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“Hay cambio de humor, un desencanto doble”

Daniel Arroyo, candidato a diputado nacional por 1País dice que hay “una mayoría silenciosa” que busca una alternativa “a lo que hay y a lo que había”

17-07-2017
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Entrevista a Daniel Arroyo Candidato a diputado nacional por 1País Por Néstor Leone

“Hay un desencanto doble”, dice Daniel Arroyo, politólogo, exviceministro y candidato a diputado nacional por 1País. “Una mayoría silenciosa”, dice, que busca una alternativa “a lo que hay y a lo que había”. “No veo posibilidades objetivas de una polarización. En ese sentido, tenemos una chance”, sostiene sobre las posibilidades de la alianza que encabezan Sergio Massa y Margarita Stolbizer.

¿Cómo está parado hoy 1País en este comienzo de campaña?

Creo que estamos bien parados. En dos planos, principalmente. Somos una oposición responsable ante una situación objetiva que está empeorando y ante un Gobierno que no está bien encaminado. Paralelamente a eso, somos una oposición que hace propuestas. En relación con los precios, por ejemplo: ahí decimos que hay que quitarle el IVA a la canasta básica de alimentos. Y en relación con la inseguridad, con el plan que llamamos Alerta Buenos Aires. Pero, por sobre todas las cosas, tenemos un buen equipo de trabajo. Por otro lado, creemos que hay una mayoría silenciosa en Argentina. Estamos ante un cambio de humor social. Una parte importante de la sociedad, que hasta hace tres o cuatro meses conservaba expectativas sobre el Gobierno, se dio cuenta de que esto no va a arrancar, que esto no le llega a su bolsillo, y a su vez no quiere volver para atrás. Y eso nos da una gran oportunidad electoral.

Parecen coexistir dos lógicas superpuestas en el actual escenario: cierta fragmentación que persiste en términos partidarios, si se quiere, y una creciente polarización entre el oficialismo y el kirchnerismo. ¿Cómo lograr hacer pie en ese contexto?

No veo polarización. Una parte importante de la sociedad está buscando una alternativa distinta a lo que hay y a lo que había. Hay un desencanto doble. El Gobierno subestima el problema de la vida cotidiana. No entiende que lo va a complicar electoralmente. Y el kirchnerismo subestima el tema de la corrupción. Creo que a mucha gente que se da cuenta que antes estaba mejor, le pegó en el corazón el tema de los bolsos de José López. Por eso digo que no veo posibilidades objetivas de una polarización. En ese sentido, tenemos una chance.

¿Cuánto cambia para ustedes, si es que cambia, la presencia de Cristina?

A puro olfato, siempre pensé que iba a competir. Queda claro que tiene una base electoral fuerte, que tocó el corazón de mucha gente, y eso no es menor. Tiene un cierto voto identitario. Pero no cambia nuestra estrategia porque, objetivamente, lo nuestra pasa por elaborar propuestas concretas hacia adelante, sin ajustes ni corrupción.

Hay algunos que sostienen que Florencio Randazzo les pelea el voto de manera directa, más que a otros espacios. ¿Qué opina?

No veo que Randazzo esté hablando sobre la vida cotidiana de la sociedad, como 1País, y sí a un sector del peronismo que le hubiera gustado que esa diferencia se dirima en las primarias. Nosotros estamos interactuando en mejores condiciones con esa mayoría silenciosa. En términos sociológicos, hay cuatro argentinas: los más pobres, que no tienen lo mínimo; los sectores más vulnerables, con trajajos informales; la clase media; y los sectores altos. Los únicos que le hablamos a las cuatro Argentinas somos nosotros.

¿Cuáles serán los ejes de campaña que predominen?

Hay que diferenciar los ejes de debate de campaña de los ejes sobre los cuales van a decidir los ciudadanos. Y ahí decide la vida cotidiana, que es lo que el Gobierno subestima. Hay un fenómeno de implosión social: mucha gente que revienta para adentro, que no llega a fin de mes. Vamos hacia una elección en donde el Gobierno no ha logrado ningún objetivo que se propuso.

¿Cuánto se define en agosto?

Y, en ese sentido, ¿cuánto puede cambiar de agosto a octubre? En las primarias se define mucho. En agosto, la gente ya va a votar lo que le parece mejor, o por lo que cree que es menos malo. Es decir, no en términos de primera o segunda vuelta. Después, hablar de agosto a octubre es, hoy, ciencia ficción.

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