Más oferta, menores precios

Perspectivas del mercado de granos en la cosecha 2014/15

19-01-2015
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(Columna de Emilce Terré, coordinadora de informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario)

El mercado de granos en Argentina dista mucho hoy de ser lo que fue hasta hace dos campañas atrás. La opinión más extendida apunta a que la fase alcista del ciclo de precios de las commodities ha quedado atrás, para dar paso a una etapa de corrección que, a la postre, exige que las decisiones de quienes tienen injerencia en el mercado de granos se adapten al nuevo contexto.

En el caso de la cosecha fina, particularmente el trigo, la recuperación del área sembrada en la campaña actual facilitó un aumento del 26% en la producción estimada, que alcanzaría los 12,1 millones de toneladas, según las estimaciones de GEA. Si a ello le sumamos el relativamente abultado stock inicial del presente año comercial, que podría estar algo por encima del millón y medio de toneladas, se advierte que el volúmen total de oferta para hacer frente al año comercial alcanza los 13,5 millones de toneladas.

Incluso si exigimos que el stock final iguale al carry in, ello significa que con un consumo interno que no suele demandar más de 6,5 millones de toneladas, estarían quedando disponibles para exportar unas 5,5 millones de toneladas del cereal. A la fecha, el cupo autorizado desde el Gobierno es de apenas 2,2 millones que, al abrirse en cuotas, no logró generar el suficiente aliciente para que la competencia entre compradores alternativos impactase con una mejora en el precio.

De hecho, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, la exportación ha adquirido a la fecha 4,1 millones de toneladas de trigo 2014/15. De este modo, si se sigue por el camino de autorizar embarques de a un millón de toneladas, esta política difícilmente logre que el precio pagado por el trigo refleje las condiciones subyacentes de oferta y demanda o se acerque a la capacidad de pago de la compra, medido por su FAS Teórico. Sucede que si sólo se destina al mercado interno, el trigo está sobreofertado, incluso pese a que demanda externa no le faltaría.

En suma, el mercado triguero argentino está hoy desanclado de su correlato internacional, por lo que los factores a seguir en el corto y mediano plazos son puramente locales: las decisiones referidas a la política comercial externa que decida implementar el Gobierno, por sobre todo, y los reportes de calidad de la cosecha frente a la preocupación que el clima caluroso de octubre redunde en alguna pérdida de calidad para el grano en ciertos lotes.

Pasando a la campaña gruesa, ésta se debate entre las buenas perspectivas productivas para la soja y el maíz en la nueva campaña y la merma de precios que han sufrido ambos productos los últimos tiempos.

Cabe destacar que la percepción general en el mercado internacional de granos gruesos es que la oferta resulta en estos momentos lo suficientemente holgada como para satisfacer la demanda. Después de todo, a una cosecha récord en Estados Unidos está pronto a sumársele una voluminosa producción sudamericana.

En Argentina particularmente el cultivo se dispone a comenzar su fase crítica de definición de rindes con buenas condiciones generales, permitiendo fácilmente ilusionarse con un volumen productivo de alrededor de las 55 millones de toneladas en base a rindes históricos.

Para el maíz, el irregular patrón de lluvias en la zona núcleo deriva en que algunas zonas extremas del mismo necesiten una recarga de agua en el corto plazo, mientras que hacia el centro de la zona núcleo el maíz de primera sorteó su fase crítica en muy buenas condiciones. Frente a ello, los rindes obtenidos podrían superar los promedios zonales aunque la preferencia cada vez más marcada por el cultivo de segunda determina que el mercado climático se extienda hasta febrero.

Otra importante consecuencia del mayor peso que tienen los cultivos de segunda para el maíz es que posiblemente el patrón de comercialización de la campaña 2014/15 se asemeje al del año anterior, con un gran volumen de oferta ingresando al mercado recién en los meses de junio/julio.

Para ambos cultivos, centrándonos exclusivamente en los factores endógenos del mercado, será menester observar el clima sudamericano en lo que resta de enero y febrero para precisar los rindes potenciales y con ello la producción. Al mismo tiempo, por el gran volumen que representan, la actuación de los fondos en el mercado externo de referencia tendrá un impacto notable en los precios frente al incierto contexto macroeconómico mundial. Simultáneamente, ya habiendo descontado el mercado un volumen récord de oferta para la nueva campaña, toda esperanza de mejora en los precios reside en un repunte más que proporcional de la demanda. Sin embargo, las señales del mercado apuntan hoy a que las cotizaciones récord de hace poco tiempo atrás difícilmente se repitan en el corto plazo.

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