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Carrió, aliada incómoda

31-10-2016
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Joaquín Morales Solá, “Los errores políticos condicionan al Gobierno”, La Nación.

“El gobierno de Macri tiene un Congreso en minoría y atraviesa un año de recesión económica. Esas dos circunstancias condicionan la política y el análisis. En el Congreso, el Presidente tiene al frente a algunos referentes peronistas leales en la negociación, como es el caso del senador Miguel Pichetto. Otros lo son menos. Sergio Massa, por ejemplo, que en la semana pasada se acercó dos veces al peronismo kirchnerismo o poskirchnerista. Una vez votó con ellos para discutir de nuevo una ley que permite la asociación pública y privada para obras de infraestructura, que ya había sido sancionada por el Senado. La otra vez fue peor. Amenazó con sepultar la reforma electoral al convertir en manual el conteo de los votos, que era electrónico en el proyecto que él mismo había aprobado en Diputados (?)

“Carrió trastocó la calma de la política con una sola frase, que fulminó el proyecto que se encaminaba a su sanción en Diputados. “No la votaré. Esa ley tiene nombre y apellido”, zampó. Las cosas no volvieron a ser iguales (?)

“El debate posterior en la coalición gobernante volvió a Carrió. ¿Es necesario que exista un escándalo político para resolver un problema político? ¿No sería mejor que hubiera mecanismos de consulta entre los aliados, reglas escritas de cumplimiento obligatorio para todos, y evitar así los innecesarios estruendos de la alianza en el poder? ¿No es el Gobierno, acaso, el primero que debería respetar un sistema de consultas permanentes? ¿Hasta cuándo estarán pendientes del efecto fulminante de la cartera de Lilita?”

Ricardo Kirschbaum, “Carrió tiene su propio poder y lo usa siempre”, Clarín.

“Elisa Carrió ha sabido reunir un gran poder simbólico. Pero no es del todo justo calificarlo de simbólico: es real. Suma las dos cosas en una coalición en la que ella decide por sí misma, aún contra decisiones que adoptan sus socios más importantes.

“No tiene poder territorial, ni tampoco un poder de votos que se pueda contabilizar con certeza pero sí se puede suponer respetable. Al menos lo suficiente para ser árbitro, sumándole a ese rol el que ya tiene adjudicado como una especie de fismiradascal, tal como invariablemente se lo adjudican las encuestas, en las que compite de igual a igual con los que puntean en imagen positiva (?)

“La relación del Presidente con su socia y cofundadora es un boletín de calificaciones para el jefe, que Carrió abre a su voluntad ante la sociedad.

“Esta semana le volteó a Cambiemos, el acuerdo con el peronismo de Pichetto y el de Massa para desplazar a la procuradora Gils Carbó, una cuestión política mayor. Hizo una cuestión de principios por sobre una cuestión política imprescindible, desoyendo a Lincoln que no consideraba que la más estricta justicia sea siempre la mejor política.

“Ese es su riesgo, que reparte. Sus denuncias de la corrupción K le dan un cierto bill de indemnidad. No fue la única política que la vio y denunció, pero sí la que más las trabajó con un eficaz e íntimo equipo. Stolbizer, en su camino, no le resta. En realidad se suman. Y compiten. Llevó a Massa a buscar a Stolbizer. Macri antes había encontrado a Vidal, que tiene mérito. La sociedad percibe entre estas dirigentes una asociación en la diversidad difícil de expresar, pero que se siente. El protagonismo de Carrió no sólo moviliza dentro de Cambiemos, porque su influencia pasa los límites de esa coalición y penetra las ajenas”.

Mario Wainfeld, “Calidad institucional... te la debo”, Página 12.

“El presidente Mauricio Macri embistió como un toro contra las instituciones en los primeros meses del mandato (?)

“En menos de once meses de gestión, muchas de esas jugadas acicatearon reacciones, rechazos, fueron resistidas en movilizaciones cada vez más frecuentes y masivas.

“A fines de octubre, el macrismo aceleró su segunda ola anti institucional, calculando que el Congreso la convalidaría. No le está saliendo del todo (aunque Macri y su equipazo no se rinden): los reveses transitorios en el Parlamento fueron la comidilla de los quinchos políticos.

“Los análisis más extendidos subrayan las derrotas del Gobierno sin reparar tanto en el contenido de sus proyectos, todos nocivos para la calidad institucional (?)

