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El BCRA tuvo que jugar más fuerte para frenar la corrida

Muchos sectores no tienen precio y las transacciones son condicionales o están suspendidas. Por eso el BCRA decidió jugar aún más fuerte: quemó más bonos, más reservas y subió 10 puntos la tasa de los plazos fijos. Eso calmó a los dólares, pero no cayó bien en los títulos argentinos, que siguen aflojando.

El BCRA tuvo que jugar más fuerte para frenar la corrida
Luis Varela 28 abril de 2023

Argentina sigue atravesando días complejos. La oposición parece perdida. El oficialismo, sin chance de ganar, tiene a Cristina buscando sobrevivir disfrazándose de opositora. Y con esa incertidumbre como escenario, el BCRA hizo ayer un aún mayor esfuerzo para frenar una corrida cambiaria que sigue teniendo ahorristas que compran todo lo que encuentran.

Para evitar que esa corriente cambiaria prevalezca, el BCRA probablemente más asustado, y con cambio de mando, ya que Miguel Pesce está un tanto desplazado por Lisando Cleri (un hombre de Massa) jugó ayer muy fuerte: decidió elevar nada menos que 10 puntos la tasa de interés, quemó más bonos y reservas y, con todo eso, pudo seguir planchando los dólares libres, que volvieron a bajar fuerte. Toda esta movida, sin embargo, no cayó bien en los inversores, por lo que los bonos se debilitaron aún más (el riesgo país subió otras 17 unidades hasta 2.657 puntos básicos, el mayor desde mediados de octubre) y las acciones argentinas (a pesar de un día muy alcista en Wall Street) volvieron a mostrar valores en baja, con un costado adicional muy negativo: otra fuerte baja para los granos en la Bolsa de Chicago.

El impacto de la suba del dólar

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La situación bien puede definirse como estado de shock. A pesar del retroceso de miércoles y jueves, el salto que pegó el dólar blue (18% en el mes y 35% en lo que va del año), contagió a los precios internos. Y el contagio llegó a tal punto que Gustavo Weiss, el titular de la Cámara Argentina de la Construcción, comentó una respuesta que se repite en muchos sectores de la economía. Clientes históricos se comunican con sus proveedores habituales y les contestan "no hay precio, te entrego pero te facturo cuando tenga precio". Y esto genera desconcierto y desabastecimiento en muchas áreas comerciales.

Esta realidad provocó un gran susto en el equipo económico, por lo que tarde, en una clara demostración de mala praxis, el BCRA aceptó que debía subir mucho más las tasas de interés para ver si con eso lograba parar al dólar: y tras una suba fallida de 78% a 81% hace unos días, ayer elevó el premio por los plazos fijos del 81% al 91% anual, un tranco. Esta tasa, que es una de las más altas del mundo, increíblemente sigue siendo negativa contra la inflación, ya que significa un premio del 7,6% mensual contra una inflación que ya rueda al 8%, por lo que dejar dinero en el banco sigue licuando la tenencia de los ahorristas. Y, además, en otro abismo con derivaciones desconocidas, esta tasa más alta también premia a las Leliqs, que son papeles que el BCRA le debe a los bancos, y el stock de Letras de Liquidez ya llega a $12,5 billones, lo que  significa que a partir de ahora la autoridad monetaria deberá hacer un pago de intereses de $1billóm al mes, es decir superior a lo que se paga en jubilaciones.

Esta suba en la tasa para frenar al dólar no vino sola. Ayer los exportadores liquidaron US$ 75 millones por dólar agro, pero el BCRA tuvo que vender en el mercado US$ 79 millones para que los dólares siguieran aplacándose. Y lo peor del caso, que demuestra la situación de emergencia, es que Reconquista 266 a la vez chupó depósitos de los bancos otros $ 1,3 billones y les dejó Leliq cortas y perdió reservas por otros US$ 249 millones. Y por si todo eso no bastara, hubo operativos policíacos en la City porteña, lo cual asustó aún más, provocando más incertidumbre, un Estado que no baja el gasto, no deja de emitir y sigue ahuyentando a los inversores.

Se supo, además, que el Banco Central le entregó al Ministerio de Economía otro adelanto transitorio, lo cual significa más emisión. Y como los "dólares agro" que van entrando a cuentagotas son fondos atrasados de los exportadores, y no de los productores, empieza a rumorearse que estudian colocarle un precio mayor al dólar soja. Sucede que en los contratos de dólar futuro que se realizan en el Rofex volvieron a incrementar las expectativas de devaluación, elevando el dólar oficial a partir de agosto. Y lo que se ve es que este "Plan Llegar" de Massa, que hasta ahora era llegar a las PASO, se va convirtiendo lentamente en "llegar al fin de semana".

Datos mixtos en el exterior

La demanda de apertura de cuentas en EE.UU. está en uno de los puntos más altos en los últimos años
 

Todo este tembladeral local llega acompañado de datos contradictorios en la economía de EE.UU.: su crecimiento dio la mitad de lo que esperaba el mercado: creían que el PIB norteamericano se iba a expandir al 2% y creció apenas 1,1%. Pero al mismo tiempo llegan algunos buenos balances a Wall Street. Y se ve que el freno económico de EE.UU. es desparejo, con empleo aún muy firme. Por todo eso, los inversores creen que el miércoles próximo la Fed elevará su tasa base en otros 25 puntos básicos, pero que a partir de ahí terminará la suba y que puede haber baja antes de fin de año (a pesar de que Powell repite una y otra vez que mantendrá la tasa alta hasta bien entrado el 2024). Con esa disyuntiva, ayer hubo suben en las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,8% anual a 1 año de plazo, 3,6% a 5 años, 3,5% a 10 años y 3,8% a 30 años. Y con eso, en el exterior el dólar subió 0,2% en Japón y 0,1% contra el euro, pero bajó 1,5% en Brasil, 0,5% en México, 0,3% contra la libra, 0,2% en Chile y 0,1% en China.

El dólar en el mercado local

dolar
 

A nivel local, con la quema de bonos, de reservas, los policías en la city y la suba de tasas de interés, los dólares libres se aplacaron un poco más. El dólar blue bajó $7 hasta $467, el dólar Qatar subió $1,38 hasta $458,24, el Senebi cayó $8,25 hasta $454,12, el MEP bajó $4,20 hasta $442,23 y el contado con liquidación se hundió $11,99 hasta $457,25, por lo que la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 104% y la del CCL con el mayorista fue del 106%.

Estas decisiones para frenar a los dólares libres no generaron un buen clima para los títulos argentinos. Ayer, mientras todos esperaban el discurso de Cristina en un teatro de La Plata, con Massa invitado y Alberto no, el ministro de Economía prefirió ir a Uruguay, y notablemente envió gente de segunda línea a Washington para que pujen con el FMI para ver si adelantan fondos vitales para enfrentar este complicado momento. Por eso los bonos cayeron ayer otro 1% y, como dijimos, el riesgo país argentino sigue volando, casi nueve veces más alto que el de los países vecinos.

Bolsas para arriba

Mercados.
 

Por el lado de los papeles privados, la novedad de que EE.UU. se va frenando plantea la posibilidad de que la suba de tasa corta de la Fed termine pronto y, con buenos balances (como el de Meta y el de Amazon, que siguió a los de Microsoft, Alphabet y Visa) la Bolsa de Nueva York tuvo una rueda para el festejo: hubo una suba del 1,6% para el Dow, alza del 2% para el S&P y avance del 2,4% para el Nasdaq. Mientras que también se anotó una suba del 0,6% en la Bolsa de San Pablo y alza del 0,8% en la de México.

A nivel local, sin embargo, el resultado bursátil estuvo en rojo. Con $4.665 millones operados en acciones y $11.126 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 2,6%. Y los ADR argentinos que cotizan en Nueva York no tuvieron la euforia del resto del mercado, sino que estuvieron mixtas, con subas del 1% al 2,5% para Edenor, Despegar, Adecoagro y Loma Negra; con bajas del 1% al 2,4% para Central Puerto, Francés, Macro, Supervielle y Cresud.

Frente a este crudo momento, la gran pregunta que les repetían los inversores a los analistas tenía que ver con qué hacer con el dinero: ¿Va a plancharse el dólar durante algunas semanas? ¿Puede ser conveniente un carry con la tasa del 91%? ¿Están ya en precio posible los bonos argentinos después de tanta caída?

La respuesta de los consejeros de inversión parecía repetirse como un eco: aún no es momento para comprar papeles argentinos de ningún tipo porque se ve por delante un horizonte disruptivo. Sin embargo, los operadores especializados encerrados en pesos participaron de una buena licitación para el Estado el miércoles, en la que el Tesoro pudo patear a abril de 2024 un mega vencimiento de más de $1 billón. El éxito de esa colocación no fue casual: Massa resolvió entregar un bono que puede ser carísimo, un papel Dual con vencimiento a abril de 2024, que en ese momento tendrá un resultado según lo que resulte mejor de la devaluación o de la marcha de la inflación.

Y ayer, en la licitación revancha que realizó la Secretaría de Finanzas, demostró que los operadores más conocedores del mercado tomaron posición en bonos CER con vencimientos anteriores a la elección presidencial. En detalle, en la licitación revancha de Ledes y Lecer exclusiva para creadores de mercado de ayer hubo 27 ofertas y se captaron $ 8.649 millones. El 74% del dinero captado fue en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento con vencimiento 18 de julio de 2023 (x18l3 - reapertura), el 24% en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento con vencimiento 18 de septiembre de 2023 (x18s3 - reapertura) y apenas el 2% restante fue a una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de julio de 2023 (s31l3 - reapertura).

Esta movida va demostrando lentamente que el financiamiento en pesos se está recuperando con los bonos duales, algo que será muy costoso. La expectativa, de uno y otro lado, es salir de este pozo de escasez de dólares por la sequía, y patear todo para 2024, año en el que supuestamente la cosecha será mejor, con un gasoducto que permitirá depender menos de la importación de energía.

Entonces, ¿por qué no compran bonos en dólares que hoy tienen precios de mercado que rondan los US$ 23? Los expertos creen que pueden bajar más, y saben por experiencia que los fondos buitre suelen entrar recién cuando valen US$ 17. De ahí que se patea la oportunidad de compra. En el medio, por supuesto, hay una gran duda: lo que viene políticamente es un gran desafío con un resultado que se desconoce por completo. 

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