En la década de los 90, cuando Estados Unidos logró imponerse sobre la Unión Soviética en la Guerra Fría, muchos creían que una nueva era (la unipolar) había comenzado.
Sin embargo, el dominio unilateral de este país, tal como la mayoría de los expertos realistas vaticinó, no iba a ser muy prolongado.
Por un lado, su propia sobreexpansión, una práctica común para la mayoría de los "imperios", comenzaría a generarle crecientes costos a Washington.
Claro ejemplo de esto es su intromisión en Medio Oriente a partir de los ataques a las Torres Gemelas. Pero Estados Unidos no solo vio fracasar sus invasiones en Afganistán e Irak, sino que además decidió elevar considerablemente su gasto público desde ese momento para llevar a cabo esta sobreexpansión más allá de sus capacidades reales.
Y, como era de esperar, ahora este gasto público es insostenible, lo que obliga a Estados Unidos a retroceder a nivel mundial (la decisión de Donald Trump de dejar de apoyar a Ucrania es evidencia de esto).
Con su retroceso no estamos diciendo que Washington deje de ser una potencia. Por el contrario, seguirá siendo uno de los países más poderosos del mundo.
No obstante, lo cierto es que el mundo se está reconfigurando y EE.UU. deberá aprender a compartir el poder con otras potencias como China y Rusia, países que justamente se han esforzado en las últimas dos décadas por reequilibrar la balanza de poder internacional.
Y es en este contexto de reconfiguración (y posible desorden mundial), frente al claro retroceso norteamericano (retroceso más que lógico si aún se tiene alguna esperanza de contener el ascenso chino), que países con grandes aspiraciones están decidiendo actuar.
Lo vimos en febrero de 2022, cuando Rusia decidió invadir Ucrania, y también lo vimos en octubre de 2023 cuando, tras recibir ataques por parte de grupos terroristas, Israel lanzó una excesiva contraofensiva en la Franja de Gaza que continúa hasta hoy en día.
Y, aunque los ataques tienen argumentaciones muy diferentes, encuentran su explicación en un mismo principio: la decadencia del poder norteamericano, lo que le impide abordar múltiples conflictos en simultáneo y, en esta línea, actuar como policía mundial.
Por ello, ante esta situación, se espera que otros conflictos surjan a nivel mundial, siendo una posible invasión china de Taiwán la máxima apuesta o, incluso, que la guerra entre Irán e Israel estalle definitivamente.
Pero, cuando todas las apuestas por un nuevo conflicto se centraban en los dos casos anteriores, dos países han decidido anticiparse: India y Pakistán.
Un conflicto que no es tan sorpresivo
Desde abril, la tensión entre ambos países fue en ascenso tras los asesinatos de varios indios en la Cachemira india.
Específicamente, los milicianos mataron a 26 hombres en el valle de Baisaran y, según Nueva Delhi, Pakistán, país al que acusa de financiar y alentar el terrorismo en Cachemira, está vinculado con el ataque llevado a cabo por tres hombres armados.
Así, tras varias acusaciones cruzadas, esta semana India atacó nueve sitios de "infraestructura terrorista" en Pakistán como represalia.
Según Pakistán, derribó 25 aviones no tripulados de India, mientras que India dijo que las defensas aéreas habían detenido los ataques paquistaníes con aviones no tripulados y misiles contra objetivos militares.
El gran problema es que, más allá de la situación actual, este conflicto entre dos potencias nucleares lleva décadas, por lo que la nueva situación podría derivar en un nuevo conflicto a nivel internacional.
Debemos remontarnos a mediados del siglo XX cuando, tras la partición del subcontinente indio en 1947, se esperaba que Cachemira pasara a Pakistán, como lo hicieron otras regiones de mayoría musulmana.
Sin embargo, su gobernante hindú, que quería permanecer independiente, accedió a formar parte de la India en octubre de ese año a cambio de ayuda contra invasores de tribus musulmanas de Pakistán.
De esta forma, Cachemira terminó dividida entre la India, de mayoría hindú, que gobierna el Valle de Cachemira, Jammu y Ladakh; mientras que Pakistán controla Azad Cachemira ("Cachemira Libre") y las zonas del Norte. Por su parte, China posee Aksai Chin.
Desde ese momento, se estableció una autonomía parcial para Jammu y Cachemira. Sin embargo, en agosto de 2019, el gobierno del primer ministro Narendra Modi revocó el estatus semiautónomo de Cachemira para "integrar mejor" la región con el resto del país.
El estado fue reorganizado en dos territorios de la unión administrados por el gobierno federal: uno es Jammu y Cachemira y el otro, Ladakh. Por su parte, y como era de esperar, Pakistán se opuso enérgicamente y redujo las relaciones diplomáticas con India.
La Cachemira administrada por la India tiene una población de alrededor de 7 millones de habitantes, de los cuales casi el 70% son musulmanes.

Es difícil creer que Pakistán esté buscando provocar una guerra, principalmente porque los ataques indios lo han agarrado por sorpresa y han demostrado sus vulnerabilidades militares.
Sin embargo, ahora que el conflicto estalló, resulta difícil pensar que no siga escalando: las represalias paquistaníes "son cada vez más seguras", dijo el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Muhammad Asif.
"Todavía me abstendré de decir que es el 100%. Pero la situación se ha vuelto muy difícil. Tenemos que responder", aseguró.
Según Pakistán, al menos 31 de sus civiles murieron y unos 50 resultaron heridos en los ataques del miércoles y en los bombardeos transfronterizos que siguieron a través del límite en Cachemira, mientras que India dice que 13 de sus civiles murieron y 59 resultaron heridos.
El gobierno indio también informó que los ataques contra Pakistán habían provocado la muerte de más de 100 militantes y que el conteo aún estaba en curso.
Por su parte, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, manifestó que las fuerzas paquistaníes habían matado entre 40 y 50 soldados indios.
De todas formas, el ministro de Relaciones Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, expresó que Nueva Delhi no tenía intención de escalar la situación.
"Sin embargo, si hay ataques militares contra nosotros, no debe haber duda de que se encontrará con una respuesta muy, muy firme", aseguró.
Un problema nuclear
Mientras las especulaciones continúan, la gran preocupación es que India y Pakistán son dos de los nueve países que actualmente poseen armas nucleares en el mundo. Por lo tanto, a medida que el conflicto siga escalando, el temor por una guerra atómica también irá en ascenso.
En términos generales, India y Pakistán tiene una capacidad nuclear similar, ya que poseen 180 y 170 ojivas, respectivamente.
Pero la diferencia se encuentra tanto en las doctrinas de ambos actores como en sus capacidades de lanzamiento.
Por un lado, la doctrina nuclear india establece que el país no utilizará sus armas primero, sino solo en respuesta a un ataque nuclear contra ella. En cambio, Pakistán niega la adhesión al postulado de "no utilizar primero".
Por el otro, India posee una tríada nuclear, ya que tiene la capacidad de lanzar este tipo de armas desde aire, mar y tierra; mientras que Pakistán no puede hacerlo desde el mar.

Opinan los expertos
Ante la sorpresa, El Economista consultó a dos expertos para saber qué podemos esperar a futuro.
Por un lado, Daniel Chuburu, exembajador argentino en India, sostiene que la partición de 1947 fue "extremadamente sangrienta por toda la migración que hubo de familias de un lado al otro y viceversa, que terminaron ocasionando millones de muertos y un encono entre esos dos países que todavía perdura el día de hoy".
Y agrega que "la región de Cachemira es la que está en conflicto: hay una parte que ocupa la India y otra parte que ocupa Pakistán. Y hay una línea entre ambos sectores que ocasiona conflictos permanentes. Ya hubo tres guerras entre India y Pakistán desde el momento de la independencia de la India y esto es un conflicto que tiene para los indios tal vez el mismo significado que tiene para nosotros el tema Malvinas".
Un detalle interesante que agrega Chuburu es que la operación india se llamó Sindoor, ya que la mayoría de los hombres fueron asesinados frente a sus esposas: Sindoor es el punto rojo que se ponen las mujeres entre las cejas una vez que están casadas.
Chuburu también recordó que el conflicto involucra indirectamente a China porque parte del territorio de Cachemira que la India reclama fue cedido por Pakistán a China hace varias décadas, a lo que se suma que la parte del Aksai chin también es reclamado por India.
"China ha protegido en forma permanente a Pakistán e incluso uno de los corredores de la Nueva Ruta de la Seda pasa por territorio pakistaní, pasa por territorio que India reclama como propio, por lo que Nueva Delhi considera que es una agresión directa de China hacia la India. Sin embargo, India sabe que no puede pelearse tan fácilmente con China, principalmente por su gran dependencia económica", afirma el diplomático.
Por otro lado, Manuel Gonzalo, investigador y profesor de la Universidad Nacional de Quilmes y co-coordinador del Grupo de Trabajo sobre India del CARI, considera que "esto no debería escalar a un conflicto nuclear. Siempre ha habido distintas escaladas y distintos conflictos entre India y Pakistán. Ha habido detonaciones, pero no en el conflicto, sino señalamientos de poder nuclear, por así decirlo, pero me parece que a la altura de hoy eso es una posibilidad lejana".
De todas formas, el especialista afirma que "sí puede seguir escalando a distintos tipos de enfrentamientos militares con mayor o menor poder de fuego y víctimas. En particular, el modus operandi de las células es de ataques terroristas. Señalaría también que la respuesta de India fue bastante quirúrgica, no fue bombardear toda la Cachemira administrada por Pakistán, sino una parte en particular. Entonces eso habla de que India no está escalando".
Respecto de por qué el conflicto estalló ahora, Gonzalo opina que la retirada de los Estados Unidos de Afganistán de modo general sobrecarga la frontera de la India.
"Efectivamente, la India viene mostrando una línea más dura, por así decirlo, un poco más asertiva en términos de su posición con Pakistán y con el terrorismo en particular. Sin embargo, en términos generales, no parece haber un motivo específico de por qué ahora", sentenció.