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Por bono y Ganancias, a los salarios bajos les iría peor que a los altos

21 octubre de 2016

por Marcelo Capello (*) y Vanessa Toselli (**)

Frente a la caída en el poder adquisitivo de los asalariados ocurrida en 2016 como consecuencia de la mayor inflación, el Gobierno anunció la exención del Impuesto a las Ganancias del medio aguinaldo a cobrar en diciembre próximo, el pago de montos fijos de $1.000 a jubilados de bajos ingresos y familias que perciben la AUH, y finalmente está ahora alentando a empresas y provincias a que paguen a fin de año un bono de al menos $2.000 por trabajador.

Respecto a las decisiones tomadas, ¿resultaba conveniente aliviar adicionalmente la carga de los trabajadores que pagan el Impuesto a las Ganancias en 2016 (ya habían recibido un alivio en la carga del impuesto este año), o se debería haber apuntado a mejorar la situación de los trabajadores formales de menores ingresos en 2016, que no han sido beneficiados por los cambios ocurridos en el impuesto a las Ganancias (no son alcanzados), al igual que jubilados que perciben la mínima (en general no se benefician por la reparación histórica en materia de jubilaciones) y otros sectores de nulos o bajos ingresos de la población.

A este respecto, se debe aclarar que con una inflación de aproximadamente 40% este año, y subas salariales en torno al 32%, un trabajador casado con dos hijos con salario bruto menor a $26.000 mensuales en 2016, estará sufriendo este año una caída en su poder adquisitivo de entre 5% y 6%, mientras que asalariados con ingresos superiores a $30.000 mensuales, que son alcanzados por el Impuesto a las Ganancias, verán subir entre 2% y 5% su poder adquisitivo este año (el efecto negativo sobre sus salarios de bolsillo generados por la mayor inflación de 2016 habría sido más que compensada por los cambios operados en Ganancias a principios de año). Ahora, con la eximición del medio aguinaldo en diciembre, la mejor situación de los trabajadores que pagan Ganancias respecto a los que no pagan, en términos de variación anual de poder adquisitivo de bolsillo, se habrá ampliado.

Entre los trabajadores situados en la formalidad, se presenta una franja de 8,5 millones de personas en relación de dependencia que cuentan con retribuciones que no alcanzan a ser gravadas por el Impuesto a las Ganancias, segmento que ha resultado fuertemente desfavorecido en la coyuntura del corriente año por la suba de la inflación por arriba del ajuste en los salarios, a la vez que debieron afrontar subas en las tarifas de servicios públicos sin gozar, generalmente, del beneficio de las tarifas sociales y, como se dijo, no fueron beneficiados por los cambios operados en el Impuesto a las Ganancias.

Las medidas anunciadas por el Gobierno involucran un bono otorgado por única vez y como refuerzo para las fiestas de $1.000 para los jubilados y pensionados que cobren el haber mínimo o valores cercanos al mismo, así como para familias que perciben la AUH; la exención del medio aguinaldo del pago del Impuesto a las Ganancias ya citada (para trabajadores que cobren hasta $55.000 brutos) y se agregó finalmente la posibilidad de que se pague un bono por al menos $2.000 a los trabajadores formales.

¿Cómo queda la situación en materia de variación del poder adquisitivo este año, tras las nuevas medidas anunciadas? Si dicho bono de $2.000 se paga a todos los trabajadores, incluyendo a los alcanzados por el Impuesto a las Ganancias, entonces un asalariado casado con dos hijos que cobra aproximadamente $13.000 mensuales (brutos) en 2016, verá caer 4,3% su salario real de bolsillo respecto a 2015, mientras que si sus ingresos resultan de alrededor de $26.000 mensuales, entonces la baja en su poder adquisitivo sería de 5% en 2016. En cambio, si se trata de un asalariado que es alcanzado por el Impuesto a las Ganancias, este año tendrá una mejora en su poder adquisitivo de entre 4% y 6%.

Si el bono de $2.000 no fuera recibido por trabajadores que pagan Impuesto a las Ganancias, la variación en el poder adquisitivo de asalariados de ingresos altos sería aún positiva, de entre 3% y 6% en 2016, mientras que para trabajadores con ingresos de alrededor de $26.000 mensuales, aun cobrando el bono de fin de año sus ingresos reales caerían entre 5% y 6,5%.

En resumen, tras los cambios ocurridos en el Impuesto a las Ganancias a comienzos y finales de año, y la posibilidad de que se paguen bonos de fin de año a los trabajadores y otros segmentos de la población, en 2016 los asalariados formales de ingresos medios y altos habrán superado a la inflación del período, aunque ocurrirá lo contrario en el caso de trabajadores formales de ingresos medios-bajos. Hubiese sido más razonable apuntar a una mejora en los ingresos más focalizada en los segmentos de la población de menores ingresos, a través del sistema de asignaciones familiares, priorizando así a las familias de ingresos más bajos y con mayor cantidad de dependientes.

(*) Presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea

(**) Economista del IERAL de la Fundación Mediterránea

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