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El momento Durán Barba de la campaña electoral

El papel del consultor ecuatoriano en la campaña de Cambiemos. Aporte sobredimensionado y decisiones políticas

18-07-2017
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A Jaime Durán Barba se le suelen atribuir más responsabilidades de las que realmente tiene. Algunos le adjudican méritos excesivos y otros lo ven como el culpable de las acciones del PRO con demasiado marketing. En todos los casos, sobredimensionar a Durán Barba lleva implícita cierta subestimación de la capacidad de Mauricio Macri para formular una estrategia política. “Macri hace lo que dice Durán Barba” dicen los críticos, ensalzando al consultor y poniendo en un segundo plano al Presidente a la hora de definir caminos. Pero esa visión no se corresponde con la realidad.

No caben dudas de que Durán Barba es un consultor político de primer nivel y que mediante constantes y numerosos focus group es un estudioso de lo que ocurre en la sociedad argentina. Da opiniones, sugiere mensajes y estilos dentro de un equipo con muchas  integrantes que también lo hacen. Pero, hay muchos ejemplos de definiciones clave en las que no intervino o directamente se expresó en contra. Entre ellas, el acuerdo con la UCR para conformar Cambiemos. Para Durán Barba era negativo porque desperfilaba al PRO como expresión de lo nuevo en política. Pero ese acuerdo, por el cual finalmente se decidió Macri, fue clave para ganar las elecciones pero sobre todo para que un presidente que no había surgido de  ninguno de los partidos tradicionales pudiese consolidarse en el gobierno. Y Macri lo vio a tiempo y avanzó en un acuerdo orgánico con la UCR como tal y no con algunos dirigentes en forma aislada.  Otro gran acierto de Macri fue su apuesta por María Eugenia Vidal que no es de 2011 ni de 2015 sino que ya la distinguía entre todos sus colaboradores en 2003.

No conviene exagerar, como hacen los que dicen que “Durán Barba ya ganó” y afirman que el duranbarbismo impregna la campaña de todos los candidatos. Ahora se sostiene que Cristina Fernández imita la estrategias que Durán Barba le propone al PRO y realiza actos que la muestran cercana a la gente. Pero claramente es una necesidad de la expresidenta en esta etapa en la cual es consciente que debe dejar atrás un estilo de comunicación con la sociedad, desde el estrado y por cadena nacional, que muchos veían como autoritario. No es duranbarbismo sino las necesidades políticas de esta  etapa.

Los procesos sociales son más complejos y los comportamientos electorales dependen de múltiples factores. Una buena estrategia comunicacional es sólo uno de ellos. En 2011, con Durán Barba, Macri no logró reunir la intención de voto suficiente para lanzarse a la carrera presidencial. Y Cristina, con un estilo comunicacional que cualquier gurú hubiese cuestionado, obtuvo el 54% de los votos.

Los análisis sistemáticos de opinión pública y la rigurosidad para hacer campañas, pagan. Y que Cambiemos gobierne es una prueba de ello. Pero deben ubicarse en su justa dimensión. Y lo mismo debe hacerse con Durán Barba más allá de que sus respuestas agudas, cínicas, precisas y sorprendetes fascinen a los medios.

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