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De qué hablamos cuando hablamos de optimismo

Indagamos en los argumentos en base a los cuales se manifiesta una proyección más o menos favorable en torno a la gestión del gobierno libertario de cara al futuro.

Se destaca como una de las principales fortalezas de la actual gestión la confianza que suscita el cumplimiento de las promesas de campaña.
Se destaca como una de las principales fortalezas de la actual gestión la confianza que suscita el cumplimiento de las promesas de campaña. ee
16 mayo de 2024

Por Carolina Yellati (*) y Sebastián Halperín (**)

 

El Círculo Rojo se debate en torno a la sustentabilidad del modelo de gestión propuesto desde el Gobierno de La Libertad Avanza, atendiendo a las restricciones impuestas por su condición minoritaria en ambas cámaras del Congreso Nacional, que se traducen en una mayor dificultad para lograr la aprobación de los distintos proyectos de ley promovidos desde el Poder Ejecutivo, tal como se ha evidenciado, sumado a la ausencia de gobernadores e intendentes desde el armado del referido espacio.

De otra parte, no menos importante resulta atender al panorama social que da cuenta de un cuadro de enorme criticidad en términos de pobreza y vulnerabilidad que afecta a una proporción significativa de la población.

Frente a este cuadro de situación, diversos analistas se muestran sorprendidos por los niveles de aprobación de la gestión conducida por el Presidente Javier Milei que registran distintas encuestas. En ese contexto, en grupos focales realizados durante la segunda quincena del mes de abril con población general de distintas provincias, convocada a través del panel de Wonder, incluyendo votantes del oficialismo actual y de la oposición al actual Gobierno en relación a la alternativa elegida en el balotaje del año pasado, indagamos en los argumentos en base a los cuales se manifiesta una proyección más o menos favorable en torno a la gestión del gobierno libertario de cara al futuro

Qué optimismo

El desafío planteado se basó en procurar obtener una aproximación que permita arrojar algunas ideas en favor de intentar responder al interrogante que podría sintetizarse en términos tales como 'De qué hablamos cuando hablamos de optimismo' entre quienes se pronuncian en esa dirección. 

Merece subrayarse la heterogeneidad de perspectivas observadas entre la población que manifestó haber votado al líder del espacio libertario en los comicios realizados el pasado 19 de noviembre. Así, cobra especial relevancia analizar la composición del apoyo en favor de LLA al momento de dar cuenta de las diferencias planteadas en relación al futuro del país y la gestión de Gobierno. 

Desde esta perspectiva, quienes se presentan como parte del núcleo duro de apoyo a la fórmula de LLA, reclaman un acompañamiento más firme de la dirigencia ("si la mayoría del país lo eligió hay que acompañarlo y la forma es a través de los legisladores") en contraposición a quienes se muestran más cautelosos de cara a la proyección realizada. Esta población enfatiza a su vez la importancia del rol del Congreso y la necesidad de alcanzar acuerdos y lograr consensos en torno a las distintas iniciativas promovidas desde el gobierno nacional: "El que piensa distinto a él (en referencia a Milei) es visto como enemigo, y vos podés tener otra perspectiva".

Las cuentas fiscales y la inflación

Cuando se indaga en torno a la proyección de futuro en este target, en ambos segmentos se registra una valoración positiva de las propuestas del Gobierno y se destaca el saneamiento de las cuentas fiscales y la tendencia a la baja de la inflación como el preludio de un escenario de cierta reactivación económica "leve pero genuina", que habrá de traducirse en una parcial recomposición del salario y una mejora en el mercado laboral

