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Mejora la economía de EE.UU.

30-09-2016
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Ayer, el Departamento de Comercio corrigió el dato sobre el crecimiento de la economía de Estados Unidos en el segundo trimestre de este año que fue de 1,4% y no de 1,1% como se había informado inicialmente. Este módico porcentaje es, de todas maneras, un avance frente a los aún más débiles registros del último trimestre de 2015 y del primero de 2016 que tuvieron incrementos del 0,9% y del 0,8%, respectivamente.

Pero la mayoría de los analistas considera que en este trimestre el nivel de actividad está creciendo de la mano del mayor consumo privado que explica el 70% del producto. Hay consultoras como Macroeconomic Advisers que pronostican una suba del PIB del 3% en el tercer trimestre y del 2,4% en el cuarto. La mayor economía del mundo crecerá en torno al 2% este año, una tasa baja pero superior a la de otros países desarrollados. Una prueba más de que el gran desafío de la economía global es lograr una tasa de crecimiento más alta porque el 3% ?o incluso menos? que pronostican el FMI y la OCDE es insuficiente.

Por otra parte, todos los datos de la economía estadounidense son leídos en esta etapa en clave electoral. En el debate que protagonizaron el lunes Hillary Clinton y Donald Trump quedó claro que tienen dos visiones antagónicas sobre el estado de la economía del país. Para Trump el rígido sistema legal e impositivo fomenta que muchas empresas se radiquen en otros lugares con la consecuente pérdida de empleos. Para Hillary, por el contrario, uno de los aspectos más destacados del actual escenario es la fortaleza del mercado de trabajo con una tasa de desempleo que se ubica en el 4,9%. La política impositiva, también los divide como ha ocurrido en los últimos tiempos entre demócratas y republicanos

Más diferencias

También hay discrepancias sobre la política monetaria. Para Trump la Reserva Federal debería subir las tasas pero no lo hace porque Janet Yellen sigue instrucciones de Barack Obama. A su juicio, la demora en subir las tasas ocasionará que luego deberá hacerse un ajuste más brusco que puede llevar al país a una recesión. Hillary no habla del tema porque procura mostrar una imagen respetuosa de la independencia de la Fed pero está claro que ve con buenos ojos una política monetaria expansiva. Sobre todo a cinco semanas de las elecciones y sabiendo que no hay presiones inflacionarias muy fuertes.

En lo que sí coinciden ambos candidatos en el cuestionamiento al acuerdo comercial que involucra a muchos países del Pacífico. El TPP es el tratado más importante que está hoy en discusión en el mundo en la medida en que participe Estados Unidos. Pero sin el apoyo del futuro presidente, no tiene destino.

En el mundo prevalecen hoy actitudes más proteccionistas que son consecuencia de la desaceleración económica a la que a su vez potencian conformando un círculo vicioso.

La campaña presidencial de Estados Unidos no está al margen de esa tendencia. La defensa del sector industrial ocupa un lugar en el discurso de los candidatos mucho mayor que en elecciones anteriores. Obedece, en parte, al cambio de escenario global pero la clave pasa por lo electoral. Los llamados estados industriales como Ohio, Michigan y Pennsylvania serán uno de los mayores campos de batalla en noviembre y los dos candidatos quieren asegurarse a los electores de esos estados. Todo tiene que ver con todo.

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