El error de subestimar a los bonaerenses

19 de febrero, 2019

política PASO elecciones miedo al voto mercado

Por Juan Radonjic

 

Es habitual escuchar que en la provincia de Buenos Aires los candidatos locales – a la gobernación y las intendencias- se verán afectados por el arrastre de la boleta presidencial. Siguiendo con ese razonamiento, la segunda afirmación es que los candidatos peronistas se verán favorecidos por compartir boleta con Cristina Kirchner y los de Cambiemos perjudicados por tener que hacerlo con Mauricio Macri. Y que por lo tanto la reelección de María Eugenia Vidal corre riesgo.

 

Ese análisis parte de un supuesto dudoso y es que Cristina, en caso de que sea candidata, le va a ganar a Macri en la provincia de Buenos Aires. Hasta ahora, las encuestas sobre intención de voto registran paridad entre ambos mientras que el último antecedente electoral muestra que Cristina perdió contra Esteban Bullrich en la elección de senadores de 2017.

 

Los bonaerenses saben discernir entre los distintos cargos que están en juego. La experiencia al respecto así lo indica.

 

Pero lo importante es que esa lectura desconoce la gran cantidad de cortes de boleta que hay en todas las elecciones en el distrito más poblado del país. Los bonaerenses, como los ciudadanos de las demás provincias, saben discernir a la hora de votar entre los distintos cargos que están en juego. La experiencia así lo indica. En 2015 hubo un enorme corte de boleta a favor de Vidal y en contra de Aníbal Fernández. En Buenos Aires, en la primera vuelta, Daniel Scioli le sacó a Macri una ventaja de 429.000 votos mientras que Vidal le ganó a Fernández por una diferencia de 379.000 votos.

 

Scioli obtuvo 333.000 votos más que Fernández y Sergio Massa 380.000 más que Felipe Solá, su candidato a la gobernación. La contracara fue Vidal, que cosechó 475.000 votos más que Macri.

 

Además, la cantidad de votos positivos en la categoría gobernador suele ser menor que en la de Presidente. En 2015 hubo 400.000 menos.

 

Los números son contundentes y la teoría del arrastre en política tiene menos fundamento todavía que la del derrame en la economía. Por otra parte, las identidades políticas existen y hay muchos ciudadanos que votan a los candidatos del mismo partido en todas las categorías. Y es minimizar esa conducta política asociarla a un mero arrastre.

 

Es cierto, eso sí, que el deterioro de la situación económica le restará apoyo electoral a Cambiemos en el conurbano bonaerenses y eso perjudicará Vidal por el hecho de representar a ese espacio político con independencia de si comparte o no la boleta con Macri. No hay que confundir lo principal con lo secundario.

 

Vidal, como todos los candidatos del oficialismo, necesita que la economía mejore para tener mayores posibilidades, pero aquellos ciudadanos que quieran votarla, aunque estén disgustados con el Gobierno o no les guste Macri, sabrán cómo hacerlo.