Luis Caputo
 

Se asume que ello implicaría a posteriori cierto acceso al crédito que redundaría en la generación de inversiones. De otra parte, se espera que la regularización del empleo contribuya con el incremento de la recaudación impositiva: "Algunos precios se están acomodando, están a la baja y eso va a mejorar el consumo, y más tarde o más temprano el salario de la gente va a mejorar, van a haber más puestos de trabajo, trabajo en blanco"; "la situación es complicada: alta inflación, sueldos retrasados, pero en una rueda que va girando, si se logra ir bajando la inflación de a poco, en teoría esta situación debería mejorar más adelante, pronto si Dios quiere"; "el salario se recompone pero primero viene el shock: una cosa lleva a la otra"; "la deflación ha impactado hasta en las grandes cadenas de supermercados y a medida que bajen los precios el salario va a comenzar a recuperar un poco el poder adquisitivo. Y al haber una baja de la tasa de inflación que podría terminar en un dígito en el segundo semestre eso podría generar la recuperación en cuanto a algunas líneas de crédito como para que las empresas empiecen a generar y potenciar inversiones"; "en un año podemos estar más competitivos, abiertos al mundo y a los mercados, con inversiones, teniendo cuidado con los fondos buitre, y reglas claras"; "el Estado no va a generar más inflación al no seguir emitiendo dinero"; "el año que viene se va a empezar a ver un crecimiento, aunque sea del 3% y ya es como para decir que estamos en el buen camino porque hace muchísimos años que estamos sin crecer". 

Es importante atender al hecho de que, a diferencia de la perspectiva planteada por diversos analistas que enfatizan la importancia de encuadrar el proceso de ajuste en el marco del diseño e implementación de un plan integral con foco en el desarrollo productivo, no se registra una apelación en esa dirección desde el discurso de este sector de la población que se muestra más receptivo a la propuesta del oficialismo nacional. 

Tal como se ha destacado, la idea del control de la inflación y el logro del equilibrio fiscal operan desde la mirada de esta población como la precondición necesaria y suficiente de cara a la posibilidad de arribar a un escenario de crecimiento económico.

La claridad del rumbo

Se destaca como una de las principales fortalezas de la actual gestión la confianza que suscita el cumplimiento de las promesas de campaña y la definición de la claridad en el rumbo, como se visualiza en torno a la orientación del gobierno por ejemplo en materia de política exterior, en lo que se percibe como una recuperación del "desvío" asociado a los valores promovidos por los sucesivos gobiernos kichneristas en cuanto a los alineamientos elegidos: "Para un país defaulteador, devaluador, es importante que haya reglas claras, que tomemos una posición geopolítica y que definamos hacia qué lado ir, siempre del lado de la democracia y del lado de la libertad". 

No obstante, si bien se considera parcialmente que "nos va a ubicar en un lugar más racional en el mundo", se advierte respecto a las eventuales consecuencias asociadas a dicha postura: "A nivel geopolítico al estar Argentina posicionándose detrás de la bandera de Estados Unidos e Israel hay que tener en cuenta que las fronteras son muy permeables y la Argentina ha tenido ya dos atentados, hay que tener cuidado". Se trata de una alerta que cobra mayor relieve entre quienes se muestran más críticos de la orientación del gobierno de Javier Milei.

El presidente Javier Milei.
 

Más allá del optimismo registrado entre quienes exhiben una importante cuota de adhesión a los planteamientos del Gobierno, surge el interrogante respecto a la factibilidad de implementación de algunas de las iniciativas propuestas. La dolarización y el cierre del Banco Central se constituyen así en las políticas que se vislumbran con mayor dificultad de llevarse a cabo: "Son promesas de campaña que no son necesarias ni tienen asidero en la realidad", "en ninguna parte del mundo el Banco Central está cerrado: el Estado tiene que estar presente como regulador". 

De otra parte, se evidencian dudas respecto a la posibilidad de alcanzar acuerdos desde el Poder Ejecutivo con otras autoridades de Gobierno para el avance de ciertos proyectos: "No sé si va a poder domar a los gobernadores"; "depende de socios circunstanciales como el PRO o los radicales". Surge allí el interrogante respecto a las elecciones a celebrarse en 2025: "Es un período clave y ahí se va a dar el test más grande que va a tener el gobierno en cuanto a si lo apoya la gente o no, y que él (en referencia a Milei) va a tener que armar opciones de gobierno a nivel legislativo y si hace una buena elección el año que viene puede ser que siga con las reformas de fondo y si no se le va a hacer cuesta arriba como le pasó a Macri". En otro orden de cosas, se advierten reservas respecto a la posibilidad de "imponer los controles a rajatabla", por ejemplo, en lo que refiere al cumplimiento de las obligaciones impositivas: "Acá le avisan días antes a las empresas cuando van los inspectores a ver los libros y así no sirve".

