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Según economistas, el ciclo bajista de las tasas se terminó

06 diciembre de 2016

Siempre hubo disputas entre los que insistían con el “sobra tasa” y la necesidad de bajarla para reactivar la economía por la vía del impulso al crédito productivo y el consumo, y los que insistían en defender la otrora dura e inflexible posición del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, que insistía en no bajar la tasa mientras la inflación observada y las expectativas a futuro del mercado se alinearan con las metas de la autoridad monetaria de una inflación de entre 12% y 17% para el 2017. Lo que parecía estar claro era que el BCRA no se iba a mover de su posición, firmeza necesaria para disciplinar a los actores económicos.

Expectativas inflacionarias

El escenario cambió: el dólar comenzó a moverse impulsado por un escenario internacional causado por el “efecto Trump” y el incremento de la tasa de Estados Unidos. Al mismo tiempo, el BCRA parece haber cedido y comenzó a bajar la tasa de política económica, lo que siguió colaborando a la depreciación cambiaria y, ahora, a un crecimiento de las expectativas inflacionarias del mercado.

Si bien las expectativas nunca habían llegado a alinearse, tendían a la baja. Sin embargo, en el REM de noviembre la inflación esperada para el 2017 se incrementó, según la mediana de los especialistas encuestados, desde el 19,7% que habían marcado en octubre a una de 20,2%, un poco más lejos del 17%.

Pero además los cálculos de los economistas sobre el spread entre bonos que ajustan por inflación y los bonos a tasa fija, es decir, el cálculo que permite ver la inflación esperada según esa diferencia, también muestran un incremento: se pasó de una inflación esperada de 21% para el año que viene a una de 23%. Es decir, nada menos que una inflación seis puntos por encima de la meta del BCRA.

Por último, las expectativas de la calle relevadas por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) mostraron según la mediana un incremento de la inflación esperada para los próximos doce meses desde el 20% a una del 25%.

Estas dificultades para disciplinar las expectativas que está mostrando el BCRA, conjugadas con el incremento del tipo de cambio y un sesgo cada vez menos contractivo en las decisiones de tasa de interés parecen retroalimentarse y llevar la discusión a un nuevo nivel de conflicto. ¿Debería bajar la tasa el BCRA? Y más allá de los puntos de vista, ¿qué es lo que hará hoy finalmente?

Menos margen

Para el director de la consultora LCG (la consultora que fundara Martín Lousteau), Agustín Bruno, la tasa real se achicó lo suficiente como para afirmar que “quedaría poco margen para seguir ajustándola, considerando la meta del BCRA de mantener tasas reales positivas para alentar el ahorro en pesos, con un objetivo inicial de una tasa de 4% real. Actualmente la tasa real es positiva y de 2,8%, asumiendo la inflación anualizada señalada por el REM para los próximos seis meses (21% interanual)”. Sin embargó, afirmó: “Seguirá primando la necesidad de apuntalar el crecimiento real y esperamos nuevos ajustes, aunque más lentos y espaciados, llevándola a niveles cercanos al 24% al cierre de 2016, lo que implicaría una tasa de 2,2% real”.

Un afamado economista, cuyos informes son leídos por todos en el mercado y solicta un estricto off the record, afirma que, mirando el 1,7% de inflación esperado para diciembre según el REM, se ve que la tasa de interés real es de 3,6%. Antes de noviembre era de 6,3%, y eso permitió relajar la política monetaria. Es decir que el margen se estrechó. “La depreciación del peso y las menores tasas de interés provocaron un incremento en las expectativas de inflación, lo que pondrá fin por ahora al ciclo bajista”, sostiene.

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