Desde la Segunda Guerra Mundial, cada vez que los líderes de Estados Unidos y Rusia se han reunido, el mundo se detuvo por algunas horas. Y eso mismo sucedió el pasado viernes, cuando Donald Trump recibió a Vladimir Putin en Alaska.
La cumbre, la primera entre los presidentes de ambos países desde 2021, estuvo centrada (como no podía ser de otra manera) en la guerra en Ucrania, la cual va camino a cumplir su cuarto año en febrero de 2026.
Tras el encuentro, tanto Trump como Putin confirmaron que la reunión abriría el camino hacia la paz en Ucrania, aunque ninguno dio detalles sobre lo que discutieron.
Pero, más allá de esta cuestión en particular, sin dudas, Putin se retiró del exterritorio ruso (es necesario aclarar que EE.UU. compró Alaska en 1867) con una gran victoria: ser recibido por Trump le confirmó al mundo ꟷprincipalmente a Europaꟷ que Rusia no solo no está aislada, sino que su influencia está más vigente que nunca.
¿Cómo lograr la paz?
Aunque todavía no se ha realizado una propuesta formal, el país liderado por Putin tiene más que claro cuáles son sus exigencias para ponerle fin al conflicto.
En simples palabras, Rusia exige que Ucrania renuncie a toda la región oriental de Donbás, a sus ambiciones de unirse a la OTAN, que permanezca como un país neutral y que mantenga a las tropas occidentales fuera del país.
Cabe recordar que, según Moscú, el ataque iniciado en 2022 es en respuesta a la constante expansión de la OTAN hacia Europa oriental, por lo que los países de la organización quedaban cada vez más cerca de la frontera rusa (por cierto, la OTAN se creó, específicamente, con el objetivo de contener a la ex URSS).
En la década de los 90, países que fueron exsatélites de la URSS, como Polonia, Hungría y República Checa, se unieron a la alianza atlántica, mientras que en los 2000 lo hicieron Estonia, Letonia y Lituania, estados que formaron parte de la propia URSS.
Es por ello que, conscientes de que este es el último mandato de Trump (ya es el segundo) y de que EE.UU. muchas veces no cumple con los acuerdos (la ruptura del pacto nuclear con Irán es una clara muestra de esto), Moscú ha buscado garantías reales de que su territorio no estará en peligro durante las próximas décadas.
Respecto a la parte territorial, Rusia exige que Kiev ceda la totalidad de las provincias de Donetsk y Luhansk en el este de Ucrania, áreas que conforman el Donbás.
Esto es fundamental para Moscú ya que, pese a la exigencia de que Ucrania renuncie a sus aspiraciones de unirse a la OTAN, en caso de que se quedara con estos territorios, lo estaría logrando de facto y así la alianza militar liderada por EE.UU. estaría obligada a salir en su defensa en caso de un conflicto por el Artículo 5 de la OTAN de defensa colectiva. Aunque es totalmente improbable que la OTAN acepte como miembro a un país con disputas territoriales.
Hay que señalar que Rusia controla alrededor del 88% del Donbás y el 73% de Zaporiyia y Jersón, según estimaciones de Estados Unidos.
Hasta ahora, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski ha rechazado repetidamente la idea de retirarse de tierras ucranianas. Además, considera que la región industrial de Donbás sirve como una fortaleza que frena los avances rusos en Ucrania.
Respecto a unirse a la OTAN, este es un objetivo estratégico consagrado en la constitución del país y Zelenski considera que no depende de Rusia decidir sobre la membresía de la alianza.

¿Posible cumbre entre Putin y Zelenski?
Según el propio Trump, quien busca con ansias un gran triunfo en política internacional, una cumbre entre Putin y Zelenski en un futuro próximo resulta plenamente posible.
Sin embargo, desde Rusia, le están poniendo paños fríos al asunto: el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, mencionó que Putin estaba preparado para reunirse con Zelenski, pero que primero había que resolver varias cuestiones.
Por un lado, Putin ha planteado repetidamente dudas sobre la legitimidad de Zelenski, ya que su mandato expiraba en mayo de 2024. Sin embargo, no se han celebrado elecciones como consecuencia de la guerra.
En este sentido, a los funcionarios rusos les preocupa que, si Zelenski firma un acuerdo, un futuro líder de Ucrania lo impugne, con el argumento de que el mandato de su antecesor técnicamente había expirado.
Cualquier cumbre tendría que prepararse "paso a paso, gradualmente, comenzando desde el nivel de expertos y luego pasando por todas las etapas necesarias", agregó Lavrov.
Por ahora, la buena noticia para Kiev es que, aunque no podría unirse a la OTAN, Rusia estaría dispuesta a aceptar algunas garantías de seguridad para Ucrania, lo que evitaría futuros ataques rusos.
Pero dichas garantías dependerán, principalmente, de los estados europeos: Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Políticas del Pentágono, observó que Estados Unidos planea desempeñar un papel mínimo en las garantías de seguridad de Ucrania.
Esto va en línea con la narrativa norteamericana de alejarse de Europa, región cada vez menos estratégica, para dedicar la mayoría de sus recursos a la contención de China en el Indo-Pacífico.
Además, más allá de las especulaciones, Lavrov también fue contundente al respecto: "Moscú no estará de acuerdo con las garantías de seguridad colectiva negociadas sin Rusia (...) Rusia aceptará las garantías de seguridad a Ucrania si se brindan en igualdad de condiciones con la participación de países como China, Estados Unidos, Reino Unido y Francia".
Sin dudas, esta es la situación más comprometedora para la Unión Europea, la cual aún se mantiene firme junto a Kiev.
Bruselas ha intentado excluir a Moscú de las negociaciones y mantener a EE.UU. de su bando. Pero la llegada de Trump al poder ha sido un baldazo de agua fría para el Viejo Continente, el cual es consciente de que no tiene las herramientas suficientes para hacerle frente a Rusia.
No obstante, y por obvias razones (debido a una cuestión de cercanía, los países europeos perciben la amenaza rusa de manera mucho más grave de la que lo hace EE.UU.), la UE continúa presionando a Rusia: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que el 19° paquete de sanciones de la Unión Europea contra Rusia se dará a conocer a principios de septiembre.
"Mientras continúe el derramamiento de sangre en Ucrania, Europa mantendrá la presión diplomática y, en particular, económica sobre Rusia", aseguró Von der Leyen.