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Sin incertidumbre electoral, ¿seguirá la fuga de capitales?

Demanda de dólares.

25-08-2011
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Según Hernán Lacunza, economista de Empiria Consultores, la fuga de capitales continuará en los próximos meses porque los inversores aún no ven señales claras de cómo el Gobierno eliminará las distorsiones acumuladas en los últimos años. En ese sentido ex el gerente general del Banco Central no cree que la segura victoria del oficialismo en las elecciones de octubre sirva para atenuar el fenómeno iniciado unos años atrás. “La fuga de capitales no tiene nada que ver con lo que comúnmente se denomina incertidumbre electoral”, explica Lacunza.

“Acá hay que ver cómo se revierte un proceso por el cual los precios suben a una tasa de dos dígitos y el dólar a una tasa de un dígito”. El economista no habla de apreciación cambiaria pero señala que si continúa la tendencia de los últimos años (precios que suben a más del 20% y el tipo de cambio a menos del 5%), entonces la economía podría resultar afectada por el encarecimiento de sus exportaciones.

Javier Alvaredo, economista de ACM, también cree que el fenómeno continuará en los próximos

meses y que la previsibilidad sobre el desenlace político para los próximos cuatro años no impedirá que los inversores continúen demandando dólares. Lacunza trabajaba en el Banco Central cuando el conflicto con el campo en 2008 gatilló el proceso de fuga de capitales. “Desde entonces no se atenuó y por eso creo que la incertidumbre electoral no tiene nada que ver en todo esto. La Argentina sufre de este fenómeno hace tres años”.

Fenómeno

La salida de capitales que desde mediados de 2007 acumula U$S 67.500 millones ?1,3 veces el

stock actual de reservas del BCRA?, ascendió a más de U$S 10.000 millones en el primer semestre del año. Sólo en junio habría superado los U$S 2.400 millones. Según los economistas, el comportamiento de los inversores que demandan grandes cantidades de dólares ?y también el de los pequeños ahorristas que compran mes a mes?, es consecuencia de que en los últimos años creció la percepción de que el Gobierno no solamente dejó acumular distorsiones sino que además difícilmente cambie el rumbo luego de octubre.

Una tasa de inflación a dos dígitos y un gasto en subsidios que supera los $70.000 millones figuran en la prioridad de la agenda de los economistas. ¿Qué consecuencias tendrá este fenómeno sobre el balance del Banco Central? Lacunza y Alvaredo coinciden en que las reservas disminuirán a fin de año. Para el primero podrían ubicarse en U$S 47.000 millones.

“Aunque con un préstamo del Banco de Basilea y algún maquillaje podrían demostrar que las reservas seguirán igual”. El mecanismo no es novedoso: en 2008, cuando Martín Redrado estaba al frente del Central, la entidad recurrió a préstamos del Banco Internacional de Pagos (BIS) de Basilea, para engrosar las reservas a pesar de que en el mercado vendían para que no se disparara el tipo de cambio. Se cree que el organismo internacional le llegó a prestar más de U$S 2.800 millones al BCRA para camuflar aquella caída. De hecho, ese año las reservas terminaron U$S 220 millones arriba.

Esta herramienta podría volver a reflotarla Mercedes Marcó del Pont ya que actualmente el Central no tiene deudas con el BIS. De todas maneras, en el BCRA ya desestimaron que las reservas vayan a caer y recuerdan que muchos previeron la caída de las reservas en el primer semestre y eso finalmente no ocurrió: actualmente el nivel de reservas es similar al de comienzos de año a pesar de que se han realizado pagos de deuda.

Lacunza apunta un dato más: el impacto de la crisis internacional en la tarea del Banco Central.

Cualquier derivación de la situación de los mercados de capitales sobre el real podría afectar a la Argentina. “Hoy el tipo de cambio multilateral está en el mismo nivel que en 2008 cuando cayó Lehman”, recuerda. “Si Brasil llegara a devaluar el impacto se sentirá inmediatamente porque hoy la Argentina no tiene el mismo grado de libertad para reaccionar ante un evento así”.

Para el año que viene

Para Alvaredo el balance cambiario podría sufrir alguna tensión el año próximo porque la economía argentina demostró que en períodos de crecimiento aumenta la demanda de productos

importados. “El superávit comercial viene deteriorándose y continuará haciéndolo”. Según el Estudio Bein “la capacidad que vino mostrando el BCRA para financiar la brecha fiscal creciente, y al mismo tiempo mantener controlado el tipo de cambio y las tasas negativas en niveles que apenas alcanzan a la mitad del ritmo de aumento en los precios, se achica en el tiempo. O dicho de otro modo, las anclas que permitieron sostener una tasa de inflación alta pero estable y al mismo tiempo motorizar el consumo, no van a estar en 2012”.

El Gobierno hasta el momento financió la fuga de capitales con una caída en las reservas y además utilizó las mismas para pagar deuda. Según los economistas no es una estrategia que luzca consistente. En los últimos dos años el pago con reservas ascendió a U$S 6.500 millones y éstas aumentaron 7,5% dado que fueron compensadas por el superávit de comercio y algunas

colocaciones de deuda por parte de provincias y empresas.

La evolución de la crisis internacional será determinante para el balance cambiario del próximo

año, coinciden los expertos. La volatilidad en los mercados financieros seguirá pese a que la mayoría descarta que ocurra otra episodio como el de Lehman Brothers.

(De la edición impresa)

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