El 47,7% de los niños y adolescentes viven en la pobreza

5 de septiembre, 2017

Reclamo por fondos para viviendas

 

En Argentina, el 47,7% de los hogares en los que residen niñas, niños y adolescentes (NNyA) se encuentra en situación de pobreza, un dato 18 puntos mayor al valor general a nivel país (29,7%), según un análisis de Unicef en base a datos del Indec. Esta realidad llevó a los expertos del organismo dependiente de la ONU a impulsar la definición de una medición oficial y periódica de la pobreza multidimensional, que no considere únicamente el aspecto monetario.

 

Así, sostienen que conocer la estructura de la pobreza y las múltiples dimensiones que la conforman (como educación, salud y vivienda, entre otras) es un primer paso esencial para avanzar hacia políticas públicas que generen un verdadero impacto. De hecho, un estudio realizado por Unicef en 2016 desde esta perspectiva mostró que alrededor del 30% de los NNyA son multidimensionalmente pobres.

 

Según la entidad, hay 5,6 millones de NNyA pobres, entre los cuales el 10,8% se encuentra en una situación de pobreza extrema. Pero estos indicadores se tornan aún más preocupantes en hogares en los que el jefe está desempleado (84,8%), trabaja en el sector informal (64,8%), tiene menos de seis años de educación formal (72,5%), tiene menos de 25 años de edad (51,6%) o es mujer (55,3%).

 

“Las mediciones multidimensionales pueden ser utilizadas para generar un conocimiento más comprensivo de la pobreza, identificando sus causas subyacentes y contribuyendo a determinar la agenda de políticas públicas que se necesita para abordarlas”, afirmó Roberto Benes, representante de la institución en Argentina.

 

Todo esto es materia de discusión en el seminario internacional “Entre la medición y la acción: debates en torno al bienestar”, que se realiza entre ayer y sigue hoy en la Universidad Nacional de Tucumán, organizado por Unicef y la Secretaría de Gestión Pública y Planeamiento del Gobierno tucumano.

 

Allí, el foco estará puesto en los NNyA, que además de compartir muchas de las mismas fuentes de vulnerabilidad que sus familias y comunidades, se enfrentan a problemáticas específicas de su edad. “Por eso, a la hora de pensar y discutir en torno al concepto de bienestar, es fundamental tener un foco sobre la infancia y adolescencia”, dijo Sebastián Waisgrais, especialista en inclusión social y monitoreo de Unicef.