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Que Macri termine su mandato cambia todo

Al Presidente lo castigó más Wall Street que el PJ. La opción es reelección o helicóptero.

21 diciembre de 2018

Por Juan Radonjic

El 20 de diciembre de 2001, un presidente abandonaba la Casa Rosada en helicóptero luego de haber renunciado. Una imagen imborrable que dice mucho sobre el sistema político argentino.

Desde 1983, el peronismo, en sus distintas variantes, gobernó poco más de 24 años y el no peronismo, en sus distintas variantes, un poco más de 10.

Además de esa diferencia, los gobiernos no peronistas no pudieron terminar sus mandatos. Por eso, ahora se destaca tanto que, por primera vez desde 1928, un gobierno no peronista puede lograrlo. Era una deuda que tenía el sistema político porque hasta ahora, había elecciones competitivas, pero sólo uno podía gobernar.

Saldar esa deuda es importante porque, así, el sistema político le ofrece alternativas a la ciudadanía. Y obliga, tanto al oficialismo como a la oposición, a mejorar. Al universo no peronista, para que aprenda las lecciones del pasado y sepa cómo se ejerce el poder y al peronismo porque lo obliga a presentar una propuesta superadora, porque ya no puede limitarse a esperar el deterioro de quien gobierna, para retornar al poder. También tiene que demostrar que

le ofrece un mejor futuro al país.

Para ello, el peronismo tiene que volver a pensar como en 1985, cuando comprendió que soplaban nuevos vientos en la política y empezó el proceso de renovación que le permitió unamplio triunfo en las elecciones legislativas y para gobernadores en 1987, que fue la antesala de su retorno en 1989. Le ganó con claridad al radicalismo gobernante porque había podido cambiar luego de la derrota sufrida en las elecciones de 1983, a las que encaró como si la sociedad no hubiese sufrido ninguna transformación en sus demandas y pensando que el peronismo iba a ganar, como siempre.

Es un lugar común decir que es difícil mantenerse en el poder con la estructura peronista en contra, pero es un simplismo que no reconoce las falencias de los gobiernos de otro signo y que coloca en un injusto lugar de desestabilizante al peronismo. Es curioso, que cuando gobierna, el peronismo le atribuye el mismo comportamiento a la oposición.

Ninguno de las dificultades por las que atravesó el gobierno de Cambiemos se puede atribuir a una oposición salvaje. A Mauricio Macri lo complicó más Wall Street, cuando le bajó el pulgar a Argentina, que el PJ. Un importante dirigente peronista dijo una vez “los peronistas aprendimos a gobernar y tenemos que aprender a ser oposición”. Parte de ese aprendizaje es presentar una oferta superadora en 2019.

Que un gobierno no peronista termine no es un hecho estadístico ni puede ser presentado como una curiosidad histórica, sino que modifica el sistema político del país.

Argentina tiene un sistema muy presidencialista y difícilmente pueda funcionar sin un presidente con amplio respaldo popular. Dicho en términos brutales, es reelección o helicóptero. Por lo tanto, siguiendo un lógica simple,la buena noticia para los simpatizantes de Cambiemos es que, si no hay helicóptero, es probable que haya reelección.

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