tampoco es esperable que se recuperen debido al contexto recesivo que atraviesa la economía y a la incertidumbre respecto a la economía pospandemia. Esperamos una caída de las exportaciones del 8% anual y una baja de las importaciones rondando el 22% anual. Con este resultado, el superávit comercial rondaría los US$ 21.400 millones”, dijeron en LCG.

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Advertencia de Goldman por el dólar

El reinado del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial está amenazado. Así lo demuestra el reciente aumento en los precios del oro, según Goldman Sachs. El billete verde se enfrenta a varios riesgos, entre ellos, un cambio de la Reserva Federal de EE.UU. hacia un “sesgo inflacionario”, un aumento de la incertidumbre política y las crecientes preocupaciones en torno a otro aumento en las infecciones por coronavirus en el país, según los estrategas de Goldman. Estos agregaron que la acumulación de deuda como resultado de la pandemia puede resultar en un miedo a la desvalorización del “billete”, que tuvo su peor julio en una década. “Han comenzado a surgir preocupaciones reales sobre la longevidad del dólar estadounidense como moneda de reserva”, escribieron estrategas de Goldman, según reportó Bloomberg. “El oro es la moneda de último recurso, particularmente en un entorno como el actual donde los gobiernos están degradando sus monedas fiduciarias y empujando las tasas de interés reales a mínimos históricos”, señalaron. Llamado de atención para EE.UU.: el dólar es la joya de la corona.

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