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Macri-Vidal buscan no perder votos en la Primera

24 junio de 2019

Consciente de su liderazgo político y de ser la figura más taquillera del universo del oficialismo, la gobernadora María Eugenia Vidal ejerció su jefatura en el armado electoral en la provincia de Buenos Aires. Con el cierre del día sábado, Vidal logró imponer al tope de la lista de diputados nacionales a su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, y de esa manera mantener su radio de influencia sobre la persona que será clave en el manejo de la agenda de la Cámara Baja nacional.

Al mismo tiempo puso a un alfil suyo, el secretario de Asunto Municipales, Alex Campbell, a encabezar la lista de diputados provinciales de la primera sección electoral con el claro objetivo de presidir la Cámara Baja bonaerense en caso de ganar. Así lo informó el propio Campbell ante este diario.

El conurbano de la provincia es el área que muestra el mayor impacto por los números rojos de la economía y la imagen de Mauricio Macri ha sufrido un mayor desgaste.

La primera sección bonaerense contiene 24 municipios y cerca de 4,5 millones de electores. En la región norte del conurbano, talla fuerte el liderazgo del intendente de Vicente López, Jorge Macri, sobre el resto de los intendentes amarillos los que vieron sus apetencias depuestas a favor de un armado vidalista, que buscó mostrarse homogéneo frente a un peronismo que logró unificar su oferta electoral. El segundo y tercer lugar en la lista de diputados seccionales, quedaron para el primo del Presidente y para el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, los dos jefes comunales del conurbano de los que se espera puedan aportarle la mayor cantidad de votos a la candidatura de Vidal, en una elección sin balotaje y en la que cuenta cada voto obtenido.

Vidal designó a Alex Campbell, a encabezar la lista de diputados provinciales con el objetivo de presidir la Cámara Baja.

Con mayoría de intendentes peronistas, la primera sección mantiene por zonas una composición social similar a la ciudad de Buenos Aires y tanto en 2015 como en 2017 la ola amarilla se extendió fuertemente. De hecho, y a pesar de los populosos municipios de la zona oeste en dónde Cristina Kirchner realizó una buena elección en las elecciones de medio término, la candidatura de Esteban Bullrich se impuso por sobre la de la expresidenta.

Con el desdoblamiento electoral enterrado de manera definitiva en el inicio del año, muchos referentes territoriales abandonaros sus expectativas de poder arrebatarle intendencias al peronismo.

Sin embargo se esperan buenas elecciones en Ituzaingo, donde Gabriel Di Castelnuovo peleará contra el eterno Alberto Descalzo, quien hasta último momento terció para ser candidato a diputado nacional pero no lo logró.

El acuerdo entre el kirchnerismo y el massismo tuvo su correlato y la unidad primó en casi todas las listas locales.

También hay expectativas con Lucas Delfino en Hurlingham, quien dará batalla contra el actual intendente Juan Zabaleta. Delfino trabaja actualmente bajo la órbita de Rogelio Frigerio y en 2017 ganó la elección de medio término encabezando la lista local.

Por el contrario, en Juntos por el Cambio miran con preocupación el distrito de Pilar, comandado por Nicolás Ducoté cuya gestión exhibe dificultades y es uno de los municipios que en el peronismo entienden como recuperable.

Peronismo unido: K y massistas

Cristina delegó en su hijo Máximo Kirchner las negociaciones por el armado de las listas bonaerenses. Con la tensión latente entre el núcleo que rodea a la expresidenta y los jefes comunales que persistentemente exhiben quejas por ser relegados de las listas provinciales, el primer lugar la lista de diputados bonaerense por el Frente de Todos, fue para José Pérez, hombre de confianza de Mario Ishii, el histórico intendente de José C. Paz.

“Ishii prometió aportar 150 mil votos”, deslizó una voz del Instituto Patria ante El Economista. Meses atrás, Ishii organizó un multitudinario acto que tuvo como principal figura a Máximo y fue uno de los primeros intendentes del conurbano en mostrarse junto a Axel Kicillof.

Tales gestos fueron bien retribuidos por el kirchnerismo que logró colar cuatro nombres de su núcleo en los primeros ocho lugares de la lista.

El segundo lugar de la lista seccional es para Malena Galmarini, quien pulseó duro para poder pelear por la intendencia de Tigre, pero a último momento desistió y cedió su lugar al actual jefe comunal, Julio Zamora, quien finalmente y luego de tensas negociaciones irá por su reelección.

La discusión por el distrito de la zona norte se extendió hasta entrada la madrugada luego de varios pedidos de prórroga.

Uno de los condicionantes que puso Sergio Massa al retornar al peronismo, fue que se le permitiese a Galmarini competir por la intendencia de Tigre. Pero la presión ejercida por Zamora, los números adversos de Galmarini y la posibilidad de entregarle el distrito a Juntos por el Cambio, que llevará a Segundo Cernadas como candidato, obligó a Galmarini a ceder en la negociación, aunque no dejó de imponer a varios colaboradores suyos en la lista legislativa local.

El acuerdo en la supertestructura entre las cúpulas del kirchnerismo y del massismo, tuvo su correlato hacia abajo y la unidad primó en casi todas las listas para los órganos legislativos locales lo que dejó un tendal de heridos, con muchos dirigentes distritales que no podrán competir por nuevos mandatos.

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