¿Cómo superar la trampa de los ingresos medios?
Evento de Fundar

Superar la trampa de los ingresos medios: ¡son las coaliciones, estúpido!

Ben Ross Schneider (MIT) planteó que "la salida de la trampa es más política que económica"

05-11-2021
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En los países en vías de desarrollo, la trampa de ingresos medios es uno de los problemas más difíciles por resolver. En pocas palabras, esa situación implica que un país que creció y alcanzó un cierto nivel de ingresos, pero se quedó estancado en ese estadio (de ingresos medios) sin poder dar el salto hacia uno de ingresos altos.

Buscando una solución, o un conjunto de soluciones, para ese problema que afecta a toda América Latina y otros países emergentes, Fundar realizó una jornada de reflexión en la que se presentó la Red Global del MIT (por sus siglas en inglés: middle income trap) compuesta por think tanks de otras latitudes.

Además de Fundar (Argentina), están Cieplan (Chile), Fedesarrollo (Colombia), FGV (Brasil), Southern Center for Inequality Studies (Sudáfrica) y Tepav (Turquía).Todos países, aún con sus enormes diferencias, de ingresos medios.

La conceptualización del evento, realizado en la cúpula del CCK y moderada por Iván Schargrodsky, estuvo a cargo del politólogo estadounidense Ben Ross Schneider del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Además, participaron Silvina Batakis, secretaria de Provincias del Ministerio del Interior; Fernando Peirano, presidente de la Agencia I+D+i y Juan Carlos Hallak, investigador del Conicet-IIEP de la UBA.

“Es necesario pensar en la política y en las coaliciones antes de pensar en las políticas ideales, porque ya son conocidas todas las recomendaciones de los economistas, pero no cuáles son los términos factibles para llevarlas al frente", dijo Schneider 

El problema para los países como Argentina es que están atrapados en esa situación (o declinando) porque ya no tienen la posibilidad de competir con países exportadores de manufacturas de bajos salarios, pero tampoco pueden hacerlo frente a economías avanzadas e innovadoras.

De las 101 economías de ingresos medios que había en 1960, tan solo 13 se pudieron superar para 2008. Por ello, Schneider explicó que la única forma de enfrentar esta cuestión es realizar un salto cualitativo en los perfiles productivos y de innovación. 

En este sentido, Schneider puso énfasis en que se necesitan mejorar las instituciones y los niveles de educación: “Aumentar la cantidad de personas que trabajan en I+D no es solo salir a contratar más gente, sino que primero hay que formarlos”.

En relación a este tema, agregó que “hoy en día, los chicos de Latinoamérica van a la escuela, pero no están aprendiendo todo lo que deberían”. Según los resultados de las pruebas PISA, dijo, “hay una diferencia de entre 2 y 3 años de estudios entre los países desarrollados y los de la trampa de ingresos medios. Por ello, se necesita más calidad y no cantidad”. 

Pero Schneider planteó que "la salida de la trampa es más política que económica", ya que las actuales fragmentaciones que hay en la sociedad, mucho más profundas que en el Siglo XX, dificultan la formación de coaliciones de gobernanza efectivas.

Por ello, indicó que el punto de partida hacia el desarrollo debe ser "la formación de coalición amplia para el diseño de políticas públicas que puedan sobrevivir a un cambio de gobierno. Es necesario pensar en la política y en las coaliciones antes de pensar en las políticas ideales, porque ya son conocidas todas las recomendaciones de los economistas, pero no cuáles son los términos factibles para llevarlas al frente". Una lección de economía política básica, quizás demasiado aséptica (no todas “las recomendaciones” son iguales), pero que no siempre está claro en los policy-makers. 

Se suele escuchar “es la economía, estúpido”. La inoxidable frase del asesor James Carville es la muletilla favorita, aquí y allá, para explicar porque los gobiernos pierden elecciones. Pero, en definitiva, las políticas económicas son manejadas por personas y, en líneas generales, la realidad económica observada, esa que gana o pierde las elecciones, depende del diseño e instrumentación de esa política. Casi ningún gobierno busca generar desempleo, recesión o inflación. Es el mal diseño de las políticas el que lleva a “la macro” allí. 

El acecho electoral latente estimula una segunda tanda de errores porque “algo hay que hacer” y, sí, Carville tenía razón: el bolsillo importa. En definitiva, Schneider podría haber dicho: “¡Son las coaliciones, estúpido!”.

"Los desafíos de upgrading son intensivos en instituciones. Entre los desafíos institucionales más grandes se encuentra la educación en I+D. Se necesitan laboratorios, puestos de trabajo, escuelas, universidades: estas son reformas cruciales para aumentar la productividad", dijo Schneider

Hallak, Batakis y Peirano

Por su parte, Hallak explicó que “en los últimos 20 años, el desarrollo en productos de exportación y de producto per cápita en Argentina ha sido pobre, incluso respecto a países de la región”. 

“Además de la inestabilidad macroeconómica, la debilidad económica se vincula a la falta de orientación exportadora en la política pública y a falta de consenso sobre qué tipo de inserción internacional queremos tener y sobre qué políticas conducen a esa inserción", agregó. 

En esta línea, Batakis planteó que la Argentina aún debe "entender la lógica de inserción a nivel mundial y las ofertas que puede tener para esa inserción, crisis recurrentes e inflación mediante que impiden hacer planificación desde la vida doméstica pero también al Estado de su inversión y políticas públicas".

Por ello, Peirano explicó que es necesario un “cambio bidireccional cuantitativo y cualitativo que incorpore la agenda de integración y el cambio tecnológico, sin la cual es imposible salir de la trampa", ya que "los países que quieren llegar al desarrollo necesitan sistemas institucionales más sofisticados y complejos".

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