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05 diciembre de 2016

Eduardo van der Kooy, “El Gobierno parece empantanado”, Clarín.

“Emilio Monzó no dijo nada extraordinario. Sólo reivindicó el valor de la política. Por eso guardó una fotografía en la cual se observa juntos a Axel Kicillof (FPV), Marco Lavagna (FR) Luciano Laspina y Nicolás Massot (PRO). Su referencia a la utilidad de posibles replanteos en Cambiemos apuntó a aprovechar una realidad: el estado líquido en que se encuentran los partidos en la Argentina. Desde el peronismo, hacia arriba y hacia abajo. O a la izquierda y la derecha. A partir de ese panorama la coalición oficialista podría ensayar tal vez un estirón. Mutando de una alianza electoral y de Gobierno a otra de carácter político permanente. Que pueda echar raíces en la escena nacional (?)

“Monzó no descreería de ninguno de esos valores. De hecho, fue ariete de aquella campaña. Pero estima imprescindible, en esta etapa, el ejercicio de la política territorial, que no tendría que ver con los timbreos que repite el macrismo. En todo caso, refiere a pactos, circunstanciales o no tanto, y a las conocidas roscas. Un lenguaje de la vieja política que espantaría a los macristas.

“Macri parece no advertir que la situación ha cambiado. Poco se asemejaría a la de once meses atrás. No sólo por la persistencia de la recesión. También, por las variaciones del contexto. Pero continúan como un ruego las invocaciones a la inversión. Se apela a la política monetaria y a débiles incentivos para despertar el consumo. Un gran problema es la prolongación de la crisis en Brasil. Otro, el enigma de un mundo donde la primera potencia será comandada por el halcón republicano Donald Trump. ¿No sería conveniente, acaso, apurar un reseteo de las previsiones con las cuales Macri inauguró su gestión?”

Mario Wainfeld, “El escenario en el cuarto trimestre”, Página 12.

“En un año, el macrismo recalculó varias veces sus metas colectivas, siempre a menos. Hoy han entrado en el pasado las ambiciones de ampliar el Commonwealth Cambiemos con peronistas disconformes o con integrantes del Frente Renovador conducido por el diputado Sergio Massa o con sumarlo a él mismo.

“Mientras el Gobierno redibuja sus metas, compara resultados tangibles con fantasías sobre inversiones o lanzamiento de la obra pública, hasta los opositores más transigentes se realinean pensando en el año electoral. En general, admitiendo que siempre hay excepciones minoritarias, se percatan de que ser oficialista luce pianta votos. También ha registrado que el Gobierno es astuto para retroceder cuando no le queda otra. Y que es posible frenar sus iniciativas o “sacarle algo” y que para eso será mejor ganarle en las urnas que sumarse al centro del dispositivo.

“En el transcurso del primer año (un cuarto del mandato) de Macri se tendió a subestimar el impacto de la protesta social, mayormente segmentada y referida a reivindicaciones sectoriales. La lectura instantánea de los efectos, el “minuto a minuto” distorsiona las proporciones, minimiza las proyecciones.

“Un repaso menos ansiógeno comprueba que fueron el primer freno a la ofensiva oficial contra derechos de los sectores populares. Tardó un rato en trasladarse al terreno institucional, en el que empiezan a madurar sus frutos.

“En contrapeso, el aprendizaje debería matizar lecturas triunfalistas sobre avances y retrocesos en el final del año. La historia fluye y ningún escenario es su final. La chocante mala fe del Presidente reformando por decreto la ley de blanqueo debe servir de alerta (ver asimismo nota aparte).

“El gobierno nunca baja la guardia, ni es un ejemplo a la hora de cumplir sus pactos. Pocos argentinos, acaso el primer quintil en ingresos, patrimonios y poder fáctico festejarán el primer cumpleaños”.

Joaquín Morales Solá, “Milagro Sala, un serio problema en la política exterior”, La Nación.

“Podrá decirse que el kirchnerismo (o el cristinismo, para ser precisos) conserva importantes resortes de influencia en organismos internacionales de derechos humanos y que, en parte por eso, tiene tanta repercusión en el mundo el caso de la prisión de Milagro Sala . Y es cierto. Podrá agregarse que la líder del movimiento Túpac Amaru es una figura polémica, prepotente y arbitraria en el manejo de los recursos públicos. Y también es cierto.

