¿Fernández podrá mantenerse por arriba de la grieta?

24 de junio, 2020

Las encuestas muestran que, hasta ahora, Alberto Fernández sobrepasó las fronteras de la grieta y logró suscitar adhesiones no menores entre quienes no lo votaron. No es un mérito menor y varios políticos, de ambos lados, han naufragado en el medio del río.

La gran duda, con la reactivación de la grieta y el hastío incremental con la cuarentena como telón de fondo, es si podrá mantenerse relativamente “blindado” o la grieta lo forzará (con o sin voluntad) a recostarse en el núcleo duro del FdT. “La mayor parte de los argentinos estamos asintomáticos de Covid-19, pero un porcentaje exhibe síntomas de elecciones. Luego de un valorado y atípico periodo de consenso nacional, las partes vuelven a lanzarse dardos y calentar el clima”, dice Jorge Giaccobe en el último reporte de opinión pública. El clima político no ayudará a quienes propongan destensar y tender puentes.

Los números de Giaccobe (relevados entre el 15 y 17 de junio en un universo de 2.500 personas) muestran que la imagen albertista se está desluciendo y sube la negativa. Es una tendencia suave por el momento y, además, era lógico que así ocurriera.

Por la aparición de tema ásperos, como Vicentin; la activación de la citada grieta (que reabroquela identidades) y por la propia inercia. “A medida que Alberto adopta rostro kirchnerista se aleja de todos aquellos que ‘querían ver’ en él rasgos exclusivamente peronistas”, dice Giaccobe. Además, pierde adherentes entre los independientes y los cambiemitas “light”. La tendencia, por ende, es a recostarse sobre el kirchnerismo más duro. Una posición cómoda para la oposición, que también fogonea esa ubicación.

Aun así, Fernández está en niveles altos: 45,3% tiene una imagen positiva de él (ningún otro dirigente lo supera) y la aprobación de su gestión está en 6,50 (en una escala de 10). No está nada perdido, como fantasean algunos. Su reticencia a introducir clivajes hondos o ir a fondo con temas divisivos muestra su voluntad de ensayar un proyecto más abarcativo y ambicioso que solo el de apostar a la grieta inmovilizante. Sin duda, lo de Vicentin fue un paso atrás en ese camino, aunque luego se optó acertadamente por esperar el fallo del juez Fabián Lorenzini. La gran pregunta, hacia adelante, es si hay posibilidades de liderar más allá de la grieta. Fernández va por eso. ¿Podrá?

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