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La lluvia de dólares llegó (pero por ahora sólo fue financiera)

22 noviembre de 2016

por Mariano Cúparo Ortíz

¿Qué ocurrió en la economía local a partir de la salida del cepo? ¿Mejoró el balance externo? ¿Hubo ingeso de dólares? ¿Impulsó a la economía vía inversión o la contrajo vía fuga y remisión? Informes de la consultora Ecolatina, el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITEGA) y de Cifra-CTA, todos publicados ayer, indagan en esos universos del antes y después de esa decisión bisagra.

A los números?

En los primeros diez meses del 2015, el drenaje de dólares registrado en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) fue de US$ 7.750 M y, en 2016, ese monto se redujo a US$ 2.900 M, lo que representa una mejora, tal como afirma Ecolatina. La contracara sería que esa mejora se registra gracias a un crecimiento de la oferta de divisas que no se da gracias a una mejora en las exportaciones sino por la vía del endeudamiento tras el arreglo con los fondos buitres. En ese sentido, para ITEGA resulta clave remarcar que del total del endeudamiento no sólo se utilizó 50% para financiar el déficit en cuenta corriente (y de los cuales 12% corresponde a remisión de utilidades y el 38% a las salidas turísticas al exterior) sino un dato más duro: 16% se usó para financiar la fuga de capitales. Por otro lado, para Cifra-CTA este es “el inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento externo, destinado a financiar la fuga de capitales y el déficit fiscal del sector público, tal como aconteció en la década del noventa, proceso que culminó en una de las peores crisis de la Historia de Argentina”.

Oferta y demanda

Ecolatina presenta un detalle que deja entrever cómo, ante la falta de concreción del ingreso de una lluvia de inversiones productivas, fue el endeudamiento el que logró mejorar la oferta de dólares. Por el lado de la demanda de divisas para importaciones hubo una merma tanto en cantidades como en precios que llevó a un ahorro de US$ 3.800 M. Este ahorro no logró compensar el incremento en el pago de servicios de US$ 1.620 M, en la remisión de utilidades de US$ 2.200 M y sobre todo la fuga, que llegó a US$ 14.300 M (superó por US$ 9.000 M a la del mismo período de 2015). Es decir, creció fuerte la demanda. Por el lado de la oferta, hubo una mejora por el lado de los servicios (US$ 1.365 M) que logró compensar la baja en las exportaciones (US$ -700 M), pero cuyo neto de ninguna manera logró compensar el mencionado incremento de la demanda. Es decir que el repunte parcial en el balance de divisas se debe a los dólares financieros. “Este fenómeno era esperable dados los esfuerzos que realizó el Gobierno por reabrir la cuenta capital”, sostiene el informe de Ecolatina. En el caso de la Inversión Extranjera Directa (IED) el salto fue de US$ 1.200 M entre enero-octubre de 2015 a US$ 2.000 en el mismo período de 2016, es decir, una mejora del 65%. Lo que deja entrever que el gran aumento fue el del ingreso vía endeudamiento, que creció en 200% respecto a lo registrado en 2015, según Ecolatina, llegando a US$ 22.000 M (sólo toma en cuenta lo que pasó por el MULC, dejando afuera por ejemplo la deuda para pagar a holdouts). Es decir, “el monto más alto de los últimos diez años, duplicando el ingreso de 2011”. A ese número, el informe le suma el ingreso de dólares para la compra de Lebac (altas tasas y baja devaluación esperada, lo que alimenta la “bicicleta”), que llega a US$ 4.900 M.

Con todo, reseña el informe, por cada divisa productiva que ingresó al país, entraron seis de carácter financiero, lo que implica un doble problema ya que al atrasarse el tipo de cambio se retroalimentan las complicaciones para generar dólares vía exportaciones.

¿Problemas a futuro?

El informe de Cifra-CTA remarca una honda preocupación por el incremento pronunciado del endeudamiento público, especialmente con privados y en dólares. “La baja relación deuda externa con privados/ PIB, producto de más de una década de la política de desendeudamiento, se encuentra en una acelerada reversión. En el cuarto trimestre de 2015 dicho ratio era del 10,3% para elevarse al 19,5% en el segundo trimestre de 2016. Se trata de un vertiginoso incremento que registra límites en el corto plazo”, explica.

ITEGA cuantifica el endeudamiento para los primeros diez meses del año en US$ 32.244 M: sólo el 35% se usó para engrosar las reservas. Otro 40% de ese endeudamiento fue para cubrir el déficit de cuenta corriente, que a su vez se explica en 50% por el pago de intereses de deuda, en 38% principalmente por los viajes al exterior y en 16% por la remisión de utilidades (la cara extranjera de la fuga, ya que es dinero no reinvertido). Otro 9% se usó para pagar capital de deuda. Y otro 16% se usó para financiar la fuga, que llegó a US$ 12.613 y que no llegó a ser compensada por el ingreso de IED (US$ 3.300) y por el endeudamiento de los privados (US$ 4.195), lo que deja como resultado que US$ 5.048 M de la deuda del Estado nacional se usó con ese fin.

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