“Nada debería ocultar, con todo, que el gobierno de Mauricio Macri se encuentra ante un serio problema de política exterior. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) acaba de pronunciarse reclamando su inmediata libertad. Ya antes habían exigido lo mismo el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas; el propio secretario general de la OEA, Luis Almagro, y Amnistía Internacional. No es un problema menor. El Presidente necesita conservar la autoridad moral para, por ejemplo, seguir reclamando la libertad del líder opositor venezolano Leopoldo López. No debería ser Sala quien la ponga en duda (?)

El Presidente detesta estar en la situación en que está. De hecho, se sintió muy incómodo durante la reciente visita del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, a quien Amnistía Internacional le había pedido que intercediera ante Macri por la libertad de Sala. Macri y Trudeau fueron interpelados por la prensa, en una aparición conjunta, por el caso Sala (?)

“Macri quedó encerrado en una ingrata situación. Entre la insistencia internacional para que liberen a Milagro Sala y la obstinación de la política y la Justicia jujeñas para mantenerla presa. Ahí está el Presidente, sin solución por ahora”.

Mauricio Maronna, “Macri y Lifschitz, detrás de escena”, La Capital.

“El aire acondicionado está clavado en 24 grados en el despacho presidencial. Y no hay forma de modificarlo, aunque el periodista transpire allí más que la bandana de David Foster Wallace. Sirve como parangón o metamensaje de lo que piensa el presidente sobre la realidad: es por acá, guste o no guste. Cambiamos.

“Lifschitz consiguió lo que buscaba desde un principio pero que no había podido lograr por una mirada de rechazo casi total del presidente tras la explosiva relación entre el PRO y el Frente Progresista en el escrutinio de las elecciones locales, y de la saga casi novelesca de las andadas de los prófugos Lanatta y Schillaci en el litoral santafesino. Ahora, se escriben periódicamente por Whatsapp, mucho más de lo que se sabe y trasciende públicamente.

“Luego de leer las declaraciones de Macri, Lifschitz también se permite una broma: “Lo vamos a hacer socialista al presidente”.

“Pero todo el contexto declarativo y los nuevos tiempos de la relación volvió a mostrar sobre escena las diferencias notorias de posicionamiento adentro del socialismo.

“A las 24 horas de los dichos de Macri sobre el gobernador, Antonio Bonfatti puso otra vez blanco sobre negro las contradicciones ideológicas y le contó las costillas al Ejecutivo nacional por su política económica. El ministro de la Producción, Luis Contigiani, hizo lo propio”

Carlos Sachetto, “El Presidente, la realidad y su optimismo”, La Voz del Interior de Córdoba.

“Al finalizar la cena del viernes por la noche en lo que muchos llamaron “retiro espiritual” del Gobierno en Chapadmalal, y mientras la brisa marina entraba por las ventanas de la vieja residencia, Mauricio Macri levantó una copa e invitó a los presentes a brindar “por 2017, que será un gran año para todos”. El mensaje fue una muestra del optimismo que exhibe cada uno de los integrantes de la primera línea del equipo presidencial. “El día anterior, los diarios titulaban con los datos del Indec correspondientes al mes de octubre, que registraron una caída de la construcción del 19,2 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado y de la producción industrial un 8 por ciento. Las cifras indican que la actividad de esos sectores sigue en recesión y, según algunas consultoras, las empresas vinculadas no prevén cambios antes de fin de año. “Entre estos indicadores, que junto a otros definen el estado de la economía, y aquel optimismo del Gobierno se extiende la ancha franja de una sociedad que espera ansiosa el despegue hacia condiciones de mayor bienestar que sólo el crecimiento puede ofrecer. No contribuyó para nada a la imagen del Presidente el decreto que permitió la incorporación al blanqueo a cónyuges, padres e hijos menores de funcionarios. Las críticas no sólo fueron de la oposición, sino que se escucharon hasta en el interior del oficialismo, y el capítulo no está cerrado”.

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