Más que reforma laboral, hay que descentralizar la negociación colectiva

24 de julio, 2019

Colectivos

Por Jorge Colina Idesa

 

Mucho se habla de la reforma laboral. Sin negar que hace falta modernizar la Ley de Contrato de Trabajo, antes que estar discutiendo la necesidad o no de una “reforma laboral”, mucho más conducente y urgente es descentralizar la negociación colectiva en Argentina. Esto no es “reforma laboral” sino una instancia de diálogo entre empleadores y trabajadores a nivel de empresa o grupos de empresas que la Secretaría de Trabajo de la Nación puede abrir con decisiones administrativas.

 

¿Por qué es tan necesario y urgente descentralizar la negociación colectiva?

 

El mejor ejemplo para entenderlo es lo que sucedió con los paros de colectivos en el interior del país. El convenio colectivo de trabajo para el transporte urbano lo firman la Unión Transporte Automotor (UTA) y las cámaras empresarias. El detalle no menor es que lo hacen con parámetros de la ciudad de Buenos Aires para ser aplicado en todo el país.

 

Cuando se mira las condiciones de trabajo de la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país aparece lo siguiente. El salario promedio (registrado y no registrado) en ciudad de Buenos Aires se estima –según la EPH del Indec– en unos $ 28.000 al mes. Este mismo salario en las provincias del norte argentino (de La Rioja, Santiago del Estero y Corrientes para arriba) es de apenas $15.000 por mes. La gran diferencia salarial se explica por la mayor productividad en la Ciudad de Buenos Aires. Mayor productividad que se explica por el tamaño de mercado, la formación de los recursos humanos, la infraestructura, las mejores tecnologías, la innovación, y muchos otros factores. Pero lo relevante es que pretender aplicar niveles salariales de la ciudad de Buenos Aires en el norte argentino hace inviable la mayoría de los establecimiento productivos del interior. O mejor dicho, hace inviable el trabajo en condiciones de formalidad. En la informalidad, se pagan salarios más bajos. Por eso, la tasa de informalidad laboral en el norte argentino supera el 50% de los asalariados cuando en la ciudad de Buenos Aires es del 24%.

 

Sin negar que hace falta modernizar la Ley de Contrato de Trabajo, antes que estar discutiendo la necesidad o no de una “reforma laboral”, mucho más conducente y urgente es descentralizar la negociación colectiva en Argentina.

 

En la última década el convenio colectivo centralizado de UTA se hacía algo más fácil de aplicar porque había subsidios nacionales al boleto de colectivo, aun cuando la regulación de los colectivos es una función municipal. Como este año se desactivaron los subsidios nacionales al boleto de colectivo, éste fue el detonante del paro en el interior. El Gobierno Nacional le sumó pólvora al conflicto en el interior porque hay indicios de que le mantuvo el subsidio nacional a la región metropolitana (Ciudad y Gran Buenos Aires), no por la vía tradicional, que está desactivada, sino por otros canales. Lo cual llevó a que las provincias y municipios, en lugar de hacerse cargo de su responsabilidad de regulación del transporte urbano, pidan la restitución de los subsidios nacionales.

 

Pero el problema, que quede claro, no es el fin de los subsidios nacionales a los colectivos, ya que por ser el transporte urbano materia municipal, si se quiere boleto de colectivo subsidiado, al subsidio lo tiene que pagar el municipio con sus fondos. El problema es la centralización del convenio colectivo.

 

Lo correcto sería que el Gobierno Nacional no subsidie más el boleto de colectivo en la región metropolitana y que transfiera la carga del subsidio a las jurisdicciones de Ciudad y provincia de Buenos Aires, tal como hizo con la tarifa de electricidad. En paralelo, la Secretaría de Trabajo de la Nación debería habilitar instancias de negociación colectiva a nivel municipal. En el caso de los colectivos urbanos, las seccionales sindicales de cada ciudad deberían negociar con las cámaras empresarias de la región las remuneraciones y demás condiciones laborales en función de la capacidad de pago de los habitantes de la localidad y de las posibilidades del municipio de subsidiar el boleto.

 

Con la descentralización del convenio colectivo se podrían adaptar los salarios a las condiciones de cada lugar, tanto en la modalidad de los servicios, como en los costos de vida de cada ciudad y la situación fiscal de cada municipio.

 

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