“La ONU requirió al Estado argentino la liberación inmediata de la dirigente y reclamó una reparación por el largo plazo de encarcelamiento más una investigación por la violación de derechos.

“El Secretario Derechos Humanos, Claudio Avruj, quiso menoscabar la resolución definiéndola como “no vinculante”. O falsea los hechos o ignora su alcance o las dos cosas. La decisión interpela al Estado Nacional, impidiendo que el Gobierno se escude en el federalismo (“es un tema provincial”) o en que es un asunto “de la justicia”.

“El Gobierno cuenta con un plazo para responder el requerimiento que lo deja muy mal parado en la comunidad internacional. La canciller Susana Malcorra, que compitió sin éxito para ser Secretaria General de la ONU, debería asesorar debidamente al presidente. Sobre todo porque la Argentina es la punta de lanza del Departamento de Estado en la ofensiva contra el gobierno de Venezuela por violaciones de derechos humanos. Con una líder de la oposición social presa por motivos políticos la conducta se asemeja demasiado a ver la paja en el ojo ajeno”.

Mauricio Maronna, “Lifschitz, la gestión y la política”, La Capital de Rosario.

“La carta con la que el comité provincia de la UCR intentó marcarle la cancha al gobernador Miguel Lifschitz, pidiéndole mayor injerencia en la elaboración de las leyes ?aunque lo haya circunscripto al presupuesto?, es en verdad un clásico y nada moderno reclamo para que el socialismo no olvide que no podrá gobernar sin el centenario partido.

“Lo que más llamó la atención oficial es que el petitorio radical firmado por el presidente del radicalismo, Julián Galdeano, también llevara la adhesión del titular de la convención, Rodrigo Borla, quien milita en el NEO, sector interno que resiste la alianza con el macrismo. “Van a resistir siempre y cuando a Macri le vaya mal, si le va bien empiezan a hacer cola para venirse a Cambiemos”, chicaneó el viernes un diputado provincial de otra vereda interna (?)

“En la Gobernación se respira hoy un clima mucho más agradable que el de meses atrás. Aquella relación plagada de infortunios con el gobierno nacional parece haber ingresado en un remanso o, al menos, en un contexto de mayor sentido común (?)

“El horizonte político encapsulado en el deber ser que se escribió al inicio de los mandatos de Macri y Lifschitz recién ahora parece redireccionarse. No deja de ser un mal negocio para el presidente ?a quien se lo tilda “de derecha” y de “gobernar para los ricos”? tener a mano y en las fotos a un gobernador socialista. Le airea el microclima”.

Carlos Sachetto, “Tensiones y peleas complican a Macri”, La Voz del Interior de Córdoba.

“Uno de los persistentes dolores de cabeza del gobierno de Mauricio Macri ha sido y sigue siendo la demora de los tiempos en que aparecerían signos claros de crecimiento económico, que a la vez deberían traducirse en una mejora de la situación en la sociedad. A once meses de gestión, hay avances y señales en esa dirección, aunque todavía insuficientes para la expectativa general.

“Pero ahora también es la política la que ha comenzado a plantearle al Presidente dificultades que no aparecían o al menos no eran tan significativas como las que se hicieron públicas la semana que pasó. En el Congreso, escenario político por excelencia, la coalición oficialista debió padecer en la práctica su condición de minoría y resignar su voluntad de aprobar dictámenes o leyes que considera relevantes. Eso no sería tan grave si no fuera por las fisuras internas que quedaron expuestas como un signo adicional de debilidad.

“Lo más resonante, aunque no sorpresivo, fue la manera en que la diputada Elisa Carrió, una de las patas fundamentales de la mesa de Cambiemos, hizo caer el acuerdo que su propio bloque había elaborado con fuerzas opositoras para avanzar con la ley del Ministerio Público Fiscal. Con ese instrumento, el oficialismo quería asegurarse el pronto desplazamiento de la Procuradora General, la kirchnerista Alejandra Gils Carbó, cabeza del aparato de protección judicial que tienen la expresidenta Cristina Fernández y algunos exfuncionarios (?)

“En ese rol y en esta etapa política, Massa es hoy una piedra en el zapato del oficialismo. Por un lado Macri lo necesita para negociar apoyo parlamentario ante la inferioridad numérica de Cambiemos, y por otro es el causante de las crecientes rencillas internas. Tanto Carrió como muchos de los radicales que acompañan al Gobierno muestran a diario su desconfianza para con él y lo consideran un mal necesario ante la relación de fuerzas que exhibe el Congreso”.

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