Aniversario

A 80 años de Hiroshima y Nagasaki: ¿nos acercamos al fin del mundo?

Esta semana, se están cumpliendo 80 años de los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Y, aunque desde ese momento las bombas nunca más fueron utilizadas, las últimas tensiones internacionales ya generan gran preocupación entre los expertos.

A 80 años de Hiroshima y Nagasaki: ¿nos acercamos al fin del mundo?

Aniversario poco feliz para el mundo: esta semana, se cumplen 80 años de los bombardeos nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.

La trama de esta tragedia había empezado un par de meses antes, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt ordenó que Estados Unidos desarrollara una bomba atómica antes que la Alemania nazi de Hitler.

Así fue como, el 16 de julio de 1945, y en el marco del Proyecto Manhattan, Washington realizó la primera detonación nuclear en la historia de la humanidad en Los Álamos, Nuevo México. 



Conocida como Gadget, la bomba tenía una potencia de 19 kilotones (19.000 toneladas de TNT) y su explosión produjo un hongo de unos 12 kilómetros de alto. 

Para esa fecha, la amenaza nazi ya había sido derrotada. Pero el entonces presidente Harry Truman aún lideraba a su país en la guerra del océano Pacífico contra Japón. En ese momento, el triunfo norteamericano era inminente. Sin embargo, un desembarco de tropas estadounidenses en el país asiático hubiese incrementado notablemente el número de bajas. 

Ante esa situación, y consciente de que un nuevo conflicto se avecinaba (la Guerra Fría contra la Unión Soviética), Truman ordenó lanzar una bomba sobre Japón para ponerle fin a la guerra y, de paso, enviarle un mensaje a Iósif Stalin.



El 6 de agosto de 1945, EE. UU. lanzó la bomba sobre Hiroshima, provocando, en el acto, la muerte de unas 80.000 personas y unas 160.000 en total

Apodada Little Boy, la bomba de uranio pesaba aproximadamente 4.400 kg, tenía 3 m de longitud y 71 cm de diámetro. Fue lanzada desde el bombardero Boeing B-29 Superfortress, llamado Enola Gay, y generó una explosión de 16 kilotones. 

Pero, para sorpresa de casi todos, Japón resistió un par de días más, por lo que una segunda bomba cayó en Japón, esta vez en la ciudad de Nagasaki. 



Esta bomba, conocida como Fat Man, era de plutonio. Fue lanzada desde el bombardero B-29 Bockscar y generó una explosión de 21 kilotones, provocando la muerte de otras 40.000 personas.

Así, por primera vez en la historia, el mundo observó un nivel de destrucción nunca visto, mientras que Robert Oppenheimer, padre de la bomba atómica, declaraba que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista "Bhagavad Gita": "Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos".

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Foto de Hiroshima tras la explosión nuclear 



Las bombas en la actualidad 

Las consecuencias generadas por ambas bombas fueron una importante señal de advertencia para las potencias, principalmente a la hora de evitar utilizarlas nuevamente contra la población civil. 

Sin embargo, eso no evitó que una carrera armamentística se desarrollara entre Estados Unidos y la Unión Soviética, llegando a poseer, entre ambos, más de 45.000 ojivas nucleares. 

Lo paradójico fue que, sobre la base de la doctrina de la destrucción mutua asegurada -que explica que, si dos países que poseen armas atómicas van a la guerra, ambos prácticamente se destruirían- se logró evitar una guerra entre grandes potencias hasta la actualidad.



Hoy en día, 80 años después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, hay nueve países con este tipo de armamento: China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

Por su parte, debido a la llegada de Donald Trump al poder, países como Alemania, Japón y Corea del Sur dudan seriamente de la continuidad de la protección que el paraguas nuclear norteamericano les brindaba. Por ello, analizan desarrollar su propio armamento atómico. 

En total, se estima que en el mundo hay más de 12.000 ojivas nucleares, de las cuales casi 10.000 pertenecen a EE. UU. y Rusia, aunque el problema es que, según el SIPRI, todos esos países "continuaron con los programas intensivos de modernización nuclear en 2024, actualizando las armas existentes y agregando versiones más nuevas".



