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"Mi jefe me clava el visto": ¿me quieren echar?

El ghosting en el trabajo nos invita a reevaluar nuestro valor percibido y a ser más estratégicos en cómo y cuándo comunicamos.

En ocasiones, el ghosting puede ser una estrategia para que el empleado se vaya.
En ocasiones, el ghosting puede ser una estrategia para que el empleado se vaya.
Leo Piccioli 29 mayo de 2024

"Mi jefe cuando se enoja hace ghosting por meses, me parece una pendejada". - Federico, empleado.

En el entorno laboral, el "ghosting" no se limita a las relaciones personales. Sucede cuando un jefe o colega deja de responder mensajes, correos electrónicos o invitaciones a reuniones sin explicación alguna. Este comportamiento puede ser desconcertante, pero ¿qué nos dice realmente?

El ghosting en el trabajo podría, primero, indicar que el valor que creemos aportar no es tan alto como pensamos. Un estudio de la Universidad de Chicago titulado "Investigadores muestran que las personas sobreestiman la capacidad de comunicar información ambigua de manera efectiva" muestra que tendemos a sobreestimar el impacto de nuestras comunicaciones. Creemos que cada correo, mensaje o reunión es crucial, pero la realidad es que a menudo no lo son.

Opuesto a esto, otro estudio titulado "No necesitas responder de inmediato: Los receptores sobreestiman la rapidez con que los emisores esperan respuestas a correos electrónicos de trabajo no urgentes" por Laura M. Giurge y Vanessa K. Bohns refuerza la idea de que los receptores de correos electrónicos sobreestiman la urgencia percibida de estos mensajes. 

Este sesgo de urgencia del correo electrónico puede causar estrés innecesario y perjudicar el bienestar subjetivo de los empleados. La investigación sugiere que los remitentes pueden mitigar este sesgo al aclarar explícitamente sus expectativas de respuesta. Es probable que los jefes, con más experiencia, tengan el hábito de ignorar comunicaciones simplemente porque en el pasado no eran importantes. Sí, como el cuento de Pedro y el lobo.

La falta de respuesta puede ser una señal de que nuestras prioridades no están alineadas con las del receptor. Tal vez el valor que le estamos ofreciendo a nuestro jefe es mucho menor de lo que pensamos y tiene otras tareas más importantes que atender. Hacer ghosting en el trabajo es difícil precisamente porque involucra un cálculo consciente: quien decide no responder ha evaluado y concluido que su tiempo puede ser mejor invertido en otras tareas. No significa necesariamente una falta de interés, sino una redistribución de recursos escasos.

Este fenómeno también se aplica a los clientes (presentes o futuros). Cuando un cliente o alguien a quien enviamos una propuesta hace ghosting, es el ejemplo más claro de que tu propuesta no les interesó. Sin embargo, es importante insistir. Está bien enviar un mensaje de seguimiento; a veces, la persistencia puede hacer la diferencia. Porque a veces, también son desordenados.

En algunos casos, lo que está ocurriendo es que estamos dándole a nuestro jefe o cliente lo que nosotros queremos y no lo que necesita. Por eso, es crucial averiguar mejor qué es lo que el otro realmente necesita y enfocar nuestras comunicaciones en esa dirección. Muchos egos se mezclan en estos temas, en donde empleados creen saber mejor que el jefe lo que hace falta hacer...Sin embargo, el jefe es jefe y decide.

En ocasiones, el ghosting puede ser una estrategia para que el empleado se vaya. Las ideas conspirativas de los empleados a veces son verdaderas: puede ser que el jefe no quiera enfrentarse al proceso de despedirlo directamente - o quiera ahorrarse la indemnización.

El ghosting también puede tomarse como una oportunidad para actuar, avanzar y ser protagonista. Ponerse en el lugar del jefe y considerar su opinión puede ser útil, ya que muchas veces son predecibles. Tal vez el ghosting denota a alguien que no sabe delegar, ya que muchas personas son demasiado ansiosas. Si un jefe tiene diez reportes y cada uno le manda tres o cuatro consultas al día por correo electrónico, el jefe solo podría dedicarse a responder esos correos.

Un estudio adicional titulado "Pregunta en persona: Eres menos persuasivo de lo que piensas por correo electrónico" por M. Mahdi Roghanizad y Vanessa K. Bohns muestra que las personas sobreestiman la probabilidad de que otros cumplan con sus solicitudes cuando las hacen por correo electrónico. Este error se debe a una falla en la toma de perspectiva, donde los solicitantes no aprecian cómo de poco confiables pueden parecer sus correos electrónicos a los demás.

Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto?

  • Reevaluar la Relevancia de Nuestras Comunicaciones: Antes de enviar un mensaje, preguntate si es realmente necesario y si aporta valor. Asegurate de que sea conciso, directo y que el asunto refleje realmente su importancia y temática.
  • Alinear Prioridades: Tratá de entender mejor las prioridades de tu jefe, colega o cliente. ¿Qué es lo más importante para ellos en este momento? Alineá tus comunicaciones con esas prioridades.
  • Ser Proactivo: En lugar de esperar una respuesta, buscá maneras de avanzar en tu trabajo de forma independiente. Demostrá tu capacidad de tomar decisiones y resolver problemas. Sí, te pueden despedir por tomar decisiones, pero dado que también pueden hacerlo por no tomarlas, ¿qué te parece mejor?
  • Solicitar Retroalimentación: Si el ghosting se vuelve recurrente, buscá una oportunidad para tener una conversación abierta con tu jefe. Preguntá si hay algo que puedas hacer para mejorar la comunicación y asegurarte de que tus aportes sean más valiosos. Claro que esta conversación tiene que comenzar con preguntarle cuáles son los mayores desafíos que tiene.
  • Insistir con Clientes y Prospectos: No temas enviar mensajes de seguimiento a clientes o prospectos. A veces, la falta de respuesta inicial no significa falta de interés, sino simplemente una cuestión de tiempo y atención.

En lugar de frustrarnos, debemos reflexionar sobre la frecuencia y el contenido de nuestras comunicaciones. ¿Son todas realmente necesarias? ¿Podrían ser más concisas o relevantes? Entender que no todo mensaje merece una respuesta inmediata puede ayudarnos a gestionar mejor nuestras expectativas y a comunicar de manera más efectiva.

El ghosting en el trabajo, por tanto, nos invita a reevaluar nuestro valor percibido y a ser más estratégicos en cómo y cuándo comunicamos.

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