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Situación energética

¿Seguirá el deterioro?

03-03-2012
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La energía será una de las cuestiones más importantes del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner por varios motivos.  Uno de ellos, es el creciente desequilibrio comercial del sector energético.  Para la consultora Economía y Regiones (E&R), este desequillibrio llegó para quedarse. Luego de varios años de deterioro, el saldo comercial energético alcanzó -por primera vez- un déficit de U$S 3.250 millones en 2011, es decir, más del 30% del saldo comercial del año (U$S 10.347 MM).  A continuación, los puntos salientes del informe:

Para la consultora, "el déficit surge a partir del aumento de las importaciones de materias primas energéticas (Gas, Petróleo, Fuel Oil), dado que las exportaciones se mantienen relativamente constantes. Concretamente, en el período 2009-2011, el país fue perdiendo la condición de autoabastecimiento energético hasta el punto en que se espera que el déficit energético (U$S 7.500 M) sea similar a todo el superávit comercial (U$S 8.000 M) en el 2012 ". A modo de ejemplo, dice la consultora, simplemente alcanza con recordar que del autoabastecimiento de los años anteriores, en 2011 se pasó a importar más de 50 barcos de GNL, para inyectar gas a la red nacional, además de lo que ya se importaba desde Bolivia. "En su conjunto, el gas importado ya explica más del 20% de la oferta local de gas, y para 2012, el Gobierno llamó a licitación a 80 barcos, los cuales ya tiene adjudicados cerca de 50".

¿Quién asumirá los costos? "Este creciente deterioro del saldo energético no sólo complica al resultado comercial sino que también compromete el frente fiscal que hasta el 2011 -inclusive- debió hacerse cargo de los costos más elevados de la energía importada (a través de los subsidios energéticos). De lo contrario, a medida que el Gobierno priorice el frente fiscal y deje de subsidiar la energía, serán las familias y las empresas las que deban absorber los mayores costos. Lo que implica un menor ingreso disponible y menor rentabilidad e inversión respectivamente. Ambos devienen en menor crecimiento económico".

Las importaciones energéticas representan una verdadera aspiradora de divisas, añade E% R.  ¿Los motivos? En el 2011, las compras al exterior se incrementaron un 110% y alcanzaron los U$S 9.400 millones. Esto enfrenta al Gobierno a un dilema: mantener su política de maximizar el crecimiento económico (e industrial), a costa de una menor abundancia de divisas que tienda a comprometer el mercado cambiario y las cuentas externas, o un crecimiento exponencial de los subsidios energéticos que erosionaría las cuentas públicas de la Nación; o un mayor costo de la energía que presiona sobre el nivel de precios y el consumo de las familias.

Oferta

La producción interna de combustibles no alcanza para abastecer a la creciente demanda de insumos energéticos. Sobre todo la de gas, que es el combustible más utilizado en nuestro país dado que representa más del 60% de la matriz energética. Esta escasez de oferta surge como consecuencia del marco regulatorio heredado desde el año 2003. Concretamente, la regulación de este mercado quitó los incentivos a invertir y ampliar la capacidad de producción, de generación y distribución de gas, a través de congelamiento de tarifas de servicios públicos, retenciones a las exportaciones e imposición de precios máximos a la venta minorista de combustibles en las estaciones de servicios, mientras que la demanda se incrementaba con el

crecimiento de la economía.

La producción nacional de hidrocarburos se encuentra en una fase de prolongado retroceso, fruto de una acelerada descapitalización caracterizada por el agotamiento de las reservas. La producción cae porque se achican las reservas, y éstas caen porque se diluye la inversión en exploración. "En lo que respecta a la producción de gas, entre 1940 y 1970, se multiplicó en 14 veces, mientras que entre 1970 y el 2000, la producción se incrementó en 6 veces y alcanzó su máximo histórico en torno a los 52.400 millones de metros cúbicos anuales (mca) en 2004. No obstante, en 2011, la producción de gas experimentó una merma superior al 13%, al descender de 52.400 millones de metros cúbicos anuales en 2004, a 45.500 millones de mca en 2011 y siendo igual al nivel del año 2000", dice E&R, y agrega que, por el lado de las reservas de gas, según el último dato publicado por la Secretaría de Energía de la Nación (SEN), se observa una  contundente merma del 54%, desde los 777.000 millones de metros cúbicos en el año 2000, hasta 359.000 millones en 2010.

Paralelamente, según el último dato publicado por la SEN, las reservas de gas cayeron un 46% en los ocho años comprendidos entre el 2003 y el 2010. Por cada m3 extraído de gas se repuso menos de la cuarta parte (24,3%) y, por lo tanto, el 75,7% restante hizo caer el stock acumulado de reservas. Este muy bajo nivel de reposición explica la drástica reducción de las reservas. Lo que tiene como correlato la sustancial reducción en el esfuerzo exploratorio de los últimos años, según la consultora. En las décadas pasadas, el nivel exploratorio era sustancialmente más elevado a pesar de los menores precios del petróleo y del gas.

La demanda

En las últimas décadas se incremento significativamente el consumo de gas, destacándose la creciente utilización del GNC en los vehículos automotores, así como la demanda de gas como combustible para la generación de energía eléctrica. A partir del año 2002 el consumo interno de gas aumentó un 47%, mientras que la producción se mantuvo estancada, habiendo caído a partir del 2005. Esto explica el fuerte incremento de las importaciones. A este proceso se le sumo el aumento del consumo de gas para generación de energía eléctrica. De modo que si al consumo de

gas de la industria y el comercio (35,1%) se le agrega el consumo de las centrales eléctricas, tenemos casi el 2/3 del consumo total gasífero. Mientras que la capacidad de los gasoductos y la extensión de redes de distribución crecieron mucho menos entre 2002-2010 que en el periodo 1992-2001, el consumo familiar de gas aumentó más que la cantidad de usuarios en el mismo período.

Para E&R, "esta evolución del consumo margina principalmente a los más pobres, ya que -según el

Censo del 2010- aún el 44% de la población carece de acceso al gas natural. Por lo tanto, la importación el GNL trajo aparejada un costo cinco veces superior al precio interno y la construcción de dos plantas re-gasificadoras en Bahía Blanca y Escobar". Ambos fueron costeados por el Gobierno nacional: el diferencial de precio por cada metro cubico importado de gas es subsidiado a través de CAMMESA y Enarsa y la construcción de la planta re-gacificadora se llevo a cabo a través de un consorcio entre Enarsa, Excelerate e YPF.

"En síntesis -concluye el informe, de ser un país exportador de gas en 2003, hoy Argentina tiene que importar más del 15% de su demanda. La energía importada trae aparejada costos mucho mayores que si se produjera localmente. A su vez, esta importación compromete el frente externo y sobre todo el frente fiscal que debe afrontar el diferencial de precios. Y este gasto es muy difícil de moderar o ajustar a la baja", remata.

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