Quienes presentan una postura de apoyo más blando al Gobierno destacan la importancia de la instalación de ciertas temáticas en la agenda pública: "Haber puesto en discusión cuestiones que parecían intocables como el uso de la plata del Estado, instituciones que metieron gente demás como el PAMI, la Anses o la emisión monetaria". En otro orden de cosas, para este sector aparece como un aspecto fundamental y que opera como sustrato de las expectativas favorables la ponderación de la política de seguridad y el ordenamiento de la calle: "había que rediscutir cosas que se daban por sobreentendidas como por ej. si la calle se usa solamente para que la gente salga a protestar o para que todos circulemos"; "habíamos naturalizado que hubieran piqueteros con la cara cubierta y un palo en la calle"; "se está discutiendo bajar la edad de imputabilidad". 

Una fiesta irreal

Es menester subrayar el hecho de que entre los votantes de Milei surge como un denominador común la idea de que "se estaba viviendo una fiesta irreal que tenía que terminar". Se trata de una visión que se corresponde con la forma en la cual este segmento es percibido por los entrevistados que hoy se inscriben en las filas de la oposición: "Les vendieron la idea que vivíamos una fiesta y de que hay que sufrir para estar bien". 

En consonancia con ello, desde la oposición se reconoce un mérito discursivo en el mensaje planteado desde LLA, al tiempo que se enfatizan los errores en ese sentido registrados en la propuesta del espacio de Unión por la Patria: "Fallamos en la comunicación, no usamos la pauta publicitaria". 

Por lo demás, conviene atender a la ausencia de un componente de autocrítica desde el plano programático en relación a los lineamientos del Gobierno anterior. No resulta sorpresivo en ese contexto la idea que surge entre los opositores en cuanto a que la mayoría "se habría equivocado" al optar por la figura de Javier Milei para la Presidencia y en el futuro volverá a optar por una alternativa planteada desde el panperonismo: "La clase media que está teniendo que sacar la plata de abajo del colchón; cuando hay gobiernos populares votan en contra y después se funden como pasó con Macri y votan gobiernos populares, es histórico".

Voto con reparos

Hay que destacar que incluso entre quienes manifestaron su apoyo al oficialismo actual en las últimas elecciones, fundamentalmente entre quienes no constituyen el núcleo duro en su adhesión, se evidencian signos de desencanto o al menos de ciertas reservas en cuanto a los plazos para la recuperación ("esto va a llevar tiempo") y que se traducen en una fuerte inquietud de cara al futuro próximo

En ese marco, el peso del ajuste sobre la población general en detrimento de la "casta" tal como se dedujo desde las propuestas de campaña de LLA se ubica en el 'top of mind' del discurso sostenido al respecto: "Como todo el mundo que lo votamos compramos la idea de que esto lo iba a pagar la casta, pero nadie nos dijo que la casta éramos nosotros la clase media...Está muy bien que hayan echado a gente de La Cámpora pero por qué los empresarios no están haciendo un acompañamiento?". No obstante, aparecen posturas más condescendientes desde quienes subrayan las restricciones imperantes y aducen que "el Gobierno está haciendo lo que puede, cortando como cirujano de a poco kioscos y negocios que ayudan a bajar la inflación". 

Los límites de la paciencia

De allí se deriva una alerta respecto a los límites de la luna de miel en el plano de la tolerancia social: "La gente le da tiempo hasta fin de año, no más que eso"; "no hay movimiento, vas al súper y no hay nadie comprando"; "tiene muchas buenas ideas (en referencia al Presidente Javier Milei) pero me parece mal que quiere solucionar mucho desbarajuste en poco tiempo"; "no podés activar la producción sino activás el consumo". 

