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Existe un creciente interés de las entidades financieras por avanzar en la promoción de las finanzas sostenibles

Según los resultados de la primera Encuesta Nacional de Finanzas Sostenibles y Cambio Climático (ENFSyCC)

Existe un creciente interés de las entidades financieras por avanzar en la promoción de las finanzas sostenibles
11 mayo de 2023

Los resultados de la primera Encuesta Nacional de Finanzas Sostenibles y Cambio Climático (ENFSyCC) realizada en el último trimestre de 2022 indican que existe un creciente interés de las entidades financieras por avanzar en la promoción de las finanzas sostenibles. 

En este sentido, con la información de la ENFSyCC, el BCRA se hace de una herramienta adicional para avanzar en el diseño e implementación en los próximos años de una estrategia de política que promueva una eficaz identificación y prudente abordaje de los riesgos y oportunidades vinculadas al cambio climático, contribuyendo al fortalecimiento, desarrollo y la estabilidad del sistema financiero argentino.

En relación con el conjunto de entidades reguladas por el BCRA, en la ENFSyCC se obtuvieron respuestas de aproximadamente 60 entidades financieras, las cuales agrupan el 97% del crédito otorgado por el sector bancario al sector privado. 

La acción contó con la asistencia técnica del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fue de carácter voluntario.

La encuesta aportará a un mejor diagnóstico sobre el nivel de conocimiento, relevancia y abordaje que las entidades del sector tienen frente a la sostenibilidad y, en particular, respecto de los efectos financieros vinculados al cambio climático en términos de riesgos y oportunidades. 

Esta encuesta se realizó en el marco del creciente compromiso internacional para afrontar los desafíos originados por el cambio climático. Distintos foros internacionales, bancos centrales y autoridades de regulación y supervisión, así como participantes del mercado, han avanzado en el análisis de sus potenciales riesgos e implicancias financieras y comenzado a delinear alternativas para abordarlas. 

En Argentina —en línea con el marco normativo local referido a la protección ambiental y con los objetivos ODS que derivan de lo concertado en el Acuerdo de París- se vienen materializando avances relevantes en esta materia. 

En particular, dentro del conjunto de iniciativas lideradas por el sector público para el sistema financiero, se destaca las acciones desarrolladas por la Mesa Técnica de Finanzas Sostenibles (MTFS).

 La MTFS -creada en 2020, con la coordinación del Ministerio de Economía de la Nación— reúne a los reguladores del sector, con el fin último de desarrollar las finanzas sostenibles en Argentina y comenzar a promover una adecuada gestión de los riesgos asociados con los factores sociales, ambientales y de gobernanza. 

En el marco provisto por la MTFS, a fines de 2021 el Ministerio de Economía, el Banco Central de la República Argentina, la Comisión Nacional de Valores y la Superintendencia de Seguros de la Nación convergieron en la firma de una Declaración Conjunta para impulsar el desarrollo de las finanzas sostenibles en Argentina.

A partir de los compromisos asumidos en la mencionada Declaración Conjunta, una de las primeras acciones implementadas fue el lanzamiento de la encuesta.

Las principales conclusiones

Las entidades bancarias están de acuerdo con que deben interesarse en integrar los factores ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza, provenientes del inglés ESG) y específicamente el impacto del cambio climático en sus operaciones y en la gestión de sus portafolios de inversión, especialmente porque representan potenciales riesgos financieros y reputacionales.

Asimismo, un poco más de la mitad de las entidades bancarias identifican el impacto de los aspectos ambientales sociales y de gobernanza en la solidez y reputación de sus empresas. 

La principal razón para que las entidades bancarias no identifiquen el impacto de los factores ASG es que, estos factores, aún no forman parte de la estrategia de negocio. 

Uno de los principales roles que le atribuyen las entidades al sistema financiero en términos de sustentabilidad, es apoyar la transición hacia una economía carbono neutral y resiliente a los efectos del cambio climático consiste en direccionar flujos financieros hacia actividades y empresas que contribuyan a una economía carbono neutral.

Solo un poco más de la mitad de las entidades bancarias incluyen en su misión, visión o valores los factores ASG, sin embargo varias entidades están dispuestas a incluirlos en el corto plazo. 

La tercera parte de las entidades cuentan con una política ASG aprobada y en vigencia y algunas entidades esperan implementarla en los próximos meses, mostrando un interés generalizado en el sector financiero por adoptar este tipo de políticas. 

El rol o papel más frecuente de los Directorios respecto a los factores ASG es el de monitorear el desempeño de la entidad frente a los objetivos asociados a los factores ASG, aunque en la tercera parte de las instituciones los Directorios no consideran ni abordan los riesgos y oportunidades asociados a los factores ASG. 

Menos de la mitad de las entidades bancarias cuentan con un responsable (funcionario, área o comité) con la función específica de gestionar los factores ASG. En general esta responsabilidad está adscrita a diferentes áreas de las entidades tales como: área de sustentabilidad, recursos humanos, comité de ética, responsabilidad social, comité de administración de riesgos, entre otros. 

Cerca de la tercera parte de los Directorios de las entidades consideran el cambio climático como un asunto material que representa una fuente de riesgos financieros; en el resto, o no se aborda el tema o apenas están construyendo las capacidades para abordarlo.