Esto es consecuencia directa de los conflictos internacionales, tal como se observa en la guerra de Ucrania o en las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China. 

Y a esto se suma que, por ejemplo, la bomba de Hiroshima sería considerada de "bajo rendimiento" si se la compara con las armas actuales: el artefacto nuclear más grande del arsenal estadounidense tiene un rendimiento de 1,2 megatones, 80 veces mayor que la de Hiroshima.

¿Camino al fin del mundo? 

Estas alarmantes tendencias nucleares fueron claves en el último Boletín de los Científicos Atómicos que, a principios de este año, movieron su "Reloj del Juicio Final" más cerca que nunca de una catástrofe en todo el planeta.



El reloj usa la analogía de la especie humana estando siempre "a minutos de la medianoche", lo que equivaldría a la "destrucción total y catastrófica" de la humanidad. En este sentido, el ahora se ubica a 89 segundos de la medianoche. Teniendo en cuenta que el reloj fue fundado en 1947, este es el momento más crítico en sus 78 años de historia.

En diálogo con El Economista, Fabián Calle, analista internacional, explicó que lo que está sucediendo es lógico si se tiene en cuenta el fin de la unipolaridad estadounidense: "La puja que EE. UU. tiene con China, y un poco más lejos con Rusia, pone al tema nuclear, nuevamente, en el centro de la escena, ya que este tipo de armas se utilizan con fines de extorsión".

Sin embargo, para Calle, una de las grandes diferencias con la Guerra Fría es la banalización de la amenaza nuclear, principalmente porque Rusia y Corea del Norte abusan de esta herramienta. 



"Así, se corre el riesgo de que se caiga en el síndrome del pastorcito mentiroso: que terminemos no dándole importancia al asunto y eso derive en un evento desagradable. No creo que ocurra, porque todo indica que Rusia no va a perder a nivel táctico la guerra con Ucrania, aunque sí la va a perder a nivel estratégico por quedar colgado a China, a lo que se suma el golpe que va a recibir la economía rusa cuando tenga que pasar otra vez a una economía menos militarizada", agregó. 

Por otro lado, Calle destacó que el caso más fuerte de proliferación de armas es el de China, que está pasando de una política de 400 cabezas nucleares a un plan de 1.500, mientras que Estados Unidos está en pleno desarrollo del programa de los Sentinel, los misiles balísticos con nuevas cabezas nucleares.

"Rusia, con una economía chica y sin poder naval importante, siempre va a apostar por los misiles balísticos. Y, sin dudas, la estrategia de China va a producir presiones en la India para aumentar la cantidad de cabezas nucleares tácticas y estratégicas, lo que a su vez va a impactar en Pakistán. De esta forma, surge otra carrera regional", agregó el analista. 



Por último, respecto a Irán, Calle detalla que hay muchos especialistas que consideran que ya es un país nuclear no declarado porque podría llegar a enriquecer uranio al 90% (lo necesario para una bomba) mucho más rápido de lo que se cree. Incluso postula que el último ataque de Estados Unidos contra sus instalaciones nucleares no representaría un freno completo para el país persa. 

Por su parte, para Julián Gadano, exsubsecretario de Energía Nuclear, lo que está ocurriendo hace que "el mundo sea más peligroso, pero que los países estén considerando esto es consecuencia del debilitamiento y resquebrajamiento del régimen de no proliferación".

El especialista cree que no se puede escindir esta situación del cambio de visión, de política de Estados Unidos: "En el régimen de no proliferación, una condición central era la estrategia del palo y la zanahoria que emanaba de Estados Unidos, que son los que crearon el régimen. Si alguien abandonaba el régimen, se iba a convertir en un paria; mientras que, si se quedaba, iba a poder obtener cooperación tecnológica y técnica, además de estar bajo el paraguas nuclear de Washington". 



Por eso, sentencia: "Ahora Trump está diciendo que el paraguas nuclear sale caro y que cada uno tiene que protegerse por sí mismo, lo que hace que otros países analicen, seriamente, desarrollar una bomba".

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