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La política monetaria se sigue acercando a los deseos de Hacienda

30-11-2016
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por Mariano Cúparo Ortíz

El BCRA volvió a bajar ayer la tasa de interés de política monetaria, es decir, la de las Lebac a 35 días. La bajó fue de 50 puntos básicos, dejándola en 24,75%, lo que llevó a todo tipo de análisis, especialmente críticas acerca de la supuesta presión ante la que estaría cediendo la autoridad monetaria al decidir bajar la tasa justo tras los datos de inflación de octubre, cuando la desinflación mostró mayores signos mixtos, y tras el incremento de las expectativas inflacionarias relevadas por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Otros agregan también, a pesar de que el BCRA sostiene no estar mirando esa variable, que lo hizo justo cuando el dólar subió y llegó a tocar su pico.

Algunos economistas, como Miguel Zielonka, director asociado de Econviews, habían llegado a afirmar en la previa que si la tasa bajaba nuevamente ya era hora de despedirse de la tan mentada meta de 17% de inflación punta a punta para el 2017. Eric Ritondale, por su parte, sostuvo que “un nuevo recorte terminaría de confirmar que hay otros objetivos al menos igual de importantes”.

Necesidad de crecer

Estas reflexiones introducen al gran problema de la necesidad de reactivar a la economía que desvela al Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, cuyo titular, Alfonso Prat-Gay admitió que las tasas le parecían altas. Con el cuarto trimestre ya promediando, aun no aparecen señales de rebote en la caída sostenida del PIB.

Y a pesar de que el BCRA se lanzó a un régimen de metas de inflación que supone, a partir del uso de la tasa de interés, la priorización absoluta de la lucha antiinflacionaria, disciplinando a las expectativas del mercado con subas del tipo de interés cuando no se ajustan a las metas, para muchos la ansiedad de crecimiento de la actividad está llevando al BCRA a perder su capacidad de decidir con independencia. Y decidir con independencia, sostienen, es la columna que apuntala a todo régimen de metas de inflación creíble.

En ese sentido vale remarcar que tras dejar la tasa quieta en 26,75% durante semanas, con la justificación de que las expectativas inflacionarias del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) no se terminaban de alinear con las metas para el 2017 (el número de octubre dio 19,7% para la mediana de los analistas encuestados contra el 17% pautado por las metas de inflación), ahora se dieron bajas consecutivas de 0,50 puntos porcentuales sin que surgiera ningún dato nuevo de expectativas. Excepto por las de la UTDT, que subieron según la mediana desde el 20% para los próximos doce meses hasta el 25%. Además las inflaciones generales y núcleo del Indec, CABA y Córdoba mostraron aceleraciones.

Comunicado escueto

El comunicado de política económica publicado ayer por el BCRA fue escueto y se apoyó, aunque sin dar detalles, en los datos de inflación de alta frecuencia privados y estatales que monitorea de forma constante: “Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia sugieren que durante el mes de noviembre los precios se mantienen en línea con su objetivo planteado en mayo de una inflación promedio del 1,5% o menor (equivalente a 19,6% anualizado o menor) en el último trimestre de 2016”.

El economista Matías Tombolini afirmó que la baja de 2 puntos en las últimas semanas “no es consistente” y sugirió que el BCRA da señales de estar manejado por las urgencias de la política.

Para algunos, más allá del manejo de los agregados monetarios y de las expectativas vía tasa, el principal miedo es que la baja de tasas se vaya al dólar y que, en un contexto de bajo consumo, además de no reactivar la economía dispare el precio de la divisa y termine generando más inflación. El economista jefe de Analytica, Martín Polo, que afirmó que “cuando se publique el IPC de noviembre sabremos con qué fundamentos el BCRA bajó la tasa durante noviembre”, publicó en Twitter una encuesta sobre qué pasará con las expectativas de inflación del REM. Cuando habían contestado 170 usuarios, ganaba la opción “suben” con el 41%.

La licitación

“Las propuestas alcanzaron un nivel de $ 87525 M, adjudicándose $ 86.263 M, lo que implica la renovación parcial del vencimiento que era de $ 94.990 M y una baja en el stock en circulación por $ 8.728 M, generando una expansión de la base monetaria de $ 11.422 M. Asimismo, en la última semana el BCRA absorbió $ 4.175 M mediante operaciones en el mercado secundario, registrándose un efecto expansivo total por operaciones de Lebac de $ 7.247 M. Las tasas de corte se ubicaron en 24,75%, 24,59%, 24,23%, 23,67%, 23,28% y 22,99% para los plazos de 35, 49, 77, 140, 203 y 259 días, respectivamente”, detalló el comunicado de la licitación.

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