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El oficialismo tendrá que negociar menos para lograr mayorías

Se estima que contará con más de cien diputados y un tercio del total de senadores

13 octubre de 2017

Cambiemos está bastante lejos de ser una coalición de gobierno prototípica. Tiene más bien la forma de frente electoral efectivo y de alianza parlamentaria bastante eficaz. Sobre todo, si se tiene en cuenta la situación de minoría en las dos Cámaras del Congreso de la que partía y de la disciplina interna del interbloque que supo construir entre sus miembros. Fue logrando acuerdos parciales con otras fuerzas para llegar ocasionalmente a posiciones de mayoría, casi ley por ley, que atravesaron los dos primeros años.

Con la nueva composición que tendrá el Congreso luego de las elecciones legislativas, Cambiemos espera ganar márgenes de acción y quedar menos atado a los acuerdos en varios frentes. Muchas veces costosos en términos políticos y fiscales. Según estimaciones oficiales, lograría superar con cierta holgura la barrera de los cien diputados para conformar la primera minoría de la Cámara Baja (104 estiman los más conservadores). Por debajo del quórum propio que marca el mágico número 129, pero avanzando varios casilleros. Mientras que estaría cerca del tercio en en Senado: 24 de 72. Sumaría entre siete y ocho escaños, de los 24 que se ponen en juego.

Realineamientos

El Bloque Justicialista y el Frente Renovador en Diputados; y un sector del Frente para la Victoria, en el Senado, forman parte del actual esquema de gobernabilidad. Con este nuevo mapa, como se dijo, Cambiemos estaría menos necesitado de establecer acuerdos con otras fuerzas. Podría optar entre acuerdos parciales con uno de estos bloques por separado o asegurarse la venia de bancadas minoritarias que responden a algunos gobernadores o a monobloques, prescindiendo de ellos. Por otra parte, la preponderancia de estos bloques opositores también se vería disminuida. El massismo y sus aliados del peronismo cordobés podrían ver disminuida su representación de 38 diputados a 23 o menos, según la performance final del descendente 1País, mientras que el bloque de Diego Bossio dependerá mucho de la dinámica interna del FpV luego de las elecciones de la suerte electoral de Cristina Kirchner. Los realineamientos, se vaticina, pueden darse de un lado a otro, según el peso relativo con el que cada sector quede luego delas generales. Algo parecido puede suceder en el Senado. Cambiemos incrementará su cifra de escaños, pero algo parecido puede pasar con el peronismo, a expensas de terceras fuerzas. Lo que aquí tampoco está claro es si el FpV conservará su unidad o si quedará partido (lo más probable) entre kirchneristas alineados con Cristina y pejotistas vinculados a los gobernadores y presididos por histórico Miguel Angel Pichetto.

Agenda

El salto numérico, sin llegar en ninguno de los dos casos a las mayorías, tendrá también correspondencia en términos de homogeneidad en Cambiemos. Si bien las bancadas oficialistas no adolecieron de escisiones, votaciones segmentadas ni de grandes discusiones internas, en la Casa Rosada procuraron buscar mayor uniformidad en la confección de las listas. Algunas negociaciones tensas en el cierre de listas y algunos candidatos que parecían “números puestos”, apartados sobre la marcha, para la designación de cabezas de listas con menos conocimiento público pero más afín al paladar presidencial (el caso de Santa Fe es uno de los paradigmáticos, pero no el único), habla de ello.

Por su parte, el peronismo estará atravesado por la heterogeneidad que marca su fragmentación. Con peso creciente de los gobernadores en la impronta de las discusiones, probablemente. Y con tensiones ligadas a la disputa por el liderazgo del peronismo como movimiento y del justicialismo como partido. La agenda de temas que tiene el Gobierno en gateras quizá contribuya, en tanto, a generar algunas movidas centrípetas. Sobre todo, en relación con la discusión de recursos con las provincias y los proyectos laborales. El Gobierno ya dijo abiertamente que apoya el pedido de Buenos Aires de quitarle el tope el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano, aunque intentará encontrarle una salida política que no afecte mayormente a las provincias en esa redistribución de ingresos federales. Pero también evalúa cambios en la Coparticipación y tiene entre manos una reforma impositiva que se pretende ambiciosa. Qué hará la oposición parlamentaria en ese contexto es una de las preguntas abiertas. Cuántos gobernadores estarán dispuestos a encarar una disputa abierta con el Gobierno es otra. Por cierto, que se suma al impacto que tendrá la incorporación de Cristina Kirchner al Senado.

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