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La competitividad no es igual en todos los sectores

Entrevista a los autores del primer informe de competitividad sectorial de Abeceb

19-10-2015
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(Columna de Facundo Matos Peychaux)

El saldo exportador en los primeros ocho meses del año fue negativo por primera vez desde 1999 para ese período, según datos de la Aduana. De cara a los próximos años, el dato supone un desafío: más allá de lo que se logre con ajustes a la política macroeconómica, un verdadero desarrollo del mercado exportador debe venir con una mayor inserción mundial y diversificación en productos y destinos. De ahí la importancia de la competitividad y del primer ranking que mide la competitividad por sectores, desarrollado por la consultora Abeceb.

Los sectores más competitivos, según el informe, son Alimentos, Insumos metálicos bá- sicos y Farmacéutica, mientras que Madera, Indumentaria, Materiales de construcción y Calzado son los menos competitivos. Por otra parte, Automotriz, Productos químicos, Bebidas y Autopartes, los  sectores de los que más evolucionaron en la última década (2004-2014).

A propósito del informe, el director de la Unidad de Competitividad de  Abeceb, Alberto Schuster, y el director de Abeceb, Dante Sica, autores del informe, hablaron con El Economista sobre los resultados del reporte y los desafíos a futuro para lograr mayor competitividad.

¿Cómo está la competitividad sectorial después de estos años de la posdevaluación?

Dante Sica: Hubo una recuperación industrial pero no se pudo hacer un cambio estructural, el patrón de la industria sigue siendo más o menos el mismo que a finales del 2000. Los sectores que estaban bien están un poco mejor, los que estaban más o menos están un poco peor y los que estaban en el medio siguen ahí. No hubo un gran cambio, lo que se recuperó fue volumen. El desafío ahora es hacer un cambio estructural más fuerte en los próximos años.

Los datos que relevan están enmarcados en un contexto en el que Argentina está perdiendo competitividad a nivel global. ¿Cómo opera eso a nivel sectorial?

Alberto Schuster: En nuestro ranking de competitividad global, Argentina está en el lugar 38 de 42 y la prueba de la baja competitividad del país en su conjunto es que nuestro sector más competitivo, Alimentos, tiene solo una empresa con penetración en el mundo, Arcor. Entonces el hecho de que sea el sector más competitivo en Argentina no quiere decir que sea el más competitivo a nivel mundial.

En el informe diferencian entre factores sistémicos y sectoriales. ¿Cuáles pesan más en los sectores más y menos competitivos?

A. S.: Se reparten. Por ejemplo, Alimentos está tecnológicamente bastante actualizado y se localiza cerca de los centros de consumo, por lo cual pueden aprovechar una infraestructura más o menos razonable, y al mismo tiempo están cerca de los puertos, por lo que tienen buenas plataformas para exportar. Y los menos competitivos son sectores con una economía muy cerrada o con una informalidad muy importante como en la industria maderera o de indumentaria de calzado.

D.S.: Los que están más expuestos a la inserción internacional pueden competir mucho más porque han ganado en competencia y al estar en un mercado competitivo obtienen ganancias de competitividad importantes, porque se han preparado. Es una especie de círculo virtuoso: porque son competitivos, pueden estar en el mercado global y por el hecho de estar en mercados más desafiantes, eso les permite ganar más competitividad.

¿Cuáles son los desafíos a futuro?

D. S: Desde finales del 2000, hubo una recuperación del volumen industrial pero no cambió el patrón. El desafío es hacer un cambio estructural más fuerte en los próximos años. Viene una etapa en la cual hay que invertir mucho para ampliar capacidad y mejorar eficiencia no solo a nivel de la planta sino a nivel del país. Porque la competitividad sectorial se vincula mucho a la nacional. Una macro desestabilizada te aumenta la complicación de la micro. Tener un mercado de capitales chico, una moneda no sana, apreciación del tipo de cambio y discrecionalidad de reglas son cosas que te afectan bastante. Pero también esa es condición necesaria pero no suficiente, después en lo que hace a cada sector tenés temas vinculados a la logística, a las comunicaciones, política impositiva, la conectividad entre países, todas cuestiones que pueden pesar más en un sector u otro pero que claramente están entre lo que tenés que poner en una agenda de mediano plazo.

¿Hay una agenda única para todos los sectores o según su competitividad y tamaño responden de manera distinta?

A. S.: En los sectores grandes lo que uno tiene que hacer es mejorar los factores sistémicos, porque de los sectoriales ya están muy bien. Pero a los chicos hay que mejorarle mucho los sisté- micos y darle más incentivos porque son industrias muchas veces muy competitivas pero con una participación muy pequeña que hay que hacerla crecer. En esos sectores se debería empezar a trabajar en la competitividad de Argentina para que se reciban más inversiones y se pueda importar más, porque sin importaciones no hay exportaciones. Y en los sectores poco competitivos uno tiene que darle las condiciones en el tiempo para que se vayan haciendo más competitivas a nivel internacional porque esas industrias ocupan gente pero si uno tiene que protegerlas indiscriminadamente, tiene que tener permanentemente cerrada la economía y eso le cuesta mucho no sólo al consumidor, sino al país.

D. S.: Hay sectores que solo con estabilizarles la macro, ya vuelan porque ya tienen competitividad sectorial fuerte ya sea porque sean antiguos, porque dependen de insumos nacionales que son competitivos o porque tienen escala. En cambio, a otros no les alcanza con eso y necesitás decidir si mantenés las medidas de protección o graduás el nivel de protección y van a necesitar de con políticas sectoriales más focalizadas.

¿Hay que buscar caminos alternativos que no sean la competitividad por la vía de los precios? Porque todo indica que la inflación no se va a aplacar de un día para el otro.

D. S.: Hay que ganar competitividad pero no solo por la productividad espuria que te da el tipo de cambio, tenés que tener un programa consistente y si no avanzás en una materia, tendrás que avanzar en otra, porque no hay una sola variable que explique la competitividad. La inflación siempre es un flagelo, tener una moneda débil implica que tengas un mercado de capitales poco desarrollado y eso es un factor de pérdida de competitividad. Pero está claro también que Argentina  no va a competir por mano de obra. Somos un país de costo medio-alto que tiene que generar industrias, sectores y empresas que generen alta productividad para absorber los costos de mano de obra, que son mayores que el resto de nuestros competidores. Y en los sectores donde el principal factor es la mano de obra, ciertos niveles de protección vas a tener que mantener pero también vas a tener que mejorar la eficiencia, lo que requiere de una mirada más selectiva con políticas sectoriales más focalizadas.

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