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¿Qué debe hacerse para que se roben menos celulares?

02 diciembre de 2016

por Florencia Barreiro

Las cifras del Ministerio de Seguridad muestran que el robo de celulares es uno de los delitos más frecuentes: el año pasado se denunció la sustracción de casi 1,9 millón de aparatos, lo que supone cerca de 5.200 por día. Si bien en 2016 la cifra se redujo 20% ?a 4.200 por día? la persistencia de esta problemática despertó la preocupación del Gobierno y abrió el debate sobre la dinámica que esconde este tipo de robos.

Entre las medidas anunciadas por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, hace unas semanas figura la decisión de obligar a las empresas de telefonía a que todos los clientes de teléfonos móviles del país informen la titularidad de su línea y la de cada dispositivo. El nombre del usuario se asociaría, además, con el IMEI, el código particular que identifica al aparato para poder hacer una “lista negra” de dispositivos robados.

La idea es disminuir el negocio paralelo de la venta de celulares y el uso de los chips prepagos y descartables que son usados en la operatoria de otros delitos. Las cifras oficiales hablan de 600.000 chips lanzados cada mes.

¿Funcionarán?

¿Son estas medidas correctas para combatir el robo y qué relación hay entre este producto de la vida cotidiana y el crimen? Un trabajo de Laura Jaitman (economista del BID especializada en inseguridad) y Sebastián Galiani (Universidad de Maryland) trató de indagar sobre estas cuestiones para pensar la mejor cuáles son las alternativas para reducir los robos, muchas veces relacionados, además, con homicidios.

La primera conclusión es que los delitos de robo de bienes durables son uno de los principales problemas de la región y tienen una fuerte incidencia porque habilitan un valor de reventa o un flujo de consumo futuro. “El crimen y la durabilidad de los bienes están interconectados, aunque no han sido estudiados conjuntamente”, aseguran los economistas que abordaron este tema para estudiar los determinantes de los beneficios directos de las actividades delictivas. “A mayor durabilidad, mayor probabilidad de que los bienes se roben y por lo tanto, mayor es la incidencia del crimen”, destacan.

Los autores aseguran en un análisis del blog Foco Económico que una de las posibilidades para disminuir la propensión al robo es reducir la durabilidad de los bienes una vez que caen en manos de los delincuentes. “En extremo, si la durabilidad cae a cero cuando han sido robados, el bien no tiene ningún valor y no será robado”.

Es justamente en este sentido que avanzaron las empresas de comunicaciones y tecnología con algunas medidas de seguridad: código de acceso, autenticación biométrica, rastreo y bloqueo remoto entre otras. Aunque como señalan los autores estas sólo funcionan una vez que ha sido activado el chip.

¿El registro de las líneas es un punto que disminuye los robos? “La idea es que sea más difícil la utilización de los teléfonos robados y por lo tanto reducir su durabilidad”, consideran. Pero los autores citan un informe de la GSMA (2013) que muestra que no hay evidencia clara sobre la reducción del delito y la información de listas “blancas” de los usuarios registrados. Además, los detractores hablan de coartar la libre circulación de los móviles, la alta inversión para actualizar la base de datos y el peligro de usurpar información privada.

Mencionando a Graham Farrell (2015), los economistas consideran que una de las alternativas más prometedoras es una de las propuestas lanzadas por el gobierno: asociar el IMEI con el usuario y mantener un registro de los aparados robados. Ninguna compañía puede otorgar otro y dejar operativa a la línea en un aparato robado. Sin embargo, “los jugadores del mercado negro de smartphones lograron, desde hace tiempo, el 'lavado' de números IMEI con un simple software”.

Denunciar el robo, hurto o extravío de los teléfonos, y que el Gobierno penalice a las compañías que no cumplan con la resolución deben acompañar las medidas, aseguran los economistas. “El Gobierno además debe investigar la adulteración de IMEI's y la policía debería tener una capacidad de reacción rápida para aprovechar las tecnologías de rastreo que muchos aparatos poseen”, concluyen.

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