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Leve ventaja de Lacalle Pou en balotaje de Uruguay: hay que esperar escrutinio definitivo

24 noviembre de 2019

Con el apoyo de todos los partidos de la oposición, Luis Lacalle Pou obtenía el 48,8% de los votos contra el 47,45% el candidato oficialista del Frente Amplio, Daniel Martínez, en la balotaje charrúa. Se habían escrutado más de 97% de las mesas y la diferencia que obtenía el candidato de Partido Nacional oscilaba los 30.000 votos. Con igual número de votos "observados" por la Justicia, la palabra final la tendrá el escrutinio definitivo: se conocerá el viernes próximo.

Como los legisladores fueron electos en la primera vuelta, los partidos que conformaron la coalición que habría ganado tendrán mayoría en las dos cámaras lo que le permitiría llevar adelante sus iniciativas.

Así como las encuestas se aproximaron bastante a los resultados del 27 de octubre, ayer estuvieron lejos dado que, en promedio, le otorgaban una venta de 7 puntos al candidato blanco sobre el frenteamplista.

Fue un año de resultados inesperados en el Río de la Plata. El hasta ahora ganador, que representa a la corriente más conservadora de su partido, se impuso en el interior del país mientras que Montevideo se mantuvo fiel a la izquierda, y lo mismo ocurrió en el vecino departamento de Canelones. En los otros 17, se impuso Lacalle Pou.

Luego de tres gestiones consecutivas del Frente Amplio (12 años), el Partido Nacional podría volver al Gobierno en el que ha estado pocas veces en la historia del país. El último antecedente es el de Luis Lacalle, padre del actual candidato. Previa a él, los blancos habían tenido mayoría en el gobierno colegiado de fines de la década del '50.

Si Lacalle Pou asume el Gobierno el 1° de marzo se pondrán en marcha reformas económicas que apuntarán a mejorar la situación fiscal y a que la economía a crezca a tasas más altas aunque no tardarán en ser calificadas de ajuste por parte de quienes ayer, a priori, fueron derrotados. Desde el punto de vista político, ambas colaciones deberán trabajar mucho para sostener su unidad.

En términos regionales, podría decirse que Uruguay cambiaría de bando y dejaría de pertenecer al bloque de países progresistas para sumarse al giro a la derecha que muestra la región, con la única excepción del triunfo de Alberto Fernández. De todas maneras, el resultado fue tan ajustado que cualquier lectura ideológica del resultado debe ser matizada porque el Frente Amplio demostró conservar un enorme respaldo. Ese dato no es menor porque si bien su peso económico es modesto, su funcionamiento institucional es el mejor de la región y es un sello distintivo que le asegura protagonismo.

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