Todo definido en Colombia: tras algunas dudas por la paridad en los resultados, el registro nacional del país cafetero confirmó esta semana que Abelardo de la Espriella derrotó al izquierdista Iván Cepeda y es el nuevo presidente del país.
Según el registro nacional, el recuento final de votos por la carrera presidencial difería tan solo en un 0,003% de las papeletas respecto al recuento inicial que le dio la victoria a De la Espriella en la contienda.
De La Espriella superó por menos del 1% a Cepeda en un recuento inicial el domingo, y obtuvo el 49,6% de los votos. Justamente, Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro, había dicho que esperaría una verificación final del recuento por parte de las autoridades electorales antes de reconocer el resultado.
"El recuento preliminar de votos alcanzó altos niveles de precisión. Este resultado muestra que los ajustes fueron mínimos y que el proceso de consolidación y publicación de los resultados ha sido exitoso y sin precedentes en la historia de Colombia", aseguró el registro nacional.
Un futuro complicado
Con el triunfo del candidato conservador, Colombia retoma el rumbo de la derecha que, durante años, guio su política nacional. Sin embargo, la reñida contienda probablemente lo obligará a suavizar algunas de sus propuestas para obtener el apoyo de un Congreso dividido.
Debe tenerse en cuenta que el partido Pacto Histórico de Cepeda tiene más escaños que cualquier otro, tanto en el Senado como en la Cámara Baja, aunque ninguno tiene mayoría.
A esto se suma que más de 26,3 millones de colombianos emitieron su voto de los 41,4 millones con derecho a sufragio. Así, aunque el indicador final de participación electoral en el país se fijó en el 63,59 % (el porcentaje más elevado desde que se implementó el mecanismo de segunda vuelta en el sistema electoral colombiano), gran parte de los ciudadanos decidieron no formar parte de los comicios.
"Estamos abiertos al diálogo; estamos dispuestos a alcanzar acuerdos siempre que sean respetuosos, genuinos y reflejados en acciones políticas que beneficien a la nación y preserven el progreso histórico que ya hemos alcanzado", dijo Cepeda al respecto.
En diálogo con El Economista, Clarisa Demattei, politóloga, hizo hincapié en que "el escenario que se le viene al próximo presidente es bastante más complejo, incluso más que el que tenía Petro, porque hay una ciudadanía agotada, con menos paciencia y que espera resultados más urgentes y con demandas cada vez más intensas y diversas".
Para la especialista, De la Espriella va a tener que enfrentar desafíos en tres grandes categorías: el político/legislativo, la cuestión económica y el tema social, especialmente vinculado con la violencia.
"Desde el punto de vista político, va a tener una estricta minoría parlamentaria. Los partidos tradicionales, el Partido Liberal y el Partido Conservador, están sufriendo una merma en los apoyos y, por lo tanto, esta polarización ideológica que se terminó viendo tanto en la primera vuelta como en el balotaje, generó en la votación legislativa (que fue anterior a la primera vuelta) un congreso muy fragmentado, en donde la izquierda petrista de Pacto Histórico se consolidó como la primera fuerza con 25 bancas en el Senado y 42 en la Cámara de Diputados", explica en este sentido.
En esta línea, Demattei remarca que la izquierda de Petro y Cepeda tiene un bloque legislativo bastante fuerte y con mucha disciplina partidaria, mientras que la plataforma de De la Espriella, que es una plataforma creada exclusivamente para su candidatura a la presidencia, tiene una minoría extrema (en el Senado cuenta apenas con 4 bancas).

"De la Espriella, obviamente, tendrá que tejer alianzas, especialmente con el partido Centro Democrático, que es el del expresidente Álvaro Uribe, y que sería el aliado más natural. Pero, aun haciendo una alianza con ellos y sumando también al Partido Liberal y al Partido Conservador ꟷya estamos hablando de tres fuerzas políticas diferentes y con algunas matices o diferencias ideológicasꟷ, podría llegar a tener aproximadamente un 45% del Congreso", agrega, destacando que esta coalición probablemente sea bastante inestable y que cada ley que De la Espriella quiera tratar en el Congreso necesitará una gimnasia de negociación prácticamente milimétrica.
"Uno de los grandes riesgos que él maneja es una parálisis de gobierno, que sería por supuesto negativa en cualquier contexto, pero, en este en particular, en donde está aumentando el descontento y en donde hay demandas de la ciudadanía con cada vez más dispersión ideológica y que exigen respuestas cada vez más rápidas, esto sería especialmente caótico para su presidencia", alertó.
Las cuestiones de la economía y la seguridad
Como siempre, las cuestiones económicas y de seguridad son las que más aquejan a los ciudadanos: en el caso de Colombia, en 2025, el PIB creció 2,6% (recuperándose del 1,6% de 2024) y la inflación se ubicó alrededor del 4,8%, bastante por encima de la meta oficial del 3%.
Por otra parte, el desempleo se mantuvo relativamente estable, cerca del 8-9%, uno de los niveles más bajos de la última década para Colombia, lo que explica la buena performance del oficialismo.
Al respecto, Demattei considera que los niveles actuales de inflación golpean particularmente a los sectores más humildes, en especial con respecto al consumo de los productos de la canasta básica: "A eso se suma que Colombia, desde hace bastante, tiene un déficit fiscal que ha ido aumentando con el paso del tiempo".
"Este panorama prácticamente obliga a De la Espriella a realizar una reforma tributaria muy fuerte o un ajuste fiscal. Pero, para implementar ese tipo de medidas, va a necesitar un congreso que lo apoye y, siendo que este ajuste será muy impopular, podría afectar su gobernabilidad, tal como le está pasando a José Antonio Kast en Chile", explica Demattei.

Por último, respecto a la cuestión de la seguridad, Demattei recuerda que el gobierno actual de Gustavo Petro está llevando a cabo un plan que se llama La Paz Total, que básicamente es un programa de instancias de diálogo y de negociación con los principales grupos de crimen organizado.
Pero, para la entrevistada, "gran parte de la ciudadanía, entre ellos, por supuesto, el propio De la Espriella, interpreta que esta paz total ha fracasado. Y cuando nosotros analizamos las cifras, vemos que todo el tema de la violencia y del crimen organizado en Colombia se ha agudizado mucho a lo largo del tiempo: los grupos criminales han aumentado en número, han aumentado en poder y han aumentado en su ubicación en el territorio".
En relación con este tema, agrega que los grupos de crimen organizado aumentaron un 27% en el último tiempo, mientras que hay más de 130 municipios en Colombia que están catalogados en riesgo extremo de violencia, lo que significa una gran porción del territorio donde el Estado no puede llegar.
"De la Espriella tiene una visión al estilo Bukele para Colombia, sobre todo en términos de militarización de las calles y de los territorios. Y ahí el tema es ver qué va a pasar, porque si él opta por una militarización de choque total, puede llegar a recibir una cierta resistencia social, especialmente de los sectores más urbanos y progresistas. Al mismo tiempo, si prioriza una reforma estructural, como por ejemplo proponía Cepeda, pero sin un control del Estado en términos territoriales, sabemos que el crimen organizado va a seguir ganando en esta gobernanza criminal frente a un Estado ausente, que es justamente uno de los temas que reclama la ciudadanía", sentencia Demattei.