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La inflación sigue dando pelea

11-11-2016
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por Matías Carugati (*)

La inflación volvió a tomar impulso en octubre. De acuerdo al Indec, los precios al consumidor aumentaron 2,4% el mes pasado. El aumento del nivel de precios se aceleró por segundo mes consecutivo (0,2% en agosto y, luego, 1,1% en septiembre), movimiento impulsado esencialmente por la suba de la tarifa del gas. La inflación subyacente fue de 1,8% mensual, lo cual corta con una desaceleración de tres meses consecutivos. Para los próximos meses, la ausencia de nuevos ajustes tarifarios, la debilidad del nivel de actividad, la política monetaria y la relativa estabilidad del dólar son factores que deberían ayudar con el proceso de desinflación.

La cifra oficial fue refrendada por fuentes alternativas. Según el promedio de estimaciones privadas publicado por el Congreso, la inflación fue de 2,9% el mes pasado (+44% anual), es decir, 2,1 puntos porcentuales (p.p.) más que en septiembre. En tanto, la medición de la CABA también arrojó un incremento de 2,9% en octubre (+45% anual), 1,6 p.p. más que el mes anterior. Si consideramos los precios en el interior del país el escenario no es muy diferente, con discrepancias que surgen debido al tratamiento del tema tarifario. Los precios en Córdoba aumentaron 2,2%, 0,5 p.p. por encima de septiembre, mientras que en Mendoza el IPC aumentó 4,7% mensual, 5,4 p.p. más que el mes anterior.

Vivienda y salud fueron los rubros que empujaron la inflación de octubre. A diferencia del mes anterior, los aumentos esta vez fueron más fuertes en servicios que en bienes (3,9% vs -1,4%) debido a la implementación del nuevo esquema tarifario de gas y, en menor medida, por los incrementos en el servicio de medicina prepaga. En concreto estos rubros crecieron 11% y 3% respectivamente, con una incidencia de 1,3 p.p. en el incremento del IPC. En cambio, el precio de los alimentos y bebidas registró una desaceleración respecto a septiembre (+1,5% vs +2,25% mensual). Esta dinámica había sido reflejada oportunamente por datos de alta frecuencia. Según el relevamiento diarios de precios online que efectúa PriceStats la inflación de octubre cerró en 1,5%, desacelerándose casi 1 p.p. en el transcurso del mes.

Las claves

Aunque el proceso de desinflación no está en riesgo inmediato, las expectativas se mantienen desancladas. De acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA, la inflación esperada para los próximos meses ronda el 1,6% mensual, apenas por encima del objetivo buscado por la autoridad monetaria para el último trimestre (1,5%). Esta brecha de credibilidad también se observa al extender un poco más el horizonte temporal. Para fines de 2017 el consenso de mercado proyecta una inflación de 19,7% anual, 2,7 p.p. más que la meta máxima de 17% propuesta por el BCRA. Fuentes alternativas (LatinFocus y UTDT) también reflejan el desanclaje de las expectativas de inflación. Lo que acaso resulte más preocupante es que desde hace varios meses que las expectativas se mantienen prácticamente inalteradas y por encima del objetivo oficial. Es decir, el Gobierno está encontrando dificultades para convencer a los agentes económicos de que la desinflación continuará con fuerza el año próximo.

En este contexto, el BCRA sorprendió con un recorte en la tasa de referencia. Luego de casi dos meses sin cambios, esta semana rebajó en medio punto la tasa de interés de las Lebac a 35 días (alcanzando el 26,25%). Si nos guiamos por el comportamiento previo del BCRA, la ausencia de novedades no ameritaba retoque alguno a la tasa de interés. parecería que el fortalecimiento del tipo de cambio (que llegó a perforar la barrera de los $/US$ 15) preocupa más de lo que la entidad expresa públicamente, sobre todo porque la coyuntura hoy muestra amplia disponibilidad de divisas, lo cual ejerce presión hacia la apreciación (aunque el impacto de las elecciones en EE. UU. sobre la economía global pueda “ayudar” a moderarlas). Sin abandonar del todo la cautela, el BCRA podría estar testeando hasta dónde puede recortar la tasa sin empujar demasiado las expectativas o el tipo de cambio. Y, en el camino, reduce la presión política por bajar las tasas de interés para alentar la actividad. De todos modos, a la luz de los resultados queda claro que la batalla contra la inflación está lejos de haber sido ganada.

(*) Economista jefe de Management & Fit

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