Se verifica asimismo incluso entre la población que apoyó a Milei, una importante cuota de escepticismo apelando a las dificultades observadas para modificar el statu quo, atendiendo a las resistencias impuestas por ciertos sectores de poder o por los mismos comportamientos de la sociedad en su conjunto: "Los argentinos ya no quieren cambiar, hay demasiada gente enquistada en posiciones que no quieren cambiar".

Javier Milei pesos
 

Por otro lado, quienes exhiben una actitud de apoyo en torno a la actual administración plantean cuestionamientos vinculados con la permanencia de "nichos de corrupción", sumado a la presencia de ciertos actores o designaciones realizadas: "no está yendo a fondo Milei, está metiendo gente que no tenía que meter como el juez Lijo, o permitir que los registros automotores que son un tremendo curro aumenten 300%". 

Al momento de indagar el desencanto se preguntó respecto a la disposición al voto en favor del líder de LLA en el caso de una hipotética nueva elección. Surge así la sostenibilidad del apoyo en favor de su figura, con los distintos matices señalados. Dicho esto, y en base a los aspectos subrayados precedentemente, no debe soslayarse el hecho de que ese crédito de confianza aparece sustentado en muchos casos más por el rechazo a las opciones identificadas en el plano opositor, antes que desde una ponderación favorable del rumbo propuesto por la actual gestión. 

Tal como subraya el sociólogo Pablo Semán, el principal anclaje del Gobierno lo constituye la debilidad y fractura de la oposición: "No podíamos seguir como estábamos; yo lo voté (en referencia a Milei), primero a Bullrich, eligiendo lo menos peor; cuando perdió Bullrich me planteé la disyuntiva si votaba en blanco o votaba a Milei, y voté a Milei para que no ganara Massa aunque pensé que iba a ganar Massa pero no quería que fuera por tanto margen"; "hay 20% o 30% de cosas que me gustan de Milei y 70% que no, pero sigo prefiriendo a Milei antes que a Massa".  

La personalidad y la comunicación de Milei

Aparecen críticas entre este mismo público en cuanto a ciertos aspectos de la personalidad y la comunicación del Presidente, así como la reivindicación de lo que se definen como ciertas "conquistas" que se esperan sean mantenidas, más allá de algunos pronunciamientos de algunos referentes del gobierno en la dirección opuesta: "Milei tiene una actitud muy patoteril y si vos querés crear consensos no te podés andar peleando con todo el mundo", "hay cosas que me parecen ciencia ficción: cosas que dice, a quienes ataca, el uso de Twitter, esta cuestión de no tener filtro o el discurso que dio ante alumnos...cosas que no puedo creer, tiene que haber más respeto y mejor argumentación; pero yo confío en que hay cosas que no va a poder tocar como lo del aborto o el matrimonio igualitario...Pero yo me conformo con que no haya inflación y sea un proceso sostenido y no haya retorno a la mega inflación y de última en tres años habrá que votar otra cosa. Pero yo no quería que sigan los K básicamente"; "lo que no me gustaba de CFK y de los K que discutían desde una lomita moral tampoco me gusta ahora". Signos a tener en cuenta para un Gobierno que registra una pérdida de apoyo del orden del 6% de sus votantes según el tracking cuantitativo de Wonder correspondiente al mes de marzo, con cobertura nacional.

Los participantes que se muestran más escépticos respecto al futuro del país y la gestión del gobierno nacional hacen hincapié en las medidas de ajuste y el impacto en el poder adquisitivo del salario, sumado al crecimiento del desempleo y la falta de una visión progresista en el plano de las políticas públicas: "Vamos hacia un abismo por la situación económica, estamos en una crisis total, hay un ensañamiento con la clase media y baja"; "cada vez va a sacar más subsidios, cada vez va a hacer todo más caro...lo que está haciendo con la UBA, si es por Milei la cierra; cree que son todos militantes"; "hace un mes me quedé sin trabajo", "no veo nada positivo, no hay política social ni económica", "solo vamos a tener más pobreza", "mi hija perdió todo en diciembre lo que había logrado en su vida: perdió el trabajo, le entraron a robar"; "desde que asumió Milei me estoy restringiendo muchísimo, no pude comprar más carne, primeras marcas, tintura para el pelo..."; "mi hijo me planteó dejar de ir a la escuela para ponerse a trabajar"; "tengo que vivir con la luz apagada porque no puedo pagar la luz, nos sacaron el subsidio para pagar el colectivo"; "los senadores se subieron el sueldo o sea que para ellos sí hay plata y entonces la casta somos nosotros: a mí no me engrupió. Le hizo creer a la gente que la casta son los políticos, los empresarios...y para él (en referencia a Milei) somos nosotros".

No obstante, aparecen matices al respecto desde los cuales se percibe una cierta adhesión a algunas medidas de ajuste, incluso entre quienes se revelan más críticos de la actual gestión: "Hay despidos masivos más allá de que con algunos estoy de acuerdo"; "ahora está poniendo un poco de orden y está tocando el bolsillo a algunos y no les gusta, en cuatro años no hubo paros ni hubo piquete"; "va a nivelar un poco de la inflación y de a poco le va a ir subiendo el sueldo a los abuelos, aunque la inflación la está bajando con una recesión; el subsidio lo va a ir sacando y vamos a tener que pagar lo que corresponde".

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Si bien parcialmente se advierte en esta población cierta expectativa de que surja algún tipo de reacción por parte de los sectores que se consideran afectados por este cuadro de situación, surgen reservas en ese sentido apelando a experiencias del pasado: "Si la oposición reacciona, si la CGT reacciona, los estudiantes... capaz que mejoramos"; "pensaría que sí pero trasladándolo al gobierno de Macri que todo el mundo pensaba que no iba a durar ni seis meses y el tipo hizo el mandato completo; la verdad no me sorprendería que no reaccione nadie"; "las reacciones están pero no sé si son suficientes".

En la indagación en esta población respecto a su percepción acerca de los motivos en base a los cuales se plantea un cuadro de mayor optimismo entre quienes adhieren al oficialismo y que se encuentran atravesando dificultades en cuanto a la caída de su poder adquisitivo, surge la apelación al pensamiento mágico sumado a la mirada descalificadora: "Algunos se aferran a la esperanza porque no les queda otra, pero buena parte de la clase media está  teniendo que sacar los dólares debajo del colchón"; "no son personas pensantes, están desconcertados", "con Macri pasó lo mismo y esperaban que llegue el segundo semestre". Asimismo, se destaca que la población que apoya al gobierno habría buscado romper con la corrupción asociada a los gobiernos kirchneristas: "a la clase trabajadora que vive el día a día y apoya a Milei le vendieron la idea de que la corrupción es partidista, que siempre corre por un solo carril, como si no corriera por el otro también", "vos le preguntás a una persona como votás a esta persona si vos tenés este derecho, este derecho y te lo dio el peronismo por ej. y esta persona vino y te dijo te lo voy a sacar y te dice ´y no porque CFK es una chorra´. Los convencen por ese lado y les dicen que como se robaron todo hay que pagar la fiesta y entonces el cuento cierra por todos lados".

Por lo demás, surge la referencia a los sectores de más altos ingresos en cuanto a la racionalidad de su apoyo en función del incremento en los beneficios que se asume estaría recibiendo a partir de las medidas de política económica implementadas por el actual gobierno: "Hay gente que está ganando mucho dinero, y que además les redujeron impuestos y tienen más posibilidad de llevarse la plata afuera". 

Un ejercicio gestáltico para contraponer las distintas perspectivas. Mientras tanto, la moneda está en el aire.

 

(*) Socióloga UBA, London School of Economics and Political Science

(**) Sociólogo, UBA y Master en Ciencia Política, Universidad de Barcelona

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