Análisis

Trump y un duro golpe de realidad: la era unipolar ha muerto

Aunque el magnate aún se maneja en la arena internacional como si Estados Unidos fuese el hegemón mundial, e intenta imponerse a través de su gran poderío, China, Rusia e India le han estado recordando últimamente que el mundo en el que vivimos ha cambiado para siempre.

Trump y un duro golpe de realidad: la era unipolar ha muerto
Damián Cichero 5 septiembre de 2025

¿Multipolar o bipolar? Esa es la cuestión respecto de la dirección hacia la que se dirige el Sistema Internacional a la hora de analizar cuántas grandes potencias liderarán el mundo en los próximos años. Sin embargo, sí hay una certeza: la era unipolar ha terminado. 

Hace un par de semanas, cuando Donald Trump recibió a su par ruso Vladimir Putin en Alaska, muchos creían que la cumbre confirmaba el regreso del liderazgo norteamericano que primó desde el fin de la Guerra Fría hasta mediados de la década pasada. 

Aunque, en cuestión de días, quedó en evidencia que Washington ya no es el único que dicta las reglas de juego. 



Xi recibió a Putin y Modi 

En el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, el presidente de China, Xi Jinping, recibió a unos 20 líderes mundiales en Tianjin, aunque Putin y el primer ministro indio Narendra Modi fueron las presencias más destacadas del evento. 

Respecto a Putin, quien mantuvo una serie de encuentros privados con Xi Jinping, su accionar le dejó en claro a Trump y compañía que, pese a ver con buenos ojos el restablecimiento de los lazos entre Washington y Moscú, su alianza con China está más firme que nunca. 

Esto se debe, principalmente, a que todos en Rusia saben que este es el último mandato de Trump, por lo que resulta muy difícil confiar a futuro en el país norteamericano. 



No obstante, sin dudas, el golpe más duro para EE.UU. es ver cómo India, un actor fundamental por el que ha apostado para contener a Pekín, poco a poco está cada vez más cerca del Gigante Asiático (en gran parte por culpa del propio Trump).

India, que tiene importantes disputas territoriales y comerciales con China, es considerado un actor clave a la hora de frenar a China en el Indo-Pacífico, e incluso el propio Trump lo sabe: él mismo se encargó, durante su primer mandato, de revitalizar el QUAD, un grupo de diálogo cuadrilateral, compuesto por EE.UU., India, Australia y Japón. 

Pero, de forma bastante incomprensible, ahora el líder republicano se ha mostrado muy duro con Nueva Delhi, oficialmente por comprar petróleo ruso barato -el que Rusia ya no le vende a Europa.



Como no podía ser de otra manera, el enojo de Trump no es ni estratégico ni económico ni político, sino que es consecuencia del propio ego del magnate. 

Este año, Modi fue el primer líder extranjero al que Trump dio la bienvenida a la Oficina Oval después de su toma de posesión. Y, a diferencia de lo que sucede en Europa, donde la mayoría de la población mira con malos ojos a Trump, las encuestas mostraron que la mayoría de los indios confían en que Trump hace lo correcto.

Es decir, Trump contaba con todas las herramientas necesarias para explotar aún más el vínculo hasta que un día Modi le demostró que la India ya no es un país de segundo orden. 



En mayo, India tomó represalias contra Pakistán por un ataque terrorista que mató a 26 turistas en la Cachemira controlada por Nueva Delhi. Y los combates entre los dos países, que poseen armamento nuclear, se intensificaron rápidamente.

Para la administración Trump, esta fue una oportunidad de obtener su primer triunfo internacional (la promesa de ponerle fin a la guerra en Ucrania está lejos de concretarse). Y, luego de conversar con ambas partes, el líder estadounidense inmediatamente se atribuyó el mérito de mantener la paz. 

Pero, aunque Pakistán le dio a la Casa Blanca el crédito que quería, India declaró que el acuerdo se había alcanzado bilateralmente, algo que sin dudas ofendió el orgullo de Trump. Y en junio, cuando Trump conversó telefónicamente con Modi, insistió con ese reconocimiento, al cual el líder indio nuevamente se negó. 



Así, entre varias cuestiones, Trump decidió imponer aranceles del 50% sobre los productos indios. Y el país liderado por Modi, que mantiene una histórica política exterior de autonomía estratégica que le ha permitido cosechar buenos lazos tanto con Washington como con Moscú, no se ha dejado amedrentar. 

De esta forma, Trump no solo no ha tenido éxito con su idea de implementar una estrategia de Nixon a la inversa (en la década de 1970, EE.UU. se acercó a China para contener a la URSS), sino que además un socio fundamental como India parece estar pasándose de bando. 

Y las imágenes de la semana, con Modi y Putin junto a Xi Jinping, confirmaron lo que muchos sospechaban: en el nuevo concierto de grandes potencias, es EE.UU. quien comienza a quedarse solo. 



Según Modi, India y China buscaban la autonomía estratégica, y que sus lazos no deben verse a través de la lente de un tercer país

"Estamos comprometidos a progresar en nuestras relaciones basadas en el respeto mutuo, la confianza y las sensibilidades", dijo Modi a Xi.

putin trumpp
 



Un futuro incierto para EE.UU.

Hablar del deterioro del poder norteamericano es ilógico si tenemos en cuenta factores básicos como que, en el contexto mundial, aún posee el presupuesto militar más alto (triplica al de China) y es una de las dos economías más grandes. Además, la primacía del inglés como idioma universal o del dólar como moneda mundial parecen igual de fuertes que siempre. 

Por lo tanto, sería un error proyectar que EE.UU. dejará de ser una gran potencia, aunque su hegemonía sí comienza a llegar a su fin (probablemente, seguirá siendo superior a sus futuros pares). 

El gran problema para Washington es que el deterioro de su relación con India (y con otros aliados históricos como Reino Unido, Francia, Alemania y Japón) se da en un momento en el que sus adversarios, China, Rusia y Corea del Norte, han estrechado sus lazos.



Esta semana, en el marco del 80° aniversario del final de la guerra contra Japón, Putin y Kim Jong-un estuvieron junto a Xi cuando habló ante una multitud de más de 50.000 espectadores en la Plaza de Tiananmen. 

En dicha jornada, también se observó un desfile de tropas y equipo militar de última generación destinado a disuadir a posibles adversarios, incluido Estados Unidos.

Como era de esperar, Trump no tomó para nada bien la situación y, en una publicación dirigida a Xi en Truth Social, dijo: "Por favor, denle mis más cálidos saludos a Vladimir Putin y Kim Jong-un, mientras conspiran contra los Estados Unidos de América".



Pero Xi llamó a los dos países "buenos vecinos, buenos amigos y buenos camaradas que comparten un destino común".  Y agregó: "China y Corea del Norte deben fortalecer la coordinación estratégica en asuntos internacionales y regionales para salvaguardar sus intereses comunes".

Por su parte, Kim también mantuvo una cumbre bilateral con Putin y confirmó que su país "apoyaría plenamente" al ejército ruso como un "deber fraternal".

En cuanto a Putin, "elogió mucho" a los soldados norcoreanos que luchan contra Ucrania y manifestó que las relaciones de los dos países son "especiales de confianza, amistad y alianza".



No hay que olvidar que Corea del Norte ha enviado soldados, municiones de artillería y misiles a Rusia para apoyar a Moscú en su guerra contra Ucrania.

De esta forma, más allá de estas cuestiones en particular, China, Rusia, India y Corea del Norte le están demostrando a Trump que la era de esplendor de Estados Unidos ha llegado a su fin: el temor hacia el país norteamericano va en descenso, la imposición a través del uso de la fuerza ya no es una opción y, probablemente, Washington ya no podrá seguir tomando decisiones unilateralmente. 



Por lo contrario, tendrá que aceptar negociar y consultar a otros países (excepto que su plan sea generar un nuevo conflicto entre grandes potencias). 

¿Lo bueno? Todo hace indicar que Trump ya se ha dado cuenta de la situación: "Parece que hemos perdido a India y Rusia en favor de la más profunda y oscura China. ¡Que tengan un futuro largo y próspero juntos!".



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