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Trudeau cumple su primer año al frente de Canadá

24 octubre de 2016

por Débora Lopreite (*)

Apenas asumió en noviembre de 2015 como primer ministro de Canadá, Justin Trudeau tomó dos medidas que tendrían una fuerte repercusión internacional: dio asilo a 30.000 refugiados sirios y formó un gabinete diverso con paridad de género. Cuando una periodista le preguntó por qué había formado un gabinete con 50% de mujeres, él respondió: “Porque es 2015”. Tiempo después, en el Foro Económico de Davos y en mangas de camisa (pero con corbata), destacó la importancia de la equidad de género en la política y los negocios, y convocó a los varones a ser feministas. Se ganó la admiración de mujeres, jóvenes y personas de diversa condición y pertenencia alrededor del mundo.

Con Barack Obama en retirada, el joven y carismático líder canadiense ha sido objeto de bastante cobertura mediática internacional. Fue tapa incluso de revistas como Vogue o Vanity Fair, en situaciones familiares y/o personales por las que, sin embargo, recibió fuertes críticas opositoras. Se retrató practicando boxeo en un centro de Brooklyn donde también practicó Muhammad Alí, y en selfies con celebrities como Kevin Spacey, el protagonista de House of Cards y Bono, el líder de la banda U2.

Realizó charlas y entrevistas en las que buscó posicionarse como un líder global progresista captando la atención de la prensa mundial, como cuando se autoproclamó feminista en Davos, se involucró personalmente en el Foro Global de la Juventud o a través de su discurso en la última reunión de la ONU en Nueva York. En todos los foros sentó posición en temas claves como el compromiso global con el medioambiente, la paz mundial y la protección a los refugiados.

Si bien Trudeau se embarcó personalmente en la defensa de varias causas humanitarias, su agenda en materia de política exterior está teñida por la búsqueda de oportunidades de negocios, tanto dentro como fuera de Canadá. En defensa de su estilo informal, sus voceros recalcan que, en todas sus visitas hay un componente de negocios, ya que el primer ministro es el principal representante de los negocios de Canadá en el mundo. En el Foro Económico de Davos tuvo encuentros con los CEO's de Shell, Facebook, Microsoft, General Motors, la gigante farmacéutica Novartis, Renault, el conglomerado indio Tata y Arcelor.

Su apuesta doble es la conquista de mercados internacionales para los productos canadienses y la atracción de inversiones para generar empleos en Canadá. La prioridad de su gestión es la inversión en infraestructura como vía para recuperar puestos de trabajo. En general, su política económica, a diferencia de su antecesor Stpehan Harper, se concentra en revitalizar a la clase media y favorecer actividades económicas que hagan hincapié en la preservación del medioambiente. En un giro de 180 grados en política económica e internacional, Trudeau asumió un rol importante en la Conferencia Climática de París en la que Canadá se comprometió a invertir U$2.650 millones durante los próximos 5 años para financiar industrias limpias en países en vías de desarrollo.

A diferencia de Harper, para quien la política era solo un medio para garantizar los intereses de las grandes corporaciones canadienses en el exterior como el petróleo y la minería, Trudeau se muestra como un líder más cercano a su personalidad: cosmopolita, con sensibilidad social y comprometido con causas humanitarias y globales. Aun así, los estrategas del Partido Liberal señalan que el objetivo principal del Gobierno es promover al país en el exterior y presentarse como un socio comercial apetecible, no solo para Estados Unidos sino también en toda Europa, Asia y América Latina, destacando los productos y servicios canadienses alrededor del mundo.

Dicen que la imagen positiva de Trudeau y su presencia en el exterior incrementa el interés en el país, atendiendo a la promesa de su campaña de reinstalar el prestigio canadiense. No pierde de vista su ideología liberal/ social y presenta a Canadá como un país con políticas progresistas.

Desde que asumió como primer ministro, Trudeau realizó más de una docena de viajes, y se encontró con 28 líderes mundiales y representantes de organismos internacionales como la ONU, la OTAN y el Parlamento Europeo. En ninguno de esos viajes deja de pregonar por las causas que considera justas, como la equidad de género, el respeto por los derechos humanos y la diversidad, el medioambiente y la equidad social.

Trudeau sabe utilizar su carisma personal y aprovecha las oportunidades que ciertas relaciones, que aparentan ser puramente comerciales, le permiten exportar los valores canadienses. Como prueba de ello, durante su visita a China en plan de estrechar lazos con el gigante asiático a través del comercio bilateral, las inversiones y el turismo, se atrevió a sugerir a los chinos que pongan especial énfasis en el respeto a los derechos humanos. Destacó, además, el compromiso de Canadá para colaborar con China en la promoción de la equidad de género y el empoderamiento de mujeres y niños a nivel global.

(*) PhD en Políticas Públicas de Carleton University, Ottawa

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