La mayoría de las entidades bancarias consideran que el cambio climático es una fuente de riesgos financieros para su entidad aunque son menos las que lo consideran como de alto riesgo. Y aunque argumentan distintas razones para considerarlo como un riesgo financiero el más frecuente es el riesgo de crédito asociado a eventos de transición y/o climáticos. 

Asimismo, la mayoría de entidades consideran que el cambio climático es un riesgo para la estabilidad del sistema financiero argentino (aunque son menos de las que consideran que son un riego financiero para su entidad). Dentro de las razones que exponen están: afecta a todos los sectores económicos, afecta las actividades financieras y comerciales, afecta a tomadores de crédito, provoca restricción en acceso a mercados, afecta la capacidad de repago de los clientes, afecta la naturaleza, el medio ambiente, y la biodiversidad, vuelve inviable los proyectos, créditos e inversiones, entre otros. Como puede deducirse las entidades bancarias son conscientes que el cambio climático afecta al sistema financiero del país en distintos aspectos y a través de diferentes mecanismos o canales (incobrabilidad de la cartera, capacidad de repago de los clientes, etc.). 

La mayor parte de las entidades bancarias consideran que el cambio climático no tiene o aún no tiene un impacto en la solvencia y/o los resultados de la entidad, aunque algunas identifican impactos en el desempeño operacional de la entidad, en el portafolio de inversiones, en la cartera de crédito, entre otras.

Solo unas pocas entidades cuentan con un proceso o mecanismo de identificación y gestión de riesgos ASG que incluye los riesgos asociados al cambio climático. 

Los principales estándares o guías que utilizan las entidades para integrar los factores ASG en el marco de la gestión de riesgos de la entidad son: Principios de Ecuador, Principios de Banca Responsable de United Nations Environment Program Finance Initiative (UNEP-FI) y Normas de desempeño del International Finance Corporation (IFC). 

En general es baja la capacidad técnica de las entidades para incorporar variables y escenarios de cambio climático en sus análisis y gestión de riesgos, solo unas pocas cuentan con esta capacidad. Los principales obstáculos para ello son: falta de información técnica, actualizada y accesible, los costos adicionales que conlleva a implementación de esta capacidad, falta de prioridad en los Directorios u órganos de dirección. 

Existe una baja apropiación por parte de las entidades bancarias de definiciones o criterios específicos para identificar y clasificar las operaciones de crédito o los proyectos productivos que generan beneficios ambientales, que contribuyen con la mitigación o adaptación al cambio climático o con impacto social positivo, aunque algunas entidades están en proceso de adquirir estos conocimientos. Y en este escenario el marco conceptual utilizado con más frecuencia son los Objetivos de Desarrollo Sostenible. De las pocas entidades que cuentan con definiciones o criterios, sólo la mitad tiene sistemas de información que les permite identificar, clasificar y gestionar las operaciones de crédito que cumplen o incorporan criterios ambientales.

Un poco más de la mitad de las entidades tienen en cuenta las oportunidades relacionadas con factores ASG, incluyendo el cambio climático, dentro de la estrategia comercial de otorgamiento de crédito. Los productos "verdes" que con mayor frecuencia desarrollan o esperan desarrollar las entidades bancarias son: financiamiento o líneas de crédito destinadas a proyectos de eficiencia energética, movilidad eléctrica, disposición y aprovechamiento de residuos, energía renovable, construcciones sostenibles o similares y productos financieros o no financieros que promuevan la inclusión financiera. Incluso algunas entidades incorporan atributos diferenciadores en el diseño de estos nuevos productos financieros 'verdes' o 'sociales', consistentes en condiciones financieras especiales (menor tasa, mayor plazo o periodo de gracia, etc.). 

En el sector bancario no es frecuente que las entidades elaboren y publiquen reportes anuales de sostenibilidad (un tercio de las encuestadas), las entidades que los elaboran y publican lo hacen principalmente por la reputación corporativa y la transparencia. La metodología que con más frecuencia utilizan es la de Global Reporting Initiative (GRI). Aun así la mayor parte de las entidades conocen la práctica de elaboración de reportes de divulgación de información relevante sobre los factores ASG y consideran que puede ser útil divulgar esta información debido a que contribuye a la transparencia y a la reputación corporativa y la mayor parte de las entidades están dispuestas a elaborar informes de sostenibilidad ambiental.

El uso de métricas comparativas para evaluar los riesgos asociados al cambio climático y para evaluar las oportunidades asociadas al cambio climático en la cartera es bastante escaso en el sector bancario, aunque se observa una gran disposición a analizar el tema y a implementar este tipo de métricas. 

La política de descarbonización del portafolio no es una práctica generalizada y solo un reducido número de entidades bancarias cuenta con una. Tampoco es frecuente que las entidades del sector bancario midan los riesgos asociados al cambio climático en la gestión de sus carteras y solo unas pocas entidades tienen metas e indicadores comerciales para el financiamiento de proyectos con beneficios ambientales o sociales y evalúan periódicamente los resultados. 

Las recomendaciones del "Principles for the Effective Management and Supervision of climate-related Financial Risks" son desconocidos para una gran parte de las entidades y son muy pocas las que han tomado la decisión de adoptarlos. Respecto al Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD), si bien el grado de conocimiento es más amplio, su nivel de implementación aún es acotado.

 

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