Riquelme y Russo le pusieron su sello al Boca campeón

8 de marzo, 2020

Riquelme y Russo le pusieron su sello al Boca campeón

Juan Román Riquelme, como vicepresidente segundo y encargado del fútbol, y Miguel Ángel Russo, en su rol de entrenador, se unieron como en la Copa Libertadores 2007, aquella vez como capitán y DT, para volver a ser campeones en Boca Juniors y dejar una nueva marca en la historia del club.

 

Cuentan que sólo bastó una llamada de celular en noviembre del año pasado para que Riquelme convenciera a Russo de ser otra vez el técnico de Boca, en la nueva etapa que tiene al ídolo más importante de la institución como responsable del Departamento de Fútbol Profesional.

 

Ambos se debían una revancha para trabajar juntos como en aquel 2007 cuando Boca logró con ellos como estandartes, la última Copa Libertadores de su vitrina.

 

Se conocen bien y saben qué buscan en un plantel y pudieron plasmarlo desde el primer momento en esta renovada etapa.

 

Los dos se rodearon con gente de extrema confianza: el “10” con Marcelo Delgado, un hermano que le dio el fútbol, Raúl Cascini y Jorge Bermúdez, dos soldados fuertes de aquellas batallas de Libertadores con Carlos Bianchi.

 

Russo eligió como asistente a Leandro Somoza, que jugó en Boca en la época de Julio Falcioni y el último paso de Carlos Bianchi; Mariano Herrón, que con la camiseta Argentinos fue un pegajoso marcador de Riquelme, y Damián Lanatta para la preparación física.

 

A su manera, Riquelme, con esos silencios ante la prensa que dicen mucho, baja la línea cada vez que atraviesa el Centro de Entrenamiento de Ezeiza, lugar permanente de las practicas después dejar la mítica Casa Amarilla.

 

En la sobremesa de los almuerzos de los miércoles con el plantel son muy importantes las charlas motivadoras de Román a los jugadores, a quienes les transmite vivencias de su dorada época de jugador.

 

Del mismo modo que Russo marca el camino a seguir con pautas irrenunciables para potenciar el aspecto colectivo. “Entramos con once a la cancha y tenemos que terminar los once. No me gusta jugar con diez casi todo el partido”, los retó después del debut 0-0 ante Independiente, que Boca jugó más de un tiempo con diez futbolistas por la expulsión de Carlos Izquierdoz.

 

“En Boca te tienen que sacar en camilla, no me gusta cuando un jugador mío pide un cambio por un calambre”, declaró Russo en Córdoba la noche de la victoria ante Talleres (3 a 1), en la que los colombianos Jorman Campuzano y Frank Fabra pidieron reemplazo por molestias.

 

“La próxima vez sigo aunque este vomitando en el césped. Con la camiseta de Boca no se puede salir nunca” dijo en forma exagerada, el volante colombiano entendiendo, tras asimilar el mensaje del técnico.

 

Román y Russo, como viejos “bichos” del fútbol, saben que los grupos y las formas de juego se respaldan con resultados y que, con ellos, se consiguen los objetivos. Ahora irán por la Copa Libertadores, ese anhelo que los desvela desde la inolvidable noche de Porto Alegre del 2007.

 

Pergolini, extasiado

 

Un exultante Mario Pergolini, vicepresidente primero de Boca Juniors, pronosticó anoche que con la obtención de la Superliga que Boca le arrebató a River en la última fecha “cambió la taba y cuando cambia es por mucho tiempo”.

 

“Así que ojo con los que de viene de ahora en más”, se ilusionó el empresario de medios ante Télam en un mensaje cargado de optimismo para los hinchas “xeneizes”, que celebraron de manera muy especial la conquista en desmedro del equipo de Marcelo Gallardo.

 

“Me gustaría ser más racional, pero estoy muy feliz por cómo se nos dio, vinimos a tratar de ganar y lo logramos. Ahora festejamos con nuestra gente. Este campeonato también es de (Gustavo) Alfaro, los puntos se hacen de a uno y eso se hizo con los jugadores del año pasado y con los de ahora”, reconoció acerca del campeonato número 34 en la historia del club.

 

Alfaro, tocado por la eliminación copera ante el “Millonario”, dejó el cargo en diciembre pasado después de las elecciones que consagraron a Jorge Amor Ameal, Pergolini y Juan Román Riquelme pero dejó al equipo como escolta en el torneo argentino al cerrar 2019.

 

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Su sucesor, Miguel Ángel Russo, dirigió los últimos siete partidos de la temporada y, con un parcial de un empate y seis victorias consecutivas, se quedó con el título por un punto sobre River, que había tomado el liderazgo en su primer partido del año pero lo resignó con dos empates en las jornadas finales, ante Defensa y Justicia en el Monumental y anoche frente a Atlético Tucumán de visitante.

 

“La base estuvo en Miguel (Russo), en Riquelme y los jugadores, que entendieron cómo había que jugar en este momento del club”, reconoció Pergolini al buscarle explicaciones a una coronación que parecía imposible.

 

El vicepresidente primero de Boca le destinó un párrafo aparte a Carlos Tevez, máximo referente del plantel, que recuperó su mejor nivel de la mano de Russo y fue determinante en la recta final de la Superliga.

 

“Lo que hizo Tevez es difícil de ponerlo en valor. Tuvo un protagonismo increíble cuando el equipo más lo necesitaba. Es un elemento más para que este campeonato sea tan emotivo”, subrayó antes de referirse al homenaje recibido en la previa por Diego Maradona, director técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata.

 

“Hicimos con Diego lo que teníamos que hacer, algunos pensarán que había que hacer más, otros menos, era un día muy difícil por todo lo que había en juego… Nosotros dijimos que a los ídolos había que tratarlos bien y lo hicimos. Sé que como hincha de Boca él también debe estar feliz por este campeonato”, arriesgó.

 

Boca le ganó anoche a Gimnasia por 1 a 0 en la Bombonera con gol de Tevez y consiguió la primera estrella de la gestión Ameal-Pergolini-Riquelme, que en diciembre del año pasado sucedió en el poder a Daniel Angelici.