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Una semana de respiro antes de otra encrucijada por la inflación

Tras una seguidilla de noticias positivas, el BCRA debe decidir si sube sus tasas

07 abril de 2017

Por Leandro Gabin

El Gobierno tuvo una semana de noticias positivas en lo económico que no aparecían en mucho tiempo. El blanqueo récord (US$ 116.800 millones), la suba de la nota de la deuda por parte de Standard & Poor's, el rápido movimiento que están teniendo los créditos hipotecarios y ya no solo por parte de los bancos públicos sino de los privados de primera línea (de la mano del crecimiento de las escrituras en Capital que se hacen con crédito, que fue del 23% del total), más fondos para obra pública (y la provincia de Buenos Aires particularmente) de parte de organismos internacionales, fueron algunas de las buenas nuevas que pudo mostrar el Ejecutivo.

Además, le suman los brotes verdes que se empiezan a ver en el nivel de actividad, si bien con alguna resaca de la recesión pasada que aún está latente. Ni siquiera el paro general de la CGT de ayer pudo opacar el optimismo oficial. Después del espaldarazo que recibió el macrismo el sábado pasado con la multitudinaria marcha a favor, la movida sindical quedó un poco licuada. “Es un paro político realizado por los gremios y la izquierda. Nada más que eso. Ninguno de los dos realmente representan a la gente”, afirmaban en Gobierno, quitando todo tipo de mérito a la movilización del jueves.

Rumbo ratificado

Lo cierto es que Mauricio Macri llamó a ratificar el rumbo económico, justamente aquél que le critican los gremios y que -marcha mediante- tratan de torcer. Lo hizo ante banqueros e inversores en el World Economic Forum realizado en el Hilton. “Esto recién comienza: creanmé que están a la hora indicada en el lugar indicado”, dijo Macri a un auditorio colmado por más de 1.100 personas de 63 países y representantes de 10 gobiernos latinoamericanos. Y los invitó a “apostar en Argentina”.

Los abanderados del marketing pro-Argentina ante inversores del exterior fueron dos encumbrados empresarios: Alejandro Bulgheroni y Eduardo Elsztain. “Quiero dar testimonio a los visitantes de otros países que no tuvieron experiencias en Argentina, que es un buen lugar para invertir”, arremetió el presidente de Grupo Bridas. Y para dar más certidumbre al auditorio repleto de empresarios como él, aseguró que “a los que conocen o no el país, Argentina es un lugar donde se puede invertir a largo plazo y con ganancias razonables”.

Mundo con sonrisa

El mundo le sigue sonriendo al Gobierno de Macri. Standard & Poor's, más allá de subirle la nota al país, fue elogioso con el rumbo económico. “Argentina está logrando avances para resolver varios desequilibrios macroeconó- micos en el país al mismo tiempo que reconstruye gradualmente su credibilidad y mejora el debilitado marco institucional en general”, destacó la agencia, que de todas formas dejó la nota del país a cinco escalones del utópico investment grade. El simple hecho impactó en el mercado de bonos soberanos y corporativos. Un informe a clientes de un broker del exterior marcaba que los precios de los activos en Nueva York estaban recuperando, llevando el rendimiento de los títulos argentinos a 6,5% (borrando todo el “efecto Trump”). Incluso esa menor tasa de los bonos y, por ende, la baja del riesgo local, permitió que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aumentara los préstamos hacia Argentina en US$ 500 millones adicionales.

El Presidente del BID, Luis Alberto Moreno, le trajo la buena noticia a Macri y al ministro de Finanzas, Luis Caputo. En su programa inicial para el 2017 había contemplado una cifra de aproximadamente US$ 1.450 millones para sus operaciones en Argentina. Sin embargo, gracias a la mejora en la calificación de riesgo del país, entre otros factores, el BID decidió agregar US$ 500 millones adicionales de los cuales US$ 350 millones irán en forma directa a María Eugenia Vidal. Las elecciones ya se juegan y la obra pública motorizará, según el Gobierno, el humor de los votantes.

Maldita inflación

Pero después de esta semana de buenas noticias, el Ejecutivo tendrá un test no menor el martes. Ese día el Indec difundirá el IPC de marzo, que vendrá recargado. Según Estudio Bein rondó el 2,3% mientras que para la CGT fue del 2,1%. Fuentes oficiales deslizaron 2,2%. Sea el que fuera el número final, lo cierto es que en el primer trimestre la inflación llegará al 6% por lo menos (1,3% en enero, 2,5% en febrero y más de 2% en marzo). Así, la batería de buenas noticias llegará a su fin.

El Gobierno tendrá que salir a explicar cómo hará para que los precios se acomoden a la meta de Federico Sturzenegger: 17% como máximo. La pregunta podría tener una respuesta el mismo martes cuando la mesa chica del BCRA se reúna para decidir sobre la tasa de política monetaria. Actualmente en 24,75%, se cree que el BCRA podría salir a subir las tasas en forma simbólica para paliar las expectativas alcistas. Lo harían sabiendo que el dato de marzo será malo y, además, después de que el REM mostrara otra suba en las expectativas de precios para todo el 2017.

En el BCRA están convencidos de que la meta se logrará, incluso si tienen que subir las tasas y enfriar un poco más la economía. Es un viejo debate que tiene la entidad con, por ejemplo, Francisco Cabrera, el titular de Producción. Por lo bajo, “Pancho” dice que si Reconquista 266 sigue con las tasas altas “se crecerá menos inevitablemente”. Casi resignado, el funcionario sabe que la pulseada termina con la orden del mismo Macri con respecto al asunto. No sólo el Presidente tiene como prioridad casi absoluta la inflación, y por eso juega a favor de la política de Sturzenegger en la intimidad del Gabinete, sino que lo hace público. Tan es así que en el World Economic Forum volvió a repetirlo: “Atacamos un tema central, de fondo, que es la inflación, a la que hemos puesto en el centro de nuestra agenda y por suerte hemos tenido éxito para ir bajándola y tenemos que seguir profundizando hasta llegar a tener una inflación de un dígito que garantice la protección del salario del trabajador”.

La encrucijada para Gobierno será si finalmente el BCRA tiene que subir las tasas (ahora en la próxima reunión a fin de mes) y eso termina por apagar los brotes verdes. El crecimiento económico no está garantizado ni mucho menos y la recuperación del nivel de actividad lejos está de ser parejo. Se sinceraba una fuente del equipo de Gustavo Quintana al decir que “sería un golazo” crecer al 3%. Ya ese número parece no tan alcanzable como antes y los riesgos de tener un rebote que no llegue a compensar la caída del 2016 van en aumento. Por ahora, como dijo el mismo Presidente, no hay plan B y la fórmula oficial es la “confianza”. Habrá que ver si eso alcanza para levantar la economía, bajar la inflación y ganar elecciones.

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