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Quita de subsidios

Tarifazo sí, gradualismo no

Con aumentos que podrían estar por encima del 200%, la clase media y baja son las más perjudicadas. La preocupación de ciertos sectores gira en torno a la falta de gradualismo y a la cantidad de amparos en la Justicia para frenar los incrementos.

El PEN puso en marcha un nuevo esquema de subsidios y aumentos entre junio y el 30 de noviembre de 2024.
El PEN puso en marcha un nuevo esquema de subsidios y aumentos entre junio y el 30 de noviembre de 2024. Archivo
Daniel Barneda 07 junio de 2024

El Gobierno oficializó aumentos en las boletas de gas y luz de entre 150% y 200% promedio

El Poder Ejecutivo modificó los topes de consumo máximos subsidiados y las bonificaciones sobre los precios mayoristas de energía eléctrica y gas natural para los usuarios N2 (ingresos bajos) y N3 (ingresos medios), para el denominado Período de Transición (entre junio y el 30 de noviembre de 2024), según el Decreto N° 465/24.

"Por más que no era lo que pensábamos hacer inicialmente, fue la opción de transición que logramos consensuar con el Ministerio de Economía", disparó un funcionario cercano al Gobierno.

En medio de una recesión económica preocupante, el Gobierno buscó lograr un equilibrio en el superávit fiscal y la desaceleración de la inflación

Lo hizo a través de una serie de resoluciones publicadas en el Boletín Oficial durante esta semana.

Se pasará de subsidios generalizados a uno focalizado, en el cual el usuario puede conocer el costo del kwh de energía eléctrica y m3 de gas natural que es idéntico para todos, y la asistencia que le brinda el Estado Nacional a los usuarios según su capacidad de pago y que alcanza hasta un límite de consumo limitado mediante el reconocimiento de un pago menor. 

El incremento afectará principalmente a los usuarios residenciales de ingresos medios y bajos, quienes pagarán más caro por la luz y el gas que utilicen, pero también tendrán nuevos topes de consumo subsidiado más bajos. 

Y ningún usuario residencial, comercial e industrial pagará el costo pleno de la energía consumida por lo que todos serán subvencionados.

En forma estimativa, la Secretaría de Energía que conduce Eduardo Rodríguez Chirillo realizó un cálculo de incrementos considerando consumos promedios residenciales de 260 KWh en el caso de las boletas de luz: los usuarios N1 pasarán de $24.710 a pagar $30.355 (22,8%); los N3 de $6.585 a $16.850 (155,9%) y los N2 de $6.295 a $12.545 (99,3%).

En gas, considerando un consumo promedio de 149 m3, los usuarios N1 pasarán de $25.756 a pagar $28.142 (9%); los N3 con un consumo promedio de 171 m3, pagará de $24.465 a $26.865 (9%); en tanto los N2, con un consumo promedio de 159 m3, lo hará de $15.638 a $20.797 (32%).

Desde los pasillos de Energía, algunas voces sugirieron que lo deseable hubiese sido avanzar con mayor gradualismo con reformas regulatorias basadas en la libre competencia y que los precios bajen en la medida que se retiran subsidios y la demanda se ajuste por el efecto del no derroche.

"Los amparos están a la vuelta de la esquina y complicarían muchísimo el plan de quita de subsidios", apuntó un importante empresario.

La preocupación de ciertos sectores por esta cuestión no es un tema menor. "El Gobierno manejó las cosas mal desde un principio y puede haber consecuencias en la Justicia", advierten.

De hecho en las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego ya se conocieron los primeros fallos judiciales y temen que podrían replicarse en el AMBA, que concentra el 45% el total de los clientes del país.

"El aumento tarifario no cumple con los requerimientos de previsibilidad y gradualidad para los usuarios del sistema, además de generar un fuerte impacto en la economía de los consumidores", se escuchó decir a un magistrado provincial.

La mirada que tiene parte del sector es que "se trata de un avance relativizado de la quita de subsidios", donde por un lado se retrasa el cobro de los incrementos en generación y distribución en VAD y por otro se mantiene las categorías de los usuarios, "aunque achica la parte subsidiada en los sectores medios y un poco menos en los bajos, incrementa el excedente al valor total sin subsidios".

Otros, aseguran que los aumentos eran inevitables y estiman que las modificaciones son razonables. "El problema sigue siendo el timing político. Veremos cómo lo implementan", sostienen.

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