Por las PASO, se diluye la marcha de la CGT

Luego de los resultados favorables al Gobierno, sindicalistas evalúan no avanzar con las medidas de fuerza en agenda

15-08-2017
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Los resultados favorables al oficialismo que surgieron de las elecciones del domingo pasado dejaron a la CGT en una posición al menos incómoda. Por un lado, se avizora en el horizonte posoctubre el avance de Cambiemos en reformas que pueden resultar antipopulares, a las que el sindicalismo considera que debería oponer resistencia. Por otro lado, el nuevo voto de confianza otorgado por la ciudadanía al gobierno de Mauricio Macri socava las bases de las medidas de fuerza que tenían planeadas, justificadas en un supuesto descontento general. En este marco, los sectores más dialoguistas de la central obrera se apuran a proponer revisar la estrategia, mientras que lo más confrontativos insisten en mantener el cronograma de lucha definido, que incluye una movilización a la Plaza de Mayo para el 22 de agosto.

Los líderes de los grandes gremios de servicios y de las organizaciones sindicales conocidas como “independientes” son los más reacios a estropear los lazos con el Gobierno y apelan, más que nunca, a evitar medidas de fuerza que puedan obstruir el canal de diálogo. Dentro de este sector se encuentra uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT, Héctor Daer, quien es secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA). También dentro de los “gordos” se cuenta Carlos West Ocampo (Sanidad), Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y, entre los “independientes”, Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (Uocra), Sergio Romero (UDA) y Francisco “Barba” Gutiérrez (UOM).

Este grupo es partidario de diluir la movilización del 22 de agosto, que ya había sido ratificada por la central obrera en el plenario de secretarios generales realizado a fines del mes pasado en Ferro. Los que pujan por sostener la medida e incluso llevarla al extremo del paro general son los sectores aliados al moyanismo, en los que se encuentra ubicado el también triunviro de la CGT Juan Carlos Schmid. Este sector considera necesario conformar una oposición robusta de cara a las reformas laborales prometidas por el Gobierno para después de las elecciones generales. Si bien el presidente Mauricio Macri advirtió que todo lo que se haga, se hará por consenso, los antecedentes de los funcionarios de la cartera de Trabajo y su sesgo ideológico preocupan a un amplio sector de la dirigencia sindical. Además, se suma la influencia de Brasil, que recientemente promovió cambios sustanciales en el plano laboral.

También el sector que comanda el bancario Sergio Palazzo, la Corriente Federal de Trabajadores, está a favor de forjar una oposición sindical. El moyanismo asimismo viene tejiendo una alianza con los referentes de las 62 Organizaciones, que lideró hasta su reciente fallecimiento Gerónimo Venegas, quien era el principal referente del sindicalismo oficialista.

La situación delineada por las PASO complejiza aún más un escenario en el que el sindicalismo no logró encontrar su lugar. Desde el inicio de la presidencia de Macri, 19 meses atrás, la central fluctuó entre la cooperación con el Gobierno Nacional y el llamado a medidas de fuerza en repudio al rumbo impuesto por Cambiemos a la política económica y social. En el medio atravesó un proceso de reunificación, en el que las vertientes que comandaban Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo terminaron fusionándose al mando de un triunvirato sin identidad clara. Así las cosas, el camino de la CGT hacia una unificación más amplia con la inclusión de sectores díscolos como el MASA y la Corriente Federal de Trabajadores, comienza a desdibujarse. La experiencia del trío conductor parece haber vuelto a fracasar y el futuro empieza a delinear agrupamientos sindicales distintos y con posiciones opuestas frente a las políticas del Gobierno.

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