Sindicalistas en busca de un criterio común

Las CGT y las CTA ultiman detalles para el acto del viernes. Hoy decidirán en una reunión quiénes hablarán y si habrá paro

27-04-2016
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El viernes será el día en el que finalmente las cinco centrales sindicales concretarán un acto conjunto por el Día del Trabajador, y darán así una muestra clara de que el proceso de reunificación del movimiento obrero marcha a pasos firmes. El lunes pasado los dirigentes se encontraron para discutir detalles y se volverán a reunir hoy por la tarde para terminar de definir lo que todavía está en debate: quiénes serán los oradores, cómo ingresarán las columnas, y si el acto irá acompañado por un paro de actividades real, más allá del “paro virtual” que podría generar la confluencia de ?según sus propios números? 100.000 trabajadores en la calle.

Una de las discusiones que ya fue saldada entre los organizadores del acto es dónde tendrá lugar. Finalmente, se desestimó la intención de desviar el acto hacia la Plaza de los Dos Congresos ?que proponía imprimirle un tinte más opositor? y se convino mantener el plan original, que establecía al Monumento del Trabajador, en Paseo Colón e Independencia, como el epicentro de la protesta.

La discusión en torno a quiénes serán los oradores de la jornada deberá terminar de ser saldada hoy. El lunes, reunidos en la sede porteña de UPCN, un puñado de los dirigentes dejó entrever que los oradores podrían ser 3, en lugar de 5, como se suponía al principio. Antonio Caló (CGT Alsina) y Hugo Moyano (CGT Azopardo) hablarían en representación de los gremios cegetistas, mientras que Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Pablo Micheli (CTA Autónoma) deberían ponerse de acuerdo para definir cuál de ellos tomará la palabra por la CTA.

Más allá del criterio común que se buscará consensuar hoy, Yasky adelantó que la central que lidera decidirá un “cese de actividades” para el viernes, aunque “sin declarar el paro”, para facilitar la participación de sus afiliados en la movilización. Micheli, por su parte, advirtió que la marcha “se puede convertir en un paro nacional”.

Las tres CGT y las dos CTA coincidirán en la calle embanderando una serie de reclamos compartidos. Principalmente, presionarán para que se declare la emergencia ocupacional, que limitaría los despidos en los sectores público y privado, pero también manifestarán su preocupación por la inflación, la suba de las tarifas, la demorada modificación de Ganancias y la postergación del 82% móvil para los jubilados.

El Gobierno no tardó en minimizar el impacto de la movilización. “No tenemos ninguna notificación de un paro. Lo que hay es un acto, eventualmente una marcha”, le restó peso el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y aseguró que coincide en los reclamos que está haciendo el sector sindical. “Estamos trabajando para resolverlo junto a ellos”, añadió.

El secretario general de Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), Gerónimo Venegas, es, hasta ahora, el único líder sindical que defiende a capa y espada al Gobierno y trabaja para restarle importancia a las propias medidas de su sector. Ayer dijo que participará de la movilización convocada, aunque dejó planteada sus dudas frente al reclamo de prohibición de despidos, dado que “puede generar un efecto contraproducente”. Asimismo, señaló que no cree que el acto del viernes “dé para un paro”.

En un tono intermedio, el titular del gremio de la Construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, defendió la movilización al considerar que si bien “nadie pide maravillas”, la dirigencia tiene que “defender a la gente que se va quedando sin trabajo”. “Buscamos que este acto sea estrictamente sindical: por un lado queremos conmemorar el Día del Trabajador y, por el otro, mostrar que el sindicalismo está de pie, está conversando, apoya el diálogo”, resumió.

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