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Coraje y valentía

"Coraje y valentía" fueron las supuestas virtudes de la impropiamente llamada "juventud maravillosa"

Coraje y valentía
Carlos Leyba 02 febrero de 2023

El Indec dio una "excelente" noticia. Entre el 26 de enero y el 1° de febrero de 2023, el PIB por habitante creció 2,7%. Milagro. No fue la economía: fue declive demográfico "estadístico".

Los responsables tuvieron el "coraje y la valentía" de publicar una primera estimación de población con 1,2 millones de personas más, respecto de la segunda estimación publicada. 

El Indec dice que somos 46 millones y algo; y hace una semana estimaba 47 millones y algo. Con el mismo PIB -cualquiera sea-  tenemos ahora un PIB por habitante más alto. Crecimos por descenso poblacional. Original.

Nuestros Censos dicen poco. A los que han realizado éste le reconocemos "valentía y coraje" por publicar y corregir tamaño dato. 

Está claro que con sólo esas dos virtudes, sin un "plan" -que implica prioridades, método y recursos económicos y profesionales calificados- no parece posible diseñar, preparar y ejecutar un Censo de calidad. Lo mismo vale para todo en la administración.

Entre Censo y Censo hay diez años para pensar. Los vacíos informativos que sufrimos imposibilitan diseñar políticas públicas eficaces. Pruebas sobran. ¿Este Censo ayuda a la solución?

Un ejemplo. Los diseñadores del Censo incluyeron una modificación al lenguaje de la biología. Bajo el título "sexo" no sólo se incluye varón/masculino; mujer/femenino; sino "X/ninguno de los anteriores". 

Para la ciencia "sexo" referencia características biológicas y fisiológicas que definen a hombres y mujeres. Hay que acudir al concepto de "género" para referir a conductas, precepciones, construidas socialmente y no biológicamente. 

Más allá de lo trascedente que sea conocer el género con el cual se perciben los ciudadanos, es clave llamar a las cosas por su nombre. Lo que encierra "X" no es sexo, es género.

Pero vamos a los datos y a las políticas públicas. El Indec estima que las personas que se perciben "X" no llegan a 10.000. 

Si esa estimación es correcta, ¿qué sentido tiene que, por ejemplo, nuestro BCRA haya creado -con un costo mensual gigantesco- una gerencia de lenguaje inclusivo (les persones) que busca "promover una comunicación que evite sesgos de género y expresiones sexistas, que no reproduzca estereotipos o situaciones de discriminación y que visibilice todas las identidades de género"?

¿Picaportes para zurdos, resoluciones redactadas en Braille, cajeros capacitados con lenguaje de señas, etcétera? 

He aquí un dato, si esa es la real cantidad de "X", debería ser modificada aquella decisión de "política pública" basada en una sobre estimación. 

Otro dato, el Censo extravió la cantidad de personas en "situación de calle". Amenaza confundir las políticas públicas al respecto. 

Estos ejemplos son realmente menores, pequeños, frente a la gravedad de los problemas que atravesamos. Pero sirven para ilustrar cual es el grado de improvisación de los funcionarios que administran estas décadas de decadencia: tienen la "valentía y el coraje" de ejecutar sin "plan". 

Este Censo abarca a varias administraciones y por tanto, es una enorme advertencia acerca del derrumbe de la calidad del Estado y de los bienes públicos que el Estado ofrece administración tras administración. 

Este es uno -si no el mayor- de los problemas de nuestra deteriorada sociedad. 

Está claro que no podrán resolverse sólo con "coraje y valentía", es decir, a pura voluntad por generosa que parezca. El Censo es un ejemplo.

Insisto en señalar, como síntesis de voluntarismo, el uso de la fórmula "coraje y valentía". Hay, al menos, una campaña electoral centrada en esa síntesis como deriva de la principal campaña antisistema que amenaza la conquista, esta vez, electoral de sectores juveniles. Otra vez. Aunque ésta vez la dirección sea la contraria. 

"Coraje y valentía" fueron las supuestas virtudes de la impropiamente llamada "juventud maravillosa", una minoría minúscula pero intensa, que en los '60 y '70 desencadenó una tormenta que despertó a los demonios más terribles de la represión genocida que invirtió a la razón del Estado y lo puso al servicio del crimen y no del Bien Común. Ni más ni menos. 

"Coraje y valentía" sin más, inauguraron las horas más terribles de nuestra historia, siempre tentada por la violencia. Terrorismo urbano y terrorismo de Estado. También la huida desesperada de los militares se escudó en el "coraje y la valentía" de Malvinas. 

Aquí estamos viviendo la consecuencia de esas violencias desatadas por la valoración equivocada del "coraje y la valentía" que derivaron en perversidad. Como sociedad llevamos la carga de haber asistido a la violación del "no matarás". Nadie ha pedido perdón. No hay confesiones ni arrepentidos. Hay giros. 

Personas que no asumen la responsabilidad de los crímenes cometidos, hayan sido los ejecutores, los partícipes necesarios, los colaboradores o los que alentaron. 

Son muchos los felizmente sobrevivientes. Muchos de ellos, retornada la democracia lograron incorporarse a la política, al periodismo, a la función pública, en los partidos. Pero sin hacerse responsables por el daño inferido al conjunto de la sociedad. Paradójicamente ahora muchos de ellos predicando todo lo contrario a lo que sostenían a punta de pistola en los años trágicos. ¡Ay!

Un vicio de origen que los lleva a sobre actuar para obliterar la siembra de tempestades que realizaron años ha. 

Un ejemplo. Patricia no es la única. Hoy tiene el discurso tipo "Bolsonaro". Ella, Carolina Serrano siendo montonera,  luego de su exilio en 1984 abrió el acto de la JP. Para Clarín, "Volvió la izquierda peronista en el Luna Park". Patricia/Carolina pasó por V. Saadi (diario montonero) a A. Cafiero (peronismo de Perón), a E. Duhalde (barones del conurbano) a C. Menem (privatizaciones anti peronistas), luego F. de la Rúa y hoy la niña mimada de Mauricio. 

Candidata a Presidente, lo único que remite a su pasado, es la valoración insistente de las virtudes de "coraje y valentía". Dice R. Fraga: "Los líderes políticos cambian de ideologías de acuerdo a circunstancias e intereses, lo que no cambian es de personalidad".

"Valentía y coraje" lo encontramos en casi todos sus discursos, cito: "Pondremos la fuerza, la valentía y el coraje necesarios para acabar con los problemas"; "Vamos con coraje y valentía por la Argentina"; "El cambio tiene que ser con coraje y valentía"; "La ciudadanía está absolutamente convencida de que no hay otra manera de gobernar la Argentina si no es con coraje y valentía".

Florencia  Arietto, que secundó a Patricia en Seguridad con Macri, en el programa de D. Sehinkman criticó los operativos de Bullrich en el Sur. Aclaró que, para el éxito los operativos, es necesario "planificar". 

Para PRO o JxC, lo de Arietto fue muy duro. 

Estando en campaña Patricia, y Florencia en campaña para H. R. Larreta, más allá de lo apropiado o inapropiado, del comentario crítico, le valió recibir insultos y la acusación de "panqueque" por parte de Fernando Iglesias.

El concepto "panqueque" es de difícil aplicación en un agrupamiento cuya cabeza política ha atravesado mares y montañas de continentes enfrentados: entre la "Patria socialista" y las Fuerzas Armadas interviniendo en la seguridad interior hay un abismo. O no. Pero no es el único giro esperpéntico.

Este jueves la editorial de La Nación ha sido alarmante al plantear los riesgos que genera la debilidad de nuestra Cancillería, de quienes deben asesorar a los Jefes de Estado y a los parlamentarios, sobre, por ejemplo, los descomunales avances de China sobre nuestra capacidad soberana, territorio, mares, puertos, entrada a la Antártida, etc. Negocios jugosos para amigos del poder pasado, presente y futuro. 

Lo dramático es que los que lideraron el voto senatorial de ese "Acuerdo Estratégico", durante la presidencia de Cristina, hoy son líderes del mismo espacio de "coraje y valentía" que vitaliza la verba encendida de Patricia/Carolina. 

A esta altura y con razón, el lector se preguntará: ¿qué tiene que ver el Censo, el lenguaje inclusivo, Patricia, el Acuerdo Estratégico con China y la trifulca de Arietto, Iglesias, Bullrich?

Lo que tiene que ver (y en común) es que la decadencia nacional, que es enorme y larga, es consecuencia del estropicio del Estado que hemos realizado en estos años. 

Que "corajudos y valientes", carentes de formación e información, han sido incapaces de acudir a las personas que -en todos los espacios de ideas- han estudiado los problemas y que tienen la experiencia acumulada que posibilitaría la resolución de los mismos. Prefieren ideas simples y demagógicas y terminan quemando la instalación. 

Los ejemplos sobran. Sin ellos es inexplicable que un territorio dotado de enorme potencial, en cualquier campo, sea superado por espacios en los que hacer lo mismo es difícil. 

O un país, que supo tener escuela y universidad ejemplares, no puede asegurar la educación secundaria para la totalidad de los niños. 

O que -teniendo todo- seamos incapaces de evitar que la pobreza crezca. Llevamos cuatro décadas multiplicando el número de pobres al 7% anual acumulativo.

Claramente no es sólo con "coraje y valentía" con lo que se hace un Censo, se liquida al narcotráfico y se realizan políticas públicas eficaces. 

Suena lindo que alguien se anime. Pero la única virtud valiosa para quien gobierna es la capacidad y voluntad, de tener un plan que diseña un rumbo y minimiza las consecuencias negativas. 

En "la política" no existe la categoría del éxito. Cuando arreglamos una cosa, la consecuencia es que hemos afectado otra. No hay éxito.

Por eso sostener una política, además de tener un plan, exige tener una visión, un sueño, un proyecto de Nación y eso es imposible pensarlo y motivarlo con odio. 

El odio separa. Y lo que separa inevitablemente fracasa. 

Así iremos, con "coraje y valentía", más rápido, a profundizar el fracaso. 

Cuidémonos de corajudos y valientes que, al final, si no arrugan nos arrugan. 

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