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Cambio climático

Sin Joe Biden ni Xi Jinping, comienza la COP 28 en Dubái

Desde este jueves 30 de noviembre, empresarios y representantes de ONGs y de todos los países del mundo se reunirán en los Emiratos Árabes Unidos para abordar la lucha contra el cambio climático.

Sin Joe Biden ni Xi Jinping, comienza la COP 28 en Dubái
29 noviembre de 2023

Tras varios meses de espera, este jueves comenzará en Dubái la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28).

En un momento en el que la lucha contra el cambio climático es una prioridad para la mayoría de los países, la COP28 representa la mejor oportunidad para seguir buscando estrategias de cooperación en la materia. 

Por ello, se aguarda que, a esta nueva edición, que se celebra en Emiratos Árabes Unidos entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre, asistan más de 70.000 personas de casi 200 países. Sin embargo, pese al entusiasmo, seguramente las negociaciones sean más que duras.

Los objetivos de esta COP

Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, el 2023 podría ser el año más caluroso jamás registrado a nivel mundial, con una probabilidad superior al 99%.

Debido a esto, la principal tarea será evaluar, por primera vez, el progreso de los países con respecto al cumplimiento del objetivo del Acuerdo de París de 2015 sobre limitar el aumento de la temperatura global a "muy por debajo" de 2 grados Celsius.

Teniendo en cuenta que se está muy lejos de lograrlo, se espera que los países acuerden un plan para encaminar al mundo hacia el cumplimiento de los objetivos climáticos, que podría incluir medidas urgentes para reducir las emisiones de CO2 o impulsar las inversiones en tecnología verde.

En este sentido, una de las grandes cuestiones es si se les debería imponer más responsabilidades a todos los países o solo a los más ricos del mundo, ya que estos son los que históricamente han liberado la mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. 

Además, es posible que las conversaciones más difíciles se centren en el papel futuro de los combustibles fósiles y en el compromiso de los países para empezar a eliminar gradualmente el uso de carbón, petróleo y gas.

En la COP26, celebrada en 2021 en Escocia, los países acordaron reducir gradualmente el uso de carbón, pero nunca decidieron abandonar todos los combustibles fósiles.

No obstante, aunque actores como Estados Unidos y la Unión Europea buscan un acuerdo final en la COP28 que comprometa a los países a eliminarlos gradualmente, el G20 no logró resolver este punto en su cumbre de julio, mientras que países como Rusia han dicho que se opondrían a una eliminación gradual de los mismos. 

Por otra parte, los Emiratos Árabes Unidos y otros países cuyas economías dependen de los combustibles fósiles quieren incluir un enfoque en tecnologías incipientes diseñadas para capturar y almacenar emisiones de CO2 bajo tierra.

Pero, aunque estas tecnologías son de vital importancia para alcanzar los objetivos climáticos globales, aún resultan demasiado costosas y no se utilizan a gran escala. 

Por ello, ante esta situación, también es posible que se establezcan objetivos para triplicar la capacidad de energía renovable y duplicar el ahorro de energía para 2030.

En este caso, la propuesta sí obtendría un amplio apoyo y las principales economías del G20, incluida China, ya respaldarían el objetivo de las energías renovables. 

En otro orden de cosas, como sucede en todas las COPs, una de las grandes discusiones estará centrada en los pedidos de los países en vías de desarrollo para obtener más financiamiento a fin de llevar a cabo la transición energética. 

Según la ONU, los países en desarrollo necesitarán, por lo menos, US$ 200.000 millones cada año hasta 2030 para adaptarse al empeoramiento de los impactos climáticos, como el aumento del mar costero o las tormentas, a lo que se suma la necesidad de financiación para ayudar a sustituir la energía contaminante por fuentes limpias.

Además, no se pueden dejar de lado los costos de los daños que ya están causando los desastres climáticos: los países tendrán la tarea de establecer un fondo de "pérdidas y daños" para ayudar con este asunto, lo que debería desbloquear al menos US$ 100.000 millones para 2030.

Para las naciones más vulnerables, son las más ricas las que deben realizar los mayores aportes porque sus emisiones pasadas de CO2 causaron en gran medida el cambio climático.

Grandes ausentes

Actualmente, China y Estados Unidos son los dos países más contaminantes del mundo. Por ello, que sus presidentes, Xi Jinping y Joe Biden, falten a la cita no es una muy buena noticia. 

En el caso de Biden, en su defensa, asistió a las COP26 y 27, lo que fue todo un mensaje, ya que sus predecesores no solían participar de este tipo de eventos. 

Pero, más allá de la ausencia de ambos líderes, John Kerry, enviado de EE. UU. para el clima, dijo que Washington y Pekín trabajarán para que las negociaciones climáticas sean un éxito.

"Hemos decidido realmente trabajar juntos para lograr una COP exitosa, para lograr un balance global exitoso. Tenemos la intención de trabajar duro para ver si hay una mayor colaboración que pueda hacer avanzar la causa para todos nosotros", dijo Kerry. 

"Sin que China y Estados Unidos avancen agresivamente para reducir las emisiones, no ganaremos esta batalla", agregó. 

Por otra parte, quien debió cancelar su participación a último momento fue el papa Francisco como consecuencia de una inflamación pulmonar que lo aquejó este fin de semana.

Francisco, un gran defensor de la lucha contra el cambio climático, iba a ser el primer Papa en participar de una COP, lo que ya iba a ser todo un suceso en sí. Sin embargo, por pedido de sus médicos, deberá seguir esperando. 

Lula, una de las estrellas

Durante su campaña presidencial, Lula da Silva dijo que la lucha contra el cambio climático iba a ser una de sus banderas, en contraposición a Jair Bolsonaro, quien negaba dicha cuestión.

Por ello, reconocido por la comunidad internacional, Lula asistirá a la COP28 con una gran noticia que refuerza su retórica: en lo que va de 2023, la destrucción en la selva amazónica se ha desacelerado drásticamente, un 55,8% menos que en el mismo período del año pasado.

Según el análisis realizado por el programa de monitoreo forestal MAAP, de la organización sin fines de lucro Amazon Conservation, la deforestación en 2023 en los nueve países amazónicos mostró una disminución de la pérdida de bosques.

La caída coincide justamente con el cambio de gobierno en Brasil, ya que Lula asumió en enero de este año, a lo que se suma la llegada de Gustavo Petro al poder en Colombia a mediados de 2022.

El éxito en controlar la deforestación dará a los países amazónicos más influencia para impulsar la financiación de la conservación en la COP28 y le da un espaldarazo a Lula, quien en 2025 organizará la COP30 en la ciudad Belém. 

Específicamente, la pérdida de bosques primarios del Amazonas cayó a 9.117 kilómetros cuadrados del 1 de enero al 8 de noviembre, un 55,8% menos que en el mismo período de 2022.

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