Las listas en pocas manos

La competencia en las PASO fue reemplazada por las mesas chicas

23-06-2017
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Por Juan Radonjic

Se asiste en estas horas al cierre de listas menos democrático y participativo de los últimos tiempos. La voluntad popular, el debate público y la deliberación abierta han sido reemplazados por el secretismo y la concentración de las decisiones en pocas manos.

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias han sido reemplazadas por la voluntad de los jefes, la jefa y las mesas chicas.

Desde hace tiempo, los espacios políticos vienen haciendo todo lo posible por evitar que haya competencia en las primarias. Hasta se creó un espacio nuevo con ese propósito: Unidad Ciudadana. Una prueba más de que las leyes, en este caso la de la reforma política que entre otras cosas estableció las PASO, de poco sirven si no hay una voluntad de los actores de respetar su espíritu.

A 48 horas del cierre de las listas, sólo se conocían los nombres de unos pocos candidatos. Muchas figuras políticas con larga trayectoria y militancia política no tenían la menor idea sobre si las decisiones supremas los favorecerían o no.

Muchos se enterarán a último momento  si finalmente serán candidatos y qué lugar ocuparán en las listas. Para los excluidos será tarde. De haberlo sabido antes hubiesen podido plantear un debate público o competir en primarias. Pero precisamente es lo que quería evitarse y para ello era necesario  mantener el misterio hasta el final.

Esa práctica se observa en casi todos los espacios y abarca a todos los niveles de gobierno porque la practican funcionarios nacionales, gobernadores e intendentes. Los aspirantes a una candidatura aceptaron someterse a esas reglas de juego, tanto los que aspiran a ser senadores como concejales. Lo preocupante es que los ciudadanos se enterarán sobre el final quienes serán los candidatos que buscarán representarlos. Las primarias tenían que servir para quitarle el poder a los aparatos partidarios para la selección de los candidatos y dárselos a los ciudadanos. En esta oportunidad está ocurriendo lo contrario porque se asiste a una gran concentración de poder para  definir las candidaturas. No solo en las estructuras partidarias sino en unas pocas manos.

Si se instala la idea de que las primarias no le convienen a los partidos y que la competencia democrática por las candidaturas desgasta, el sistema político argentino retrocederá entonces varios casilleros.

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