“Tienen que entrar más empresas grandes”

02-01-2017
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Entrevista a Diego Margulis, Especialista en energía eléctrica

Luego de una primera y exitosa licitación de energías renovables en 2016, el especialista en energía eléctrica y docente de la UBA, Diego Margulis, apunta sobre algunas deudas y desafíos que la industria deberá enfrentar este año. “Puede haber una reducción parcial de los precios, pero falta que entren más empresas. Algunos de los actores pesados del sector ingresaron, pero otros no”, advierte y sostiene que el antecedente de 2016 puede ser positivo en ese sentido.

¿Cuáles fueron las claves del éxito en materia de energías renovables en 2016?

Hubo algunos factores determinantes a nivel internacional y otros del plano local. A nivel internacional, por un lado, había un exceso de liquidez. Hay que ver qué pasa ahora con el “efecto Trump”, pero en 2016 había mucha plata disponible en el mundo a tasas muy bajas. Por otro lado, nosotros estamos llegando tarde a la fiesta de las renovables y eso trae algunas ventajas. En los países centrales las renovables son algo super maduro, al igual que en algunos de los países de la región. Entonces, ahí ya no aumenta tanto la demanda de molinos eólicos o paneles solares y empieza a haber capacidad ociosa en la industria, lo que te baja el precio. Después, a nivel local Argentina tiene buenos recursos solares y eólicos, y la licitación estuvo armada para las empresas, lo que demostró ser un éxito en que las empresas se presenten.

¿En materia de precios fue tan exitosa la primera licitación de Renov.Ar?

Fue un éxito, hubo muchas presentaciones, pero los precios tienen bastante más para bajar, todavía no son bajísimos. La energía eólica cerró entre US$ 55 y US$ 60 por MW/h, pero sobre eso tenés un ajuste del 20%, con lo cual se va a US$ 72, y además eso tiene beneficios fiscales, entonces el precio termina siendo más alto. Si uno ve los precios de la región, todavía, en las últimas licitaciones en Perú, México, Chile están dando más barato. Pero son países que ya recorrieron una cierta trayectoria, que crediticiamente están mejor, que tienen experiencia en renovables. Nosotros recién terminamos de salir del default dos meses antes de la primera licitación. Con todo, igual, es más bajo de lo que se pagaba hasta hace un tiempo y empieza a ser competitivo con la energía térmica, algo que creo que va a marcar bastante.

¿Dónde hay más margen para reducir esos costos?

Mucho es falta de tránsito por la curva de aprendizaje. Este año se adjudicaron alrededor de 800 MW solares, cuando hoy en Argentina tenés construidos 8 MW. No hay experiencia, nadie sabe construir localmente un parque solar y eso te encarece. Lo mismo pasa con la eólica, que tiene desafíos de infraestructura bastante grandes. Después, tenés cuestiones financieras para trabajar que son importantes para una industria capital intensiva como esta. Argentina paga más que los países de la región para endeudarse, lo cual puede ser razonable dado que estás saliendo del default, todavía con un déficit fiscal alto, pero algún momento es esperable que vaya convergiendo a los costos de la región.

¿El fenómeno Trump puede desacelerar esas mejoras esperadas?

Un poco, sí. Es probable que aumenten más las tasas y eso va a implicar una suba de tasas en todo el mundo, pero Argentina tiene un spread muy alto, tiene mucho riesgo país para bajar, con lo cual puede que el resultado final sea favorable para Argentina. No tanto como si no hubiera llegado Trump, pero favorable con respecto a la situación actual.

Muchos gobernadores hicieron hincapié en la falta de fomento a la incorporación de componentes locales para la generación. ¿Es una deuda que dejó la primera ronda?

Sí, uno de los problemas de esta primera licitación para mí fue ese. No se le dio tanta importancia porque lo necesario era mostrar un precio bajo. Hoy tampoco tenés mucha industria con qué satisfacer la demanda que había, pero con el potencial argentino en renovables y las proyecciones que uno hace, es razonable que haya industria local de algún componente en el futuro. Aunque después habrá que ver de qué exactamente, si vale la pena componer paneles solares, molinos, palas. En algunos casos hay potencialidad, son actividades con valor agregado y después eventualmente, te pueden permitir salir a exportar.

¿Estos cambios deberían empezar en la próxima licitación, en mayo?

No podés hacer una licitación en el primer semestre pidiendo una producción local altísima porque la industria no va a estar para capacitada para producirla producirla, pero sí creo que habrá que ir guiándola hacia ese proceso. Establecer una industria lleva tiempo, pero en algún momento hay que empezar.

¿Y en términos de precios? ¿Se puede conseguir en mayo una reducción significativa ya para la segunda ronda?

No creo que pueda ser demasiado significativa porque sigue todavía un poco incierto el tema de las tasas de interés. Pero sí puede haber una reducción parcial porque si bien entraron muchos proyectos, faltan más empresas grandes. Algunos de los actores pesados del sector ingresaron, pero otros no. Las ofertas que hizo ENEL, por ejemplo, no fueron tan agresivas como en otros lugares.

¿El antecedente de los resultados de 2016 puede ser un incentivo para esos actores?

Sí, muchos de estos actores más grandes son muy burocráticos, entonces los procesos les llevan tiempo. Pero ver que la primera ronda anduvo bien puede ser un aliciente para que empiecen a analizar con más seriedad el mercado argentino. Lo bueno de que entren estos grandes jugadores, es que traen consigo dos ventajas: por un lado, son empresas con ingenierías financieras sofisticadas que consiguen préstamos a tasas más bajas, y por otro lado, piden tasas internas de retorno más bajas para sus proyectos. Cada una de esas cosas es menor precio.

¿Qué desafíos trae 2017?

Uno de los fenómenos que ya apareció y que emerge como un problema para las energías renovables es la saturación del sistema de transporte. Hoy había capacidad ociosa en un montón de lugares, pero muchos de esos ahora quedan saturados, con lo cual ahora hay que pensar en la forma de expandir el sistema de transporte. Hacer nuevas líneas lleva no menos de dos años, pero hay que empezarlo ahora.

¿Sirve seguir adjudicando proyectos ahora si todavía no tenés capacidad para transportar más energía?

En realidad no, porque te estás comprando un problema. Pero vamos a ver qué es lo que se define en la próxima licitación.

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