La reactivación es más sustentable que la de 2013 y 2015

Los números demuestran que es una recuperación lenta, pero que se trata de un proceso más sólido y sustentable

26-06-2017
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Por Juan Francisco Campodónico Economista, profesor adscripto

en la UCA e investigador del IERAL de la Fundación Mediterránea

En el primer trimestre de 2017, el PIB creció, en términos interanuales, 0,3% mientras que al quitarle el componente estacional la suba fue de 1,1% respecto al cuarto trimestre de 2016 (dato que anualizado arroja 4,4%). El último dato reconfirma la salida de la recesión tras nueve meses consecutivos de crecimiento.

Sin embargo, no hay que cantar victoria ya que en la reactivación del 2013, también acumulando nueve meses en terreno positivo (en la del 2015 se acumulaban seis), el PIB volvió a caer producto del fin de las elecciones. He aquí el desafío: crecer de forma sustentable en años no electorales, o volver a los subibajas a los que estamos acostumbrados desde el 2011. La clave aquí es la variable que tracciona el crecimiento y, en ese sentido, parece estar surgiendo un cambio de paradigma.

Al analizar los primeros datos del 2017, por el lado de la demanda y la oferta, en ambos se observan signos que afirmarían una recuperación más sólida y generalizada, aunque también más lenta. El primer trimestre del año electoral del 2017 no es ni el más fuerte ni el más débil en términos de crecimiento cuando se lo compara con las últimas dos recuperaciones.

Demanda agregada

En particular, el gasto público dejó de ser el motor de la economía en el primer trimestre de 2017, anotando +1% interanual, que compara con +5,1% y +4,3% en las recuperaciones del 2013 y 2015. La variable que parece traccionar este crecimiento es la inversión (+3%), conducido por un aumento de 20,5% en equipos de transporte, 1,9% para las construcciones y 1,1% en otras maquinarias y equipos. Con respecto al resto de los componentes, el consumo privado es débil, pero por lo menos crece 0,9% interanual, a diferencia de la caída de 2,6% en 2015. Por último, el sector externo juega un rol contractivo, aunque es esperable dentro de una reactivación de estas características, dado que la inversión es intensiva en importaciones.  En particular, las exportaciones cayeron 1,8% interanual mientras que las importaciones subieron 4,3%.

Oferta agregada

En este análisis se observa que la recuperación es bastante más generalizada de lo esperado. Sobre un total de 16 sectores de la economía, 12 anotan guarismos positivos en términos interanuales: esto es bueno tanto si se lo compara contra el cuarto trimestre de 2016, donde solo 6 sectores de 16 se expandían, como también al compararlo con las últimas dos recuperaciones. En el primer trimestre de 2013 crecían 7 sectores mientras que en el 2015 eran 11. En este sentido, es la reactivación más general y diseminada, pese a los sectores de la industria manufacturera y minas y canteras.

Entre los sectores de mayor crecimiento se encuentra el de la pesca (+31,1% interanual), aunque esto es producto de la comparación respecto de 2016, donde recién la economía estaba saliendo del cepo: antes los costos de la pesca estaban vinculados al dólar blue mientras que la facturación estaba atada con el dólar oficial. Los que le siguen son el de agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+4,3%); transporte y comunicaciones (+3,7%), sector muy vinculado a las inversiones; actividades inmobiliarias (+2,7%), también por el efecto de la salida del cepo cambiario, y construcción (+1,9%), a diferencia de las otras recuperaciones donde caía dicho sector.

Por último, se confirma también desde este enfoque que el gasto público no busca protagonismo: el sector de la Administración Pública no tracciona en 2017, a diferencia de 2013 y 2015.

En particular, la recesión de 2016 fue, en términos de profundidad, muy similar a la de 2014 (-2,2% y -2,5%, respectivamente). Al comparar sus respectivas recuperaciones, se puede observar en el gráfico que en el 2015 hubo cuatro trimestres de fuerte recuperación, acumulando 4,2% de crecimiento, mientras que hasta el primer trimestre de 2017 se acumulan tres trimestres positivos que suman 1,8%.

Así, uno podría decir que efectivamente esta recuperación es más lenta. Sin embargo, la forma en la cual se compone este crecimiento da cuenta de un proceso más sólido de crecimiento que el observado, por ejemplo, en 2015.

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