Este 2026 presenta algunos números redondos en las relaciones del Uruguay con el Fondo Monetario Internacional (FMI): se cumplen 80 años de membresía en este organismo financiero multilateral y 20 desde que, en el primer gobierno del Frente Amplio, el país canceló toda su deuda y dejó de vincularse a través de "cartas de intención" que condicionaban préstamos.
Con esos aniversarios como telón, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, visitará Montevideo el próximo jueves 30, en el marco de una agenda que incluirá una reunión con el presidente, Yamandú Orsi, y encuentros con varios de los principales funcionarios del área económica de su gobierno.
La visita, "por invitación de las autoridades uruguayas", fue confirmada este jueves por la Presidencia oriental. Los encuentros "constituirán una valiosa oportunidad para profundizar el diálogo entre Uruguay y el FMI sobre las prioridades económicas del país y las oportunidades para seguir fortaleciendo su resiliencia, impulsar un crecimiento sostenible y promover un desarrollo cada vez más inclusivo", señaló en un comunicado el gobierno de Orsi.
La agenda de la directora gerente incluye, además, su participación en las Jornadas Anuales de Economía del Banco Central, así como reuniones con representantes del sector privado local.
La anterior visita de un director gerente del FMI ocurrió en 2011, también en un gobierno frenteamplista; el alemán Dominique Strauss-Kahn se reunió entonces con el presidente José Mujica, y al irse destacó el "progreso económico notable" que, dijo, había logrado el país en la última década.
Ahora, la visita de Georgieva se dará en un momento algo problemático para la actual administración de la centroizquierda frenteamplista. Con dificultades para lograr dinamizar la economía y para contener los niveles de delincuencia, sumado a varios errores comunicacionales recientes, las encuestas de opinión están castigando a Orsi y a su gobierno -que recién va por su segundo año de gestión-, incluso entre sus propios votantes.
Por otro lado, los gestos de simpatía con organismos como el FMI suelen no caer en gracia entre los militantes de sectores más ortodoxos de la izquierda uruguaya.

El vínculo con el Fondo
Uruguay integra el FMI desde 1946. En las primeras décadas de esa membresía su vínculo fue mediante acuerdos plasmados a través de "cartas de intención" que habilitaban desembolsos de crédito atados al cumplimiento de objetivos macroeconómicos o de reformas. En 2006, durante el primer gobierno del Frente Amplio, el país canceló toda su deuda con el organismo y desde entonces prescindió de sus préstamos.
Actualmente Uruguay recibe asistencia técnica del FMI para fortalecer el marco fiscal, mejorar la eficiencia de la administración tributaria, perfeccionar los instrumentos de política monetaria y fortalecer las estadísticas de balanza de pagos y cuentas nacionales, entre otras áreas.
De manera anual, el país se somete a una revisión -prevista en el artículo cuarto del convenio constitutivo del FMI- sobre la marcha de su economía que se inicia con la visita de una misión técnica del organismo. El último examen concluyó en octubre de 2025 y destacó la "resiliencia" de Uruguay y, al mismo tiempo, varios "cuellos de botella" para el